¿POR QUÉ HACEMOS POCO EVANGELISMO PERSONAL?



1 Pedro 3:15, “… santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”.
Hechos 8:4, “los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio”. Seguimos el “patrón bíblico” con respecto al plan de salvación, los actos de culto, la organización de la iglesia. ¿Seguimos el “patrón bíblico” con respecto al evangelismo personal? Esta es la obra principal de la iglesia. 1 Timoteo 3:15,“la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad”. Efesios 4:12, La “obra del ministerio” es la obra de cada miembro y la obra principal de la iglesia es predicar y enseñar la palaba y ganar almas para Cristo.


FALTA DE FE

 No me refiero a la gente inconverso, sino a nosotros mismos. Nuestra fe es muy débil. Mateo 8:26, muchos hermanos son de “poca fe” porque si en verdad hubiera fe fuerte en lo que Dios dice acerca del juicio, el cielo, el infierno y la eternidad, nos dejaría bien resueltos a ganar almas para Cristo. Estas cuatro palabras deben estar bien grabadas en nuestra mente para motivarnos en la obra.


FALTA DEL TEMOR DE DIOS

2 Corintios 5:10, 11, “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres”. Amados hermanos, ¿es este el problema?
Como consecuencia de la falta del temor de Dios tememos a los hombres. TIMIDEZ (TEMOR).¿Qué tememos? La reacción desfavorable, la mala cara. Por la mayor parte la gente no quiere cambiar. Si no son religiosos no quieren cambiar. Si son religiosos no quieren cambiar. Por eso, cuando queremos hablarles del evangelio salen con cualquier excusa, pretexto, etc. para no escucharnos.
Filipenses 1:14, 17, “Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor … estoy puesto para la defensa del evangelio”. 2 Timoteo 1:7, “no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”. Hebreos 13:6,“de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”. En este caso sería, “no temeré lo que me pueda DECIR el hombre”.
Al hablar con la gente del evangelio debemos estar preparados para su reacción negativa y siemprecontestarles con textos bíblicos.


FALTA EL AMOR POR LOS PERDIDOS

Romanos 9:2, 3, “ tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne”. ¿Habrá otro hermano en el vasto mundo que ame tanto a sus parientes? Casi todos los hermanos tenemos parientes que no han obedecido al evangelio. Si no logramos convertirles a Cristo, ¿cuál será el fin de ellos?
2 Tesalonicenses 1:7-9, “cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder,en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder”. Predicamos esto pero ¿creemos este texto? ¿De veras creemos que nuestros seres queridos serán víctimas de esa llama de fuego? En cuanto a este texto ¿somos “hombres de poca fe”? ¿Y de poco amor?


DECIDIMOS POR LA GENTE

Decimos (y nos convencemos) que nadie tiene interés en el evangelio, que nadie aceptará un estudio bíblico. Esto es juzgar corazones. Es muy cierto, como ya dijimos, que la mayoría de la gente no quiere cambiar y no quieren aceptar una conversación o un estudio más detallado del evangelio, pero hay excepciones. ¿Quién hubiera pensado que Sulo de Tarso sería prospecto para oír y obedecer al evangelio?
1 Corintios 2:11 dice, “ Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él?” Esto significa que no podemos saber los pensamientos del corazón de una persona.


NO OBEDECEMOS LO QUE JESÚS NOS DICE EN MATEO 7:12

“Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos…” Si nosotros estuviéramos todavía en el mundo, perdidos y sin esperanza, ¿cuál sería nuestra necesidad principal? ¿Cómo podrían los cristianos mostrar su ferviente amor por nosotros? ¿Cómo podrían ellos mostrar su fe en las palabras de Cristo acerca del juicio final, la vida eterna, el infierno y la eternidad? Este pensamiento debe sacudirnos y motivarnos a ser muy activos en el evangelismo personal.


NO COMPARTIMOS EL ESPÍRITU DE JEREMIÁS

Jeremías 20:8, 9, ”la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude”. Su trabajo como predicador no era apreciado por la gente y quiso dejar de profetizarles, pero la palabra de Dios era como fuego en su corazón y tuvo que seguir predicándola. Así también nosotros, cuántas veces nos desanimamos y preguntamos si vale la pena. Queremos sacudir el polvo de los pies y decir “ya basta”, pero entonces recordamos lo que Pablo dice (2 Timoteo 4:2)“que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”. “A tiempo y fuera de tiempo” y con “paciencia” que significa persistencia o perseverancia.





“Si tal es la conducta de los cristianos entonces yo no quiero ser uno”. Es probable que usted haya oído esto varias veces, y tal vez usted dio un consentimiento tácito a la idea, que representa la fuerte aversión contra la hipocresía en la religión.

No podemos negar que los seguidores de Cristo debemos vivir para atraer en lugar de repeler; y no podemos presentar alguna excusa por aquellos que se han apartado, aquella luz que dejó de alumbrar, aquella sal que ha perdido su sabor. Sin embargo, aquel que cita la frase, “Si tal es la conducta de los cristianos…” y luego pretende excusarse con ello, jamás queda fuera del ámbito de la responsabilidad personal.

El camino que nos ha dejado Cristo, en su verdadero sentido, no está determinado por lo que alguna persona, poderosa y educada, o pobre y sin educación, pueda decir al respecto. La iglesia que es de Cristo, en toda su plenitud y pureza, siempre es el producto del evangelio y no la fuente de él.
Dios no ha abdicado de su trono, ni Cristo ha renunciado a sus papeles divinamente designados. Dios ha dejado una “regla” (la verdad inspirada) que nos mide a todos por igual (2 Cor. 10:12-14), y todos somos responsables frente a ella, “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí” (Rom. 14:12).

Si yo desanimo, o incluso engaño, a alguien por mi conducta o enseñanza, debo responder por esto en el juicio (2 Cor. 5:10), pero mi pecado no es justificación para otro. El pecador que critica no está eximido de su obligación delante de Dios porque yo no cumplí con mis obligaciones. O, para decirlo de otra manera, habrá tropiezos - el pecado y la injusticia estarán presentes - pero esto no exime, o deja inocente a los que hayan tropezado (Mat. 18:7). ¿Hemos de suponer que el pecador que está disgustado con los religiosos hipócritas no necesita el perdón de Dios? Si el pecador se rebela contra lo que Cristo demanda, ¿quedará impune? ¿A caso puede confundirse y sustituir sus buenas obras e intenciones con la obediencia que debe al Señor?

