¿ENSEÑA ROMANOS 11:25-27 QUE DIOS TIENE UN PLAN PARA LA NACIÓN FÍSICA DE ISRAEL?


Por Josué I. Hernández


Algunos falsos maestros afirman que los judíos como nación estarán endurecidos en incredulidad hasta que estén convertidos todos los gentiles, y que entonces serán convertidos todos los judíos a Dios. Esto lo predican porque creen que Dios tiene un plan especial para la nación física de Israel. 
Pero, estas suposiciones no tienen base ni en este pasaje, ni en el resto de la revelada Palabra de Dios. Se requiere una fuerte imaginación para afirmar algo así, y además, se requiere una sobredosis de prejuicio para torcer el sentido de las Escrituras para sostener posiciones semejantes. Simplemente, la Biblia no afirma tales cosas.
Sin embargo, la salvación ofrecida por Dios a Israel es tal cual como fue profetizada por los profetas (Isa. 59:20; 27:9; Jer.31:33,34; Heb. 8:10-12). El apóstol Pablo, un hombre inspirado por Dios, no contradice a los profetas en este pasaje.

Es importante destacar que Dios no tiene preferencias para salvar a algunos de una manera y a otros de una manera diferente. El Dios verdadero no hace acepción de personas (Hech. 10:34,35; Rom. 2:11). Si alguno será salvo, es por el plan del evangelio de Cristo. No hay otro plan exclusivo para cierto grupo en desmedro de otros. Hay sólo un evangelio el cual es el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree, el cual es tanto para judíos como para los no-judíos (Rom. 1:16,17). Dios quiere que todas las naciones obedezcan a la fe (Rom. 1:15; 16:26).
Por lo tanto, la salvación en Cristo, sólo es posible de la manera en que el apóstol Pablo ha estado explicando en Romanos: por medio de la fe en Cristo Jesús como el Mesías profetizado, el Redentor o Libertador anunciado de antemano.

De la misma manera como los demás hombres se salvan, serán salvos los judíos también. ¡No hay otra manera! ¡No hay otro plan de salvación! 
El apóstol Pedro, un judío, dijo: “Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos” (Hech. 15:11). 
En casa de Cornelio, un gentil, el apóstol Pedro dijo, “Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia” (Hech. 10:34,35). 
Luego, Pedro comentó lo sucedido en casa de Cornelio diciendo, “Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio. Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?” (Hech. 11:15-17).

Dios no tiene algún plan pendiente con la nación física de Israel. El pueblo de Dios ahora es su iglesia (Ef. 2:13-21; 1 Ped. 2:9,10). Todas las promesas que Dios hizo a la nación física de Israel, ya las cumplió: “De esta manera dio Jehová a Israel toda la tierra que había jurado dar a sus padres, y la poseyeron y habitaron en ella. Y Jehová les dio reposo alrededor, conforme a todo lo que había jurado a sus padres; y ninguno de todos sus enemigos pudo hacerles frente, porque Jehová entregó en sus manos a todos sus enemigos. No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió” (Jos. 21:43-45). 
Cristo vino a establecer un nuevo pueblo, y ese pueblo es su iglesia, constituida de todos los obedientes al evangelio (Rom. 2:5-11). Hoy en día hay un Israel de Dios, un Israel espiritual, y éste es la iglesia de Cristo (Gal. 6:16).


Entonces, ¿cómo entendemos la frase “y luego todo Israel será salvo”?

Bueno, veamos qué dice el pasaje en su contexto más detenidamente. En primer lugar, el apóstol Pablo señaló que el endurecimiento de los judíos como nación (Israel) fue parcial, no completo. Por lo tanto, Dios no desechó a su pueblo (Rom. 11:1-10). En segundo lugar, y a consecuencia de lo anterior, el endurecimiento de los judíos como nación no fue final, sino temporal (Rom. 11:11-15) porque luego varios obedecieron, y Pablo era optimista al esperar lo mejor para ellos por medio del evangelio.
Recordemos que Pablo ya dijo que la mayoría de la nación física de Israel estaba perdida (Rom. 9:3; 10:1-3) por su falta de fe (Rom. 9:31,32) aunque tuvieron mucha oportunidad para manifestar la fe (Romanos capítulo 10). Por lo tanto, lo que Pablo dice en el capítulo 11 de Romanos no contradice lo que ya dijo antes.
Mirando a la nación de Israel desde afuera, se podía apreciar que parte de ella obedeció el evangelio, y por eso hubo “endurecimiento en parte”, no total porque sólo una parte de los judíos se endureció contra Dios (Rom. 11:25). “y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados” (Rom. 11:26,27).
Es importante considerar que el “luego” de Pablo (un adverbio) es mejor traducido, “así” o “de esta manera”, como una referencia a lo que sigue de lo afirmado en Romanos 11:25. La Biblia de Las Américas traduce así: “y así, todo Israel será salvo; tal como está escrito: EL LIBERTADOR VENDRA DE SION; APARTARA LA IMPIEDAD DE JACOB” (Rom. 11:26).