Los verdaderos seguidores de Cristo son moralmente rectos, pero ellos saben que no pueden confiar en sí mismos para ser justificados (cf. 1 Cor. 4:4; Fil. 3:3,9). Han reconocido su necesidad de perdón, y han acudido con fe para alcanzar misericordia y redención en Cristo.

Entonces, no hemos entendido el evangelio de Cristo hasta que nos enfocamos en Cristo. No hemos aprendido el verdadero evangelio de Cristo hasta que lo aprendemos de Cristo. Sin embargo, no aprendemos de Cristo escudriñando los defectos de los demás. No tenemos puestos los ojos en Jesucristo cuando criticamos el mundo religioso como esperanza propia o justificación.  

El evangelio de Cristo no depende de la iglesia, la iglesia depende de él. Por lo tanto, debemos centrar nuestra atención en Cristo en lugar de centrarla en los discípulos de él.


LOS SIETE SACRAMENTOS DE LA IGLESIA CATÓLICA ROMANA (ICR)



INTRODUCCIÓN.
     Les ruego que estudien a fondo esta lección y con toda diligencia enseñarla a sus familiares y amigos católicos. Es el mero “corazón” de su religión.
     “Señales externas”. Según la enseñanza de la ICR los “sacramentos” son “señales externas” administradas por el sacerdote por las cuales la gente recibe la gracia de Dios.
     Cristo no los instituyó. Se enseña que Cristo instituyó los sacramentos, pero no hay nada de “sacramentos” en la Biblia.
     Son doctrinas de hombres. Mateo 15:3, 6 dice Cristo que los fariseos y escribas quebrantaron e invalidaron los mandamientos de Dios por su tradiciónMateo 15:9, “En vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres”. Colosenses 2:22, el apóstol Pablo condena los “mandamientos y doctrinas de hombres”.
     1 Timoteo 4:1-4, Pablo dice que el prohibir casarse y mandar abstenerse de alimentos son doctrinas de demonios. Tales doctrinas humanas pervierten y corrompen los mandamientos y doctrinas de Dios. Muchos piensan que las doctrinas de hombres son mejores (superiores) a los caminos de Dios.
     Isaías 55:8, “mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová”. Los sacramentos de la ICR no son los caminos de Dios sino los caminos torcidos y falsos de los hombres.
     En este estudio vamos a probar que lo que llaman “bautismo” no es bautismo bíblico sino humano; que lo que llaman “confirmación” no es confirmación bíblica sino humana. La eucaristía (la misa) es corrupción de la cena del Señor. La penitencia es corrupción de la doctrina bíblica del arrepentimiento y confesión de pecados. Extremaunción es perversión de Santiago 5:14, 15. Las “sagradas órdenes” pervierten y corrompen el papel de apóstoles and ancianos bíblicos y los reglamentos católicos con respecto al matrimonio son por la mayor parte doctrinas de hombres (demonios).
     ¿Cuál es la diferencia entre doctrinas de hombres y doctrinas de demonios? No la hay. Compárese 1 Juan 4:1-3, los “espíritus” falsos (anticristos, 1 Juan 2:18) son hombres falsos. 2 Corintios 11:13-15, los falsos apóstoles son ministros de Satanás.

DOCTRINA BÍBLICA SOBRE LA GRACIA DE DIOS
     Se recibe a través del evangelio. Hechos 20:24, Pablo habla del “ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio delevangelio de la gracia de Dios”.
     Hechos 11:23, cuando Bernabé llegó a Antioquía “vio la gracia de Dios”. ¿Qué vio? “Gran número creyó y se convirtió al Señor”(Hechos 11:21). Vio la gracia cuando observó el resultado de la predicación del evangelio, la conversión de “gran número” de personas.
     Hechos 13:43, “les persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios”. ¿Qué significa perseverar en la gracia de Dios? Tito 2:11, 12, la gracia enseña la voluntad de Dios y los que perseveran en la enseñanza de Dios perseveran en la gracia de Dios. Hechos 20:20, 27, Pablo predicaba “todo el consejo” de Dios.
     1 Pedro 5:12, los que perseveran en la enseñanza de Dios están en gracia. “Ésta es la verdadera gracia de Dios, en la cual estáis”.
     Pero nadie recibe la gracia de Dios por medio de los sacramentos católicos porque son doctrinas de hombres (demonios).

ROBADOS (PRIVADOS) DEL SACERDOCIO BÍBLICO
      El sacerdocio del Nuevo Testamento pertenece a todo cristiano. Apocalipsis 1:5, 6, “nos hizo … sacerdotes para Dios”.  1 Pedro 2:5, “vosotros … sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo”, v. 9, “Vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio…”Romanos 12:1 el cristiano ofrece su cuerpo al Señor en sacrificio vivoHebreos 13:15, 16, Ofrecemos a Dios “sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis, porque de tales sacrificios se agrada Dios”. Filipenses 4:15-18, la iglesia de Filipos envió ayuda al apóstol Pablo y él describe esa ayuda como “olor fragante, sacrificioacepto, agradable a Dios”.
     Cristo es el único Mediador (1 Timoteo 2:5). No hay ningún mediador (intermediario) humano entre el cristiano y Dios.
     Pero el sistema católico eleva y exalta a los hombres al nivel de Cristo y Dios y los ponen como mediadores que administran los sacramentos para dar gracia a sus seguidores. Blasfeman a Cristo diciendo que el sacerdote es “otro Cristo”.