PARA PENSAR y COMPRENDER MEJOR EL CAPÍTULO 11 DE ROMANOS:
  1. Según el versículo 7, ¿qué buscaba la nación de Israel que impedía su salvación?
  2. Debido a que los judíos incrédulos tropezaron en su búsqueda, ¿qué resultó (versículo 11)?
  3. Procurando el optimismo y esforzándose en la predicación, ¿a cuántos judíos pensaba hacer salvos por el evangelio (versículo 14)?
  4. Si alguno asume que la frase “y luego todo Israel” (versículo 26) es algo aún futuro. Entonces, ¿por qué la frase “Vendrá de Sión el libertador” no lo es? 
  5. ¿A qué se refiere el apóstol Pablo con la frase “todo Israel” (11:26)? ¿Se refiere a la totalidad absoluta de judíos de raza como nación? ¿Se refiere al verdadero Israel constituido por Dios mediante su evangelio? Para hallar la respuesta, lea con atención Romanos 2:28,29 y Gálatas 6:15,16
  6. Respetando el contexto general de la epístola a los Romanos, y el contexto inmediato del capítulo 11, ¿cree usted que cuando Pablo dice “todo Israel será salvo” se refiere a un plan diferente al evangelio de Cristo? Honestamente, ¿lee usted en la epístola a los Romanos de algún plan diferente al evangelio? 


Amigo mío, siempre esperamos que te arrepientas de tus pecados y obedezcas al Señor Jesucristo, porque si no lo haces perderás tu alma. Son vanas las promesas de alguna segunda oportunidad futura, o en algún otro plan aparte del evangelio. No hay más oportunidad que esta vida para obedecer a Cristo, “He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Cor. 6:2).
No hay bendición para los desobedientes, ya sean judíos o gentiles: 
“y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros)” (2 Tes. 1:7-10). 
“Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?” (1 Ped. 4:17).

El plan bíblico de salvación


Por Josué I. Hernández


Las condiciones para recibir el perdón de los pecados han sido establecidas por Jesucristo, y podemos leer de esto en Mateo 28:18-20 y Marcos 16:15-16. 
Pedro, en el día de Pentecostés de Hechos 2, siguiendo las instrucciones de Cristo, proclamó a sus compungidos oyentes: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hech. 2:38).
Lamentablemente, encontramos hoy en día a muchos líderes religiosos que enseñan que no se debe hacer nada para obtener el perdón de los pecados, sino que solamente se debe hacer “la oración del pecador” para invitar a Jesús a venir a su corazón, y que de esta forma la persona es salva. Es terrible como los hombres han cambiado el plan bíblico para la salvación de las almas por sus doctrinas humanas.  Lo más penoso es saber que muchos no se dan cuenta de que sus líderes religiosos les están enseñando una mentira que contradice la palabra de Cristo respecto al perdón de los pecados.

La doctrina de “la oración del pecador” y la salvación “por la fe sola” es desconocida en el Nuevo Testamento, no hay ningún pasaje bíblico que apoye esta creencia humana que promueve el suicidio espiritual, pues los que la ejecutan se “sienten” seguros de una salvación inexistente al basar su fe en las tradiciones de los hombres (Mat. 15:9).

Las condiciones de Cristo para que el pecador alcance el perdón de los pecados podemos ejemplificarlas como una escalera de cinco peldaños.  Cada peldaño es un paso de obediencia que el pecador tiene que dar, y cada paso lo acerca a Cristo, al perdón de sus pecados y a la salvación de su alma.  Estos cinco pasos de obediencia se enseñan en las páginas del Nuevo Testamento y no son difíciles de comprender, ni mucho menos de obedecer si uno tiene la voluntad dispuesta (1 Jn. 5:3).



¿Qué debe hacer el pecador para ser salvo?

Cristo “vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen” (Heb. 5:9).  La obediencia a Cristo no es una obra de invención humana, sino la aceptación de la gracia de Dios.  El hombre debe aceptar la salvación por gracia con su obediencia al evangelio de Cristo.
El hombre obedece el evangelio (2 Tes. 1:8) y Dios perdona sus pecados (Rom. 1:16). Es así como el hombre recibe “el amor de la verdad” para ser salvo (2 Tes. 2:10; Jn. 8:32), es así como el hombre tiene contacto con la sangre de Cristo (Ef. 1:7; 1 Cor. 6:11)
Entonces, la obediencia al evangelio no son “obras” humanas (Tit. 3:5), sino el escape de una generación maligna y perversa donde la mayoría de las personas “no obedecen al evangelio de Dios” (1 Ped. 4:17). 