LAS “ÓRDENES SAGRADAS”
     En la lista ordinaria de los sacramentos este es el sexto, pero lo ponemos primero porque trata de la ordenación de sacerdotes y ellos administran los sacramentos. El sistema católico de sacramentos depende enteramente de un sacerdocio falso, pero lo quieren para tener control absoluto sobre sus feligreses, desde el nacimiento hasta la muerte.
     Enseñan que Cristo instituyó los sacramentos y que los apóstoles y los ancianos (presbíteros) los administraban. Y dicen que los obispos católicos son los sucesores de los apóstoles y que los ancianos eran sacerdotes. En algunas versiones católicas de la Biblia la palabra griega presbutérous (ancianos) se traduce “sacerdotes”, pero la palabra para “sacerdote” es jiereus y no tiene nada que ver con ancianos y la palabra presbutérous no tiene nada que ver con sacerdotes. Se atreven a usar mal la Escritura (2 Timoteo 2:15) y auntorcerla (2 Pedro 3:16) para tratar de dar apoyo bíblico a sus doctrinas de hombres (demonios).
     Citan 2 Corintios 5:18, 19, que los apóstoles eran embajadores de Cristo, pero embajador no es sacerdote. Siendo inspirados y guiados por el Espíritu Santo la enseñanza apostólica era de Dios y los ejemplos dejados por ellos deben ser seguidos y practicados por la iglesia (Filipenses 4:9; 1 Corintios 4:17; 11:1).
     Juan 20:21-23 es texto favorito del clero romano para tratar de justificar su práctica. Este texto es paralelo con Mateo 16:19; 18:18,textos que afirman que lo que los apóstoles atan y desatan en la tierra será atado y desatado en el cielo. Ellos no podían atar y desatar en el sentido de legislar según su propio criterio, sino que podían atar y desatar lo que ya se había atado y desatado por Cristo en el cielo. (Así dice el texto griego, véase Nuevo Testamento Interlineal de Fco. Lacueva). Podían perdonar pecados solamente en el sentido de nombrar los requisitos para obtener perdón de pecados como vemos en Hechos 2:37, 28. Cuando predicaron el evangelio usaron las llaves del reino para abrir la puerta a la salvación.
     Nunca dijo algún apóstol “te absuelvo de tu pecado” y cuando el clero romano lo pronuncia blasfeman contra Dios porque Dios es el único que puede perdonar pecados. Cristo lo hizo aquí en la tierra porque era y es Dios.
     Además lo que Jesús dice según Juan 20:21-23 equivale a lo que dice en Mateo 28:19 y Lucas 24:47, la Gran ComisiónLos apóstoles recibirían el Espíritu Santo para recordarles de la enseñanza de Cristo y para guiarles a toda la verdad (Juan 14:26; 16:13; Hechos 1:8; 2:1-4).
     Los apóstoles no tuvieron sucesores. Mateo 19:28, “En la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel”. La “regeneración” (Juan 3:5; 1 Pedro 1:23; Tito 3:5) es la época (dispensación) del evangelio que comenzó el día de Pentecostés (Hechos 2) después de ascender Cristo a su trono de gloria (Hechos 1:9-11; 2:33). Comenzando ese mismo día los apóstoles ocuparon sus tronos y hasta el fin del mundo estarán juzgando y gobernando el Israel espiritual (la iglesia) por medio de sus enseñanzas inspiradas por el Espíritu Santo registradas en el Nuevo Testamento.
     Por eso, es doctrina falsa (doctrina de demonios) enseñar que los obispos católicos son sucesores de los apóstoles. Recuérdese que cuando Herodes mató a Jacobo (Hechos 12:1, 2) nadie tomó su lugar. No tenía sucesor. Tampoco los demás apóstoles.
     Los ancianos no eran sacerdotes. Hechos 11:29, los hermanos de Antioquía enviaron ayuda para los hermanos pobres de Judea, “enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y Saulo”. Dice la Versión Católica (Ediciones Paulinas) en las notas al pie de la página bajo Hechos 11:29, “Los presbíteros, además, predicaban el evangelio y administraban los sacramentos”, pero esta es doctrina de hombres (demonios). No hay nada en el Nuevo Testamento que hable de una clase sacerdotal como distinto de los llamados “laicos”. Esta distinción es doctrina de hombres (demonios) y corrompe (destruye) para la gente el gran privilegio de ser un “sacerdocio real” que ofrece sacrificios a Dios.
     Los ancianos son los obispos (Hechos 20:28) y cada iglesia debe tener sus propios ancianos (obispos) (Hechos 14:23). También son llamados “pastores” (Hebreos 13:17) porque apacientan y cuidan el rebaño (la congregación) (Hechos 20:28). Otro error grande que sucedió después del tiempo de los apóstoles era la elevación de uno de los ancianos sobre los demás y el darle a él y solamente a él el título de “obispo”. Eso fue el principio de la apostasía que por fin llegó al colmo de la jerarquía del clero romano encabezado por el papado.
     Efesios 4:11, 12 indica claramente que los ancianos no eran sacerdotes.  Pablo dice que Cristo constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo. Si los ancianos hubieran sido sacerdotes, aquí mismo en este texto Pablo lo habría especificado y explicado que administraban los sacramentos, pero tal práctica no es doctrina de Cristo sino de los hombres (demonios).
     La doctrina del clero romano es que en el sacramento de las “sagradas órdenes” los apóstoles (y después sus supuestos “sucesores”, los obispos de la ICR) imponen las manos sobre ciertos hombres para ordenarles para ser sacerdotes, diciendo “Recibe el Espíritu Santo” y que esto les da el poder to impartir los dones de la gracia, bendecir a la gente y perdonar sus pecados. Este es un sistema diabólico (doctrina de demonios) que completamente cambia, pervierte y corrompe el obispado bíblico. Lo invalida completamente.
     Según el Nuevo Testamento la función de los ancianos es muy diferente: son obispos o supervisores del rebaño, apacentándolo y protegiéndolo de los “robos rapaces”, Hechos 20:2829. Son pastores, Hebreos 13:17. Dice Hechos 14:23 que designaron ancianos en cada congregación.
     Imponer manos. El clero romano habla mucho de textos que hablan de “imponer manos” y los aplican a los sacramentos, pero no hay sacramento en ninguno de ellos.
     Hechos 6:6, los apóstoles impusieron las manos sobre los siete hermanos, no para hacerles sacerdotes sino para que sirviesen mesas en la alimentación de las viudas griegas.
     Hechos 8:17 es texto muy significativo. Esteban y Felipe eran dos de los siete hermanos mencionados en Hechos 6. Felipe fue a Samaria y al predicar echaba espíritus inmundos y sanó a ciertos paralíticos y cojos. Sin embargo, él no imponía las manos sobre otros para darles este poder. Cuando los apóstoles Pedro y Juan llegaron ellos sí les impusieron las manos y recibieron poder del Espíritu Santo.
     Entonces es obvio que solamente los apóstoles podían imponer manos sobre la gente para impartir los dones del Espíritu Santo. Romanos 1:11, Pablo deseaba ver a los hermanos romanos “para comunicaros algún don espiritual”.
     Hechos 13:3, ciertos profetas en Antioquía “les impusieron las manos” a Pablo y Bernabé, no para impartirles dones del Espíritu Santo, sino simplemente como costumbre judía para indicar que los aprobaban y apoyaban en su predicación del evangelio y les encomendaron para la obra que pensaban emprender.
     1 Timoteo 4:14, “No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio”. 2 Timoteo 1:6 habla del don que Timoteo recibió “por” (diá, por medio de) la imposición de las manos de Pablo. Pero 1 Timoteo 4:14 no dice diá sino metá, “acompañado por la imposición de las manos del presbiterio”; es decir, Timoteo recibió el don del Espíritu Santo por medio de la imposición de las manos de Pablo, acompañado por la imposición de las manos de los ancianos.
     1 Timoteo 5:22 indica que Timoteo mismo podía imponer sus manos sobre ciertos hombres, por ejemplo, en el escogimiento de ancianos, pero no podía impartir algún don del Espíritu Santo porque no era apóstol.
     Además, estos textos no tienen nada que ver con “sacramentos” que son doctrinas de hombres (demonios).

Conclusión:
     Los sacramentos son corrupciones (perversiones) de ciertas doctrinas y prácticas establecidas por Cristo y los apóstoles.
     Por eso, son doctrinas de hombres (demonios), condenadas por Cristo (Mateo 15:9) y Pablo (Colosenses 2:22).
     Varias versiones de la Biblia autorizadas por el clero romano enseñan claramente el plan de salvación (el evangelio de la gracia de Dios), la iglesia verdadera, el culto espiritual que Dios quiere, en fin, “todo el consejo de Dios”. El que estudie por sí mismo puede aprender la verdad escudriñando las Escrituras, aun las que son aprobadas por el clero romano.
     Hagamos todo lo posible por ayudar a la gente católica exponiendo y refutando el error y enseñándoles la sana doctrina.



LA SUPUESTA INFALIBILIDAD DE LA IGLESIA CATÓLICA ROMANA (ICR)



INTRODUCCIÓN
A. La palabra “infalible” significa que no puede errar.
B. La ICR enseña que el “papa” es infalible cuando habla ex cátedra (desde la silla de “papa”, o sea, cuando habla oficialmente).
C. Pero en realidad la creencia oficial de la ICR es que la iglesia misma es infalible, porque el “papa” fue hecho infalible por la iglesia (la jerarquía compuesta de cardenales y obispos).

I. TEXTOS TORCIDOS POR LA ICR PARA ENSEÑAR QUE PEDRO ERA EL PRIMER “PAPA”.
Mateo 10:2, Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano”. Dicen que al mencionar a Pedro primero le hizo superior a los otros apóstoles, pero véase Marcos 9:33-35. Si Pedro hubiera sido el príncipe de los apóstoles, este habría sido el momento para afirmarlo.
Mateo 16:18, “Y yo también te digo, que tú eres Pedro,[a] y sobre esta roca[b] edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. 19 Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos”.
Este es el texto principal usado (torcido) por la ICR para enseñar que Pedro era el primer papa de la iglesia. Dicen que el nombre “Pedro” (petros) significa roca y que sobre él Cristo iba a edificar su iglesia, pero la roca sobre la cual Jesús edificó su iglesia era petra (“peña, denota una masa de roca, en distinción a petros, una piedra o peñasco sueltos, o una piedra que se pueda arrojar o mover con facilidad. Para la naturaleza de petra véase Mt 7.24,25; 27:51, 60…” (Diccionario Expositivo por W. E. Vine).
Esa petra era la Deidad de Cristo confesada por Pedro en el v. 16. 1 Corintios 3:11, Cristo es el fundamento de su iglesia.
Entregarle a Pedro las “llaves del reino” significa que Pedro iba a predicar el evangelio que revela los pasos de obediencia para entrar en el reino del cielo. Lo hizo el día de Pentecostés (Hechos 2) y abrió la puerta a los gentiles cuando predicó a Cornelio y su casa (Hechos 10). En cuanto a “atar” y “desatar” Jesús dijo lo mismo a todos los apóstoles (Mateo 18:18). No significa que Jesús les diera autoridad para enseñar lo que les conviniera, sino que iban a atar y desatar en la tierra lo que ya se habría atado y desatado en el cielo (véase Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español de Francisco Lacueva).
También la ICR enseña que en Mateo 16:18 Jesús promete infalibilidad a la iglesia. También Mateo 28:20 “estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. Dicen que Jesús promete que la iglesia sería protegida de todo error, porque si cayera en error que las puertas del Hades sí habría prevalecido contra ella. Pero no citan la primera parte de Mateo 28:20,  “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado…” porque bien saben que la Iglesia Católica Romana pisotea las enseñanzas de Jesús que no les convienen (por ejemplo, Mateo 23:9, “Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos”).
La enseñanza de la ICR sobre la supuesta infalibilidad de la iglesia contradice muchos textos como Gálatas 1:6-9; Romanos 16:17; 1 Timoteo 1:20; 4:1-4; 2 Tesalonicenses 2; 2 Timoteo 4:2-4, etc. Estos textos indican claramente que aunque los apóstoles y profetas sí eran inspirados y, por eso, su enseñanza era infalible (la verdad y solamente la verdad, sin error alguno), no hay texto que prometa tal infalibilidad para la iglesia aun cuando había hombres inspirados. Por el contrario los textos citados aquí en este párrafo hablan claramente de apostasías y la Iglesia Católica Romana, lejos de ser iglesia infalible, es más bien la iglesia apóstata. Es el cumplimiento de esos textos.
Otro texto favorito de la ICR para tratar de probar que Pedro era el primer papa es Juan 21:15-17. Jesús dice a Pedro, “Apacienta mis corderos … pastorea mis ovejas”. De este texto concluyen que Cristo encargó a Pedro el cuidado de toda la iglesia. Jamás hubiera pensado Pedro que Jesús indicara tal cosa. El catolicismo se basa, de principio a fin, en doctrinas de hombres, ficciones, fábulas e imaginaciones humanas.
Otro texto que usan es Hechos 2:14, que Pedro predicó el sermón tan importante y significativo el día de Pentecostés, pero este mismo versículo dice, “Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once…” y el v. 37 dice, “Al oír esto … dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?
Hechos 10 y 11 revelan que Pedro era el primero que predicó a los gentiles. Bien dicho, pero aunque en esta ocasión él aprendió que “Dios no hace acepción de personas” (Hechos 10:34), en Antioquía él “era de condenar” porque “se retraía y se apartaba” rehusando comer con los hermanos gentiles (Gálatas 2:11,12). Pablo fue quien le exhortó (“le resistí cara a cara, porque era de condenar”). ¡Qué maravilla que el primer papa de la iglesia cometiera tal error y tuviera que ser reprendido por el apóstol Pablo! Tal vez hubiera sido mejor que la ICR escogiera a Pablo para papa.