La autoridad en religión


Por Josué I. Hernández


La mayoría de la división religiosa es causada por una falta de respeto contra la palabra de Dios y la autoridad de Cristo. El propósito de esta lección es señalar con toda precisión el verdadero estándar (regla, modelo) de autoridad para nosotros hoy en día.


Cristo tiene toda autoridad hoy en día
Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra (Mat. 28:18). Dios nos habla hoy en día por medio de Cristo, “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo” (Heb. 1:1,2).
La autoridad  de Cristo es revelada para nosotros en el Nuevo Testamento, Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor (1 Cor. 14:37). La Biblia es la revelación completa de Dios al hombre (2 Tim. 3:16,17; Jud. 3).

La rigurosidad de la ley de Dios
¡Dios quiere decir lo que dice y dice lo que quiere decir! No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno (Deut. 4:2). Juan dijo, Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo (2 Jn. 9).


Ejemplos de la rigurosidad de Dios

  • Adán y Eva comieron del fruto prohibido y fueron expulsados de Edén (Gen. 2:16,17; cap. 3).
  • Nadab y Abiú ofrecieron fuego extraño, lo cual no tenían autoridad para hacer y fueron ejecutados por Dios (Lev. 10:1,2; 16:12).
  • Moisés desobedeció al golpear la roca y no le fue permitido entrar a la tierra prometida (Num. 20:7-12).
  • Uza tocó el arca del pacto y murió, porque no debía ser tocada (2 Sam. 6:6,7).

La voluntad de Dios puede ser entendida
Muchos piensan que la Biblia no se puede entender. Pero somos amonestados a entenderla, y Dios no manda lo imposible. El apóstol Pablo dijo, leyendo lo cual podéis entender… (Ef. 3:4). Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor (Ef. 5:17). ¿Piensa usted que Dios nos daría un libro para leer, creer y entender, y luego lo haría demasiado difícil para ser entendido?
Ciertamente la Biblia no es un libro que se entiende sin esfuerzo. Pero con perseverancia en el estudio, la Biblia se puede entender, y esto es precisamente lo que Dios espera que usted haga. Para ello usted no necesita alguna unción especial de Dios, podrá entender si quiere y se esfuerza en ello.


Falsos estándares de autoridad

Vamos a ver algunos falsos estándares de autoridad (reglas, modelos) en religión a los cuales muchas personas recurren.

La conciencia
En asuntos religiosos mucha gente simplemente deja que la conciencia sea su guía. La conciencia es aquello que nos dice si estamos haciendo, o no, lo correcto, basada en lo que creemos que es correcto e incorrecto. Pero, las experiencias y sentimientos personales pueden guiarnos mal y desviarnos, aun así muchos se dejan llevar por estas cosas. Salomón dijo, “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte” (Prov. 14:12). Saulo fue guiado por su conciencia (Hech. 23:1), pero hizo muchas cosas que eran religiosamente incorrectas, Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret (Hech. 26:9).

La sabiduría de los hombres
¡Los hombres pueden estar equivocados! Nuestra fe no debe estar basada en nuestros propios pensamientos ni en la sabiduría de otros, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios (1 Cor. 2:5). Los caminos de Dios y los caminos de los hombres son diferentes, Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación (1 Cor. 1:21).
Jeremías dijo, Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos (Jer. 10:23).
Esto eliminará todos los libros de credo hechos por los hombres que cada denominación tiene. ¡El único credo de Dios es la Biblia!

La mayoría
¡La mayoría suele estar equivocada en los asuntos morales y religiosos! Porque la mayoría haga algo no significa que ese algo sea bueno. Hubo sólo ocho personas salvas en el arca (1 Ped. 3:20). Cristo dijo, “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mat. 7:13,14).
¡El camino al cielo es el camino de la minoría! El pueblo del Señor siempre ha sido poco (Deut. 7:7).

Los padres
Muchos quieren seguir la tradición transmitida por sus padres. Sin embargo, el pertenecer a una iglesia simplemente porque es la de los padres no es correcto. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí (Mat. 10:37).
La salvación es un asunto individual. Usted debe examinar la Biblia por sí mismo y hacer lo que ella enseña. Pablo estuvo envuelto en el error religioso debido a que siguió la tradición, “Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres” (Gal. 1:13,14).

La ley de Moisés
Muchos fallan en comprender que la ley de Moisés no es nuestro estándar (regla, modelo) de autoridad en religión hoy