II. LA ICR ES LA IGLESIA APÓSTATA PREDICHA POR EL APÓSTOL PABLO.
2 Tesalonicenses 2:1-4,  “con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, no vendrá sin que antes venga laapostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios”.
La ICR es el cumplimiento de esa gran apostasía predicha por pablo. El papa de Roma es el hombre de pecado. En cuanto a pasar por Dios, cierto miembro de la iglesia de Cristo, predicador del evangelio, visitando en Roma era testigo cuando uno de los cardenales llamó al papa “Señor Dios el Papa”.
1 Timoteo 4:1-4, “ Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios … por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos …” Esta profecía apunta directamente hacia la ICR. Nadie lo puede negar, los hechos hablan por sí solos.

III. LA ICR ENSEÑA QUE LOS OBISPOS CATÓLICOS SON LOS SUCESORES DE LOS APÓSTOLES Y OBISPOS (ANCIANOS).
Mateo 28:20, “He aquí estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Jesús dijo esto a sus apóstoles. Esta promesa coincide con Juan 14:18, “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” en la persona del Espíritu Santo, Juan 14:26; 16:13, etc. la promesa de enviar al Espíritu Santo para guiarles a toda la verdad. El Espíritu Santo estuvo con ellos en su predicación y cuando escribieron los libros del Nuevo Testamento, pero aun así Jesús no prometió que la iglesia no podía caer en error doctrinal.
La ICR enseña que Mateo 28:20, dirigido a los apóstoles, se aplica también a los sucesores de los apóstoles. Concluyen que Cristo siempre estará con la iglesia, que para ellos significa que estará con el papa y su jerarquía (cardenales, obispos), para que no caigan en error, pero todo el sistema católico, de principio a fin, es error, su nombre, su organización (jerarquía), culto, doctrinas y prácticas, etc. son fabricaciones humanas.

IV. ENSEÑA QUE LA ICR ES EL INFALIBLE INTÉRPRETE DE LAS ESCRITURAS.
Dicen que la Biblia es producto católico; es decir, que la ICR tuvo concilios para determinar qué libros deben estar en la Biblia, y que solamente la ICR la puede interpretar infaliblemente, pero los apóstoles, profetas y miembros de la iglesia que recibieron los dones del Espíritu Santo eran plenamente inspirados para determinar el contenido de la Biblia. Por ejemplo, 1 Timoteo 5:18 cita Mateo 10:10 y  Lucas 10:7 como “Escritura” y Pedro se refiere a las epístolas de Pablo como “Escrituras” (2 Pedro 3:16).
La ICR enseña que la infalibilidad de la iglesia les da mucho consuelo a los miembros (católicos en general) porque en lugar de vivir preocupados con respecto a varias doctrinas, pueden depositar su fe en la infalible iglesia y estar tranquilos. De esta manera la jerarquía esclaviza a sus seguidores y les convence que no deben estudiar las Escrituras y pensar por sí mismos.
Otro texto que tuercen es 2 Pedro 1:20, “ninguna profecía dela Escritura es de interpretación privada”. De este texto concluyen erróneamente que los miembros de la iglesia no pueden interpretar las Escrituras sino que deben permitir que los obispos lo hagan por ellos, pero el siguiente versículo explica lo que Pedro dice: “porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana”. Pedro se refiere a la fuente, el origen, de las Escrituras.
De esta manera los miembros llegan a ser esclavos de una iglesia completamente humana. Usan su libre albedrío pero lo usan mal. No lo usan para estudiar y pensar por sí mismos, sino para entregar su mente a sus superiores poniendo toda su confianza en ellos y no en Cristo y las Escrituras.
(Lo mismo sucede con los testigos de La Atalaya, los mormones, los adventistas, los pentecostales y muchos otros religiosos. Los miembros de estas religiones rehúsan pensar por sí mismos y en efecto consideran que los principales de su religión son infalibles, que tienen razón y no pueden equivocarse. El católico sujeto a su jerarquía no es más ciego o esclavo que el testigo, el mormón o el adventista.)

V.  LA TRADICIÓN.
Se enseña que había muchas enseñanzas de Cristo y los apóstoles que no fueron escritas y citan 2 Tesalonicenses 2:15; 2 Timoteo 2:2. Estas enseñanzas se llaman tradición; por eso, la palabra “tradición” no es algo malo, porque la tradición puede ser inspirada como en estos textos. También 1 Corintios 11:2. El v. 23 explica el significado de la palabra: es simplemente alguna enseñanza que una persona reciba de alguien y la entrega a otras personas. En este caso Pablo la recibió de Cristo y la entregó a los corintios.
Pero Mateo 15:9 y Colosenses 2:22 condenan tradiciones humanas y las tradiciones de la ICR son precisamente tradiciones de hombres no inspirados sino apóstatas (1 Timoteo 4:1-4; 2 Tesalonicenses 2).
En cuanto a su relación con la iglesia, la tradición humana tuvo su origen con los gnósticos que dijeron que tenían conocimiento secreto de Jesús y los apóstoles.

VI. LA ICR CREE QUE SU TRADICIÓN ES SUPERIOR A LAS ESCRITURAS.
Insisten en que la ICR ha dado la Biblia al mundo, que es producto católico, y que solamente la ICR la puede interpretar infaliblemente.
Enseña que después del tiempo apostólico la iglesia ha ampliado, desarrollado y mejorado la enseñanza de Cristo y los apóstoles, agregando doctrinas y prácticas según el criterio del papa y su concilio. Se jactan de ser “la voz viva de la iglesia viva”.
Se atreven a enseñar que Cristo está y estará con la ICR para protegerla y evitar que enseñe error. Dicen que si la iglesia cayera en error, entonces las puertas del Hades habrían prevalecido contra ella. Dicen todo esto a pesar de que tengan doctrinas y prácticas que obviamente son doctrinas de hombres que contradicen las Escrituras repetidas veces.
Sin embargo, no les preocupa nada que sus enseñanzas y prácticas contradigan las de Cristo y los apóstoles, porque piensan que las suyas son superiores. Por ejemplo, si uno pregunta si Pedro dejó a su esposa para ser papa, dirán que no porque la doctrina del celibato no tuvo origen hasta siglos después. Dicen que ahora para ser sacerdote el hombre casado tiene que dejar a su esposa (con tal que ella esté de acuerdo).

CONCLUSIÓN.
Las profecías de las apostasías predichas en 1 Timoteo 4:1-4; 2 Tesalonicenses, etc. apuntan principalmente hacia la Iglesia Católica Romana.
Con toda arrogancia los líderes de esta iglesia apóstata afirman que su iglesia es infalible y para tratar de sostener esta mentira tuercen muchos textos bíblicos y emplean toda clase de razonamiento humano.
Hagamos todo lo posible por abrir los ojos de las personas que se encuentren enredados en esta falsa religión.



PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS


¿“UNA VEZ SALVO SIEMPRE SALVO”?



         El calvinismo enfatiza mucho la soberanía de Dios y, desde luego, todos debemos enfatizar y exaltar la soberanía de Dios. Sin embargo, según la enseñanza calvinista la soberanía de Dios implica que el verdadero creyente no puede caer de la gracia porque su salvación no depende de sí mismo sino que está en manos de Dios y Dios no puede fallar. Pastores calvinistas insisten en que la providencia de Dios se encarga del creyente y que son guardados por el poder de Dios por fe para salvación.
         El famoso debatista Bautista (Sam Morris), al predicar sobre este tema, dijo que “todos los pecados que uno pueda cometer desde la idolatría hasta el homicidio no someterá su alma a más peligro … la manera de vida no tiene nada que ver con la salvación del alma”. Tal vez la mayoría de los pastores bautistas no predican esto pero si niegan lo que dice el Sr. Morris, niegan su propia doctrina de “una vez salvo siempre salvo”.
         Antes de leer estos textos que presentamos recuérdese que el verdadero problema del calvinismo es el negar el libre albedrío del hombre.     

ALGUNOS TEXTOS TORCIDOS POR CALVINISTAS
 PARA DAR APARENTE APOYO A ESTA FALSA DOCTRINA
Juan 5:24, “El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”. Los calvinistas citan este texto y enseñan que el verdadero creyente no puede dejar de creer, que no puede llegar a ser incrédulo. Pero leamos otro texto: Juan 3:36, “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él”. Ahora bien, si el Señor quería decir que el verdadero creyente no puede llegar a ser incrédulo y ser perdido, entonces enseña también que el incrédulo no puede llegar a ser creyente verdadero para ser salvo porque en cuanto al creyente dice “no vendrá a condenación” y en cuanto al incrédulo dice, “no verá la vida”. Si lo del creyente es incondicional, entonces lo del incrédulo es incondicional.
Juan 10:27, 28, “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28 y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”. Esto no se refiere a lo que el creyente pueda hacer o no hacer, sino de lo que Cristo puede hacer. Además, es condicional. Dice “Mis ovejas oyen mi voz … y me siguen”, pero pueden dejar de oír su voz y pueden dejar de seguirle. Si alguien niega esto, niega el libre albedrío del hombre. Si alguien afirma que el creyente no puede dejar de seguir a Jesús debe recordar el ejemplo de Demas. Aprendemos en Col. 4:14 y Filemón 24 que Demas había sido fiel compañero de Pablo, pero en la 2da carta a Timoteo (4:10) Pablo dice que “Demas me ha desamparado, amando este mundo”.
         Juan 15:1-10, en este texto de diez versículos, la palabra “permanecer” aparece diez veces. Jesús enseña claramente que es posible que “vosotros” (los creyentes) permanezcan en Él pero al mismo tiempo enseña que es posible que dejen de permanecer en Él. De otro modo este texto no tiene sentido. Jesús manda, “Permaneced en mí”. ¿Por qué lo manda si inevitablemente los creyentes permanecen en Él? Luego en el versículo 6 dice, “El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden”. El versículo 10 explica que para permanecer en Él es necesario guardar sus mandamientos. Colosenses 1:21-23 “Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído…”
Romanos 8:28, Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. ¿Todas las cosas les ayudan a quiénes? A los que aman a Dios y ¿qué hacen los que aman a Dios? Le obedecen. Juan 14:15, 23. En todo texto semejante es obvio que las bendiciones de Dios dependen de la obediencia y fidelidad del creyente.
Romanos 14:4, ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme”. No significa que estará firme delante de Dios a pesar de su conducta mala (como enseña el calvinista), sino que a pesar de los juicios injustos de otros, si es fiel será juzgado como fiel (“firme”) por el Señor.
 1 Corintios 3:15, 15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego”. Calvinistas dicen que el creyente puede perder su obra pero él mismo será salvo, pero la “obra” de este texto son los conversos del hermano que predique el evangelio (1 Cor. 9:1). Si estos no son fieles se pierden pero no por eso será perdido el evangelista. Si es fiel, será salvo aunque su “obra” habiendo sido probada como por fuego se pierda.
Efesios 1:13, “fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa”. Calvinistas suponen que si son sellados con el Espíritu Santo no pueden caer de la gracia, pero el texto dice “habiendo creído en él”. ¿No pueden dejar de creer en Él? Y si dejan de creer en Él, ¿todavía son sellados con el Espíritu Santo?
2 Timoteo 2:19, Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo”. Sí, conoce a los suyos y el versículo 18, conoce a los que “se desviaron de la verdad y trastornan la fe de algunos”. ¿Estos todavía son “suyos” (pueblo aceptado por Dios) aunque se hayan desviado de la verdad? ¿Todavía son “suyos” si no se apartan de la iniquidad?
1 Pedro 1:5, “que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero”. Otra vez, véase la expresión “mediante la fe” y la fe que salva no es fe muerta, fe que no obedece (Santiago 2:24).
1 Juan 2:19, “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros”. Este es uno de los textos predilectos de Bautistas y otros que enseñan la imposibilidad de apostasía. Dicen que los que se apartan de la fe no son creyentes verdaderos sino creyentes superficiales (o hipócritas), que profesan tener fe pero que en realidad no son cristianos. Tales maestros hacen el papel de Dios juzgando corazones y motivos.
¿Cuándo “no eran de nosotros”? Dice Juan que “ahora han surgido muchos anticristos”. Obviamente después de “surgir” como anticristos “salieron de nosotros”. ¿Por qué dice Juan “ahora”? Si ya se hubieran manifestado como anticristos antes de bautizarse ¿cómo podrían los apóstoles y otros cristianos aceptar su “obediencia” si no querían confesar que Cristo es el Hijo de Dios? Esta confesión significa que Cristo es Emanuel, Dios con nosotros (Dios y Hombre). Los anticristos no hacían tal confesión (1 Juan 4:2,3).
 Calvinistas no pueden probar que los anticristos de este texto no habían obedecido al evangelio. La afirmación que “salieron de nosotros” indica que habían estado con los apóstoles y otros cristianos. No es posible salir de un grupo de personas sin haber estado con ellos.
¿No obedecieron al evangelio? ¿No confesaron a Cristo antes de ser bautizados? Si eran anticristos antes de ser bautizados, ¿lo sabían los apóstoles y comoquiera los aceptaron aunque rehusaban confesar a Cristo? ¿No eran bautizados para el perdón de pecados y añadidos a la iglesia de Cristo? (Hechos 2:38, 41, 46). Si “salieron” de la iglesia, habían sido miembros de la iglesia.
Entonces la cuestión relevante es ¿cuándo “salieron de nosotros”? Obviamente salieron de ellos después de “surgir” (manifestarse) como anticristos. Por eso, de ninguna manera se debe afirmar que todos los que se apartan de la verdad solamente profesaban ser discípulos de Cristo. Los que enseñen tal cosa hacen el papel de Dios porque juzgan corazones y motivos. Muchos textos afirman clara y enfáticamente que algunos de los que obedecieron al evangelio se apartaron de la fe.
1 Juan 5:13, “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna …” En base a este texto calvinistas enseñan que la vida eterna es posesión actual, pero el mismo Juan en la misma carta (1 Juan 2:25) dice, “Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna”; es decir, antes de decir, “para que sepáis que tenéis vida eterna” ya había dicho que “esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna”. Tengamos cuidado de leer todo lo que la Biblia dice sobre el tema que estudiamos. Nadie tiene como posesión actual y presente aquello de lo cual tiene esperanza. Romanos 8:24, “Porque en esperanza fuimos salvos pero la esperanza que se ve, no es esperanza, porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?” Mateo 25:46, “Estos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna”. En el día del Juicio Final los justos irán a la vida eterna.

ALGUNOS TEXTOS QUE ENSEÑAN CLARAMENTE QUE LOS FIELES PUEDEN APARTARSE DEL SEÑOR Y CAER DE LA GRACIA
1 Corintios 5:1, “De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación”. El fornicario era miembro de la iglesia de Corinto. V. 5, “el tal sea entregado a Satanás”. Estuvo en el reino de Cristo pero siendo miembro infiel debería ser entregado al reino de Satanás (Col. 1:13, 14). Calvinistas enseñan que los miembros de la iglesia que son infieles nunca eran cristianos, sino que solamente pretenden o profesan ser cristianos. Pero si no son verdaderos cristianos ya están en el reino de Satanás, pero Pablo dice que este miembro debe ser “entregado” a Satanás. Si ya hubiera estado en el reino de Satanás Pablo no habría dicho, “el tal sea entregado a Satanás”.
         1 Corintios 5:11, “no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fue fornicario”. Varios comentaristas (aun hermanos) enseñan que el verbo “llamándose” significa que solamente pretendía ser hermano pero Pablo no habla de la sinceridad de la profesión de ese miembro sino de su fornicación. Es puro calvinismo enseñar que si algún miembro cae en pecado o se aparta de la fe, esto indica que no fue convertido y que, por lo tanto, no era/es hermano.
Además, la palabra traducida “llamándose”, nunca se usa para indicar pretender o pretencioso. La palabra griega es onomazo, que significa nombrar, llamar por nombre, designar. Por ej., Romanos 15:20, “no donde Cristo ya hubiese sido nombrado”; Efes. 1:21, Cristo está exaltado sobre “todo nombre que se nombra”. Efesios 5:3, “Pero fornicación y toda inmundicia o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros”. 2 Tim. 2:19, “todo aquel que invoca el nombre de Cristo” (“mencionar el nombre del Señor en alabanza y adoración”, Diccionario Vine). Por lo tanto, es error afirmar que la palabra “llamándose” en 1 Cor. 5:11 significa pretencioso o falsa profesión y que el fornicario bajo consideración no era en realidad un hermano. (Es interesante observar que la versión bíblica “Ediciones Paulinas” aplica el verbo onomazo en este texto no a la palabra “hermano” sino a la palabra “fornicario”: dice, “no os mezcléis con ningún hermano que sea llamado públicamente fornicario”, porque el texto griego dice “hermano se llama (y) fuese fornicario”.) Pero sea lo que fuera la traducción exacta de estas palabras griegas, el contexto hace claro el significado de la enseñanza.
         ¿Por qué decir “llamándose” o nombrado hermano? Para indicar que el mandamiento, “no os juntéis … con el tal ni aun comáis” se refiere a los hermanos, los miembros de la iglesia y no a “los que están fuera”. Esta es obviamente la razón porque Pablo dice en el v. 12, “Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis a los que están dentro?” Repito: Pablo no dice “nombrándose hermano” para juzgar el corazón del hombre sino simplemente para indicar que era hermano y miembro de la iglesia con el cual no deberían asociarse (“con el tal ni aun comáis”) y que no era de los de afuera con los cuales sí podían comer. En breve, dice “llamándose hermano” para distinguirlo de los de afuera.
La palabra “porque” conecta el v. 12 con el v. 11 y pone contraste entre los de la iglesia y “los que están fuera”. El cristiano sí puede imitar a Cristo comiendo con pecadores del mundo, pero para disciplinar y salvar al hermano fornicario, miembro de la iglesia, Pablo requiere que los fieles se aparten de él, que “no os juntéis” con él, “con el tal ni aun comáis”.
¿Por qué enseñar que “llamándose” significa pretexto o pretencioso? Según esto si el fornicario no era hermano verdadero sino que solamente profesaba ser hermano, por eso, aunque sea ‘disciplinado’ por la iglesia los miembros sí pueden comer con él porque no era hermano. Con este calvinismo (razonamiento humano) se evita el mandamiento de no comer con tal hermano. De esta manera el plan de salvación enseñada por Pablo para tal hermano se cancela. ¿Qué pensamos de los que niegan el plan de salvación para los del mundo de oír, creer, arrepentirse, confesar a Cristo y ser bautizado para el perdón de pecados? ¿Por qué aceptar este plan y rechazar el plan para salvar al hermano que caiga en pecado?
Véase 2 Tesalonicenses 3:6, 14,15, otro texto muy semejante a 1 Cor. 5, Pablo dice, “que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente”. Al hermano que ande desordenadamente Pablo le llama hermano. Y otra vez en el v. 15, “Más no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano”.
1 Cor. 5:11. Pablo dice, “con el tal ni aun comáis” pero ¿no comer con quién? Si el fornicario de Corinto no era hermano y aunque él fuera disciplinado los miembros podían comer con él, entonces se podría decir con los calvinistas que cualquier miembro de la iglesia que caiga en pecado solamente pretende ser hermano y por eso aunque la iglesia lo “discipline” está bien juntarse con él y comer con él. Entonces a fin de cuentas según esto la iglesia no puede practicar la disciplina porque el no asociarse con tal hermano y el no comer con él es precisamente la disciplina que Pablo ordena.
Si alguien dice que la iglesia puede distinguir entre hermanos verdaderos y hermanos que solamente pretenden ser hermanos, hay que preguntarles ¿cómo van a decidir esto sin hacer el papel de Dios y juzgar corazones?
En realidad el problema es el calvinismo; es decir, según el calvinismo los miembros que se caigan o se aparten de la fe no eran y no son creyentes verdaderos sino creyentes superficiales (hipócritas).
            Por eso no es correcto enseñar que no es hermano la persona de la cual Pablo habla en 1 Cor. 5:11, “con el tal ni aun comáis”. ¿Cuál es el propósito de esta doctrina? Obviamente no quieren obedecer este mandamiento. No quieren dejar de comer y asociarse con el hermano que ande desordenadamente, pero recuérdese que este es el plan de Dios para salvar su alma.
1 Corintios 10:12, “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga”. ¡Qué exhortación más necesitada! Porque en esa iglesia había problemas serios: la división (1 Cor. 1:10-13); carnalidad (1 Cor. 3:1-3); fornicación (1 Cor. 5); litigación (1 Cor. 6); posibles problemas matrimoniales (1 Cor. 7); problemas con respecto a comer carne que se había ofrecido a ídolos (1 Cor. 8, 10); doctrina errónea sobre la resurrección (1 Cor. 15:12). Además, las exhortaciones con respecto a estos problemas vienen del apóstol Pablo que admitió que él mismo podría ser rechazado (1 Cor. 9:27).
            Gálatas 1:6, “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente”. El ser alejado de Cristo significa que estaban en Cristo. Gálatas 5:4, De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído”. ¿Cómo podría el lenguaje ser más claro? ¡Negar este texto es negar la Biblia!
            Gálatas 2:11, “Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión”. ¿No era el apóstol Pedro “creyente verdadero”?
         Filipenses 2:12, “Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor”. Si la salvación del creyente es incondicional ¿por qué tenemos exhortaciones como este texto?
         1 Timoteo 4:1-4, “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios”. La “fe” es el evangelio”. Pablo afirma que algunos iban a apostatar (apartarse) de la fe, pero es imposible apartarse de la fe sin haber estado en la fe. 
         Hebreos 3:12, “Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado”. Si es imposible que el creyente caiga de la gracia, este texto no tiene sentido. El calvinista trata de salir de su dilema diciendo “Pero tales personas nunca eran verdaderos creyentes”. Sin embargo, es imposible “apartarse del Dios vivo” si en realidad no estaba con Él. Estar con Dios significa tener comunión con Dios. Por lo tanto, si el Calvinista tiene razón y esta persona no era creyente verdadero, entonces era incrédulo y como incrédulo él tenía comunión con Dios. ¿Los Calvinistas creen que los incrédulos tienen con comunión con Dios? 
            Hebreos 6:4-6, 4 Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, 5 y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, 6 y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio”. ¿Estos no eran “creyentes verdaderos”? ¿Iluminados? ¿Gustaron el don celestial? ¿Partícipes del Espíritu Santo? ¿Todo esto y aun así eran “creyentes superficiales” y no verdaderos? Es muy obvio que los Calvinistas simple y sencillamente rechazan la Biblia. (Deben imitar a los testigos de La Atalaya y publicar su propia “biblia”, una que enseñe sus falsas doctrinas).
            Hebreos 6:18, 19,  para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. 19 La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo”. Se cita este texto enfatizando las palabras “segura y firme ancla del alma”, pero no hay “segura y firme ancla del alma” para los que descuidan la gran salvación (Hebreos 2:3) y se apartan de la fe.
            Hebreos 12:6, Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo”. El calvinista dice que Dios disciplina a sus hijos pero que no les condena al infierno. Entonces, según tales maestros falsos este texto contradice los otros textos en Hebreos que dicen enfáticamente que algunos “recayeron”.
Santiago 5:19, 20, “Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados”. ¿Cómo puede alguien leer este texto y afirmar que el cristiano (el creyente verdadero) no puede extraviarse de la verdad y perder su alma?
2 Pedro 1:5-11. Si la salvación del creyente es incondicional y no es posible que el creyente caiga de la gracia, ¿por qué insiste Pedro en que se agreguen todas estas virtudes diciendo, “ Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. 11 Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”. Y ¿si no procura hacerlo? Dice Pedro que tal creyente es “ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados”. ¿Será salvo el creyente “ciego” que ha olvidado la purificación de sus pecados?
            2 Pedro 2:20-22, 20 Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. 21 Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. 22 Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno”. Los que son meros “creyentes superficiales” no han “escapado de las contaminaciones del mundo”. Es muy obvio que esta expresión equivale a la conversión. También  es muy obvio que volvieron al mundo.

        
Conclusión

La doctrina calvinista enseñada por Presbiterianos, Bautistas y otros es completamente falsa. Contradice todos estos textos que en términos sencillos indican que el cristiano (el verdadero creyente) puede pecar y caer de la gracia.
         Esta doctrina se basa en el error calvinista de que el hombre nace pecador, totalmente depravado de lo bueno e incapaz de entender y obedecer al evangelio de Cristo, sino que el Espíritu Santo tiene que obrar directamente sobre su corazón para regenerarlo. Entonces puesto que Dios se encarga de convertirle y salvarle también tiene que evitar que se caiga para perderse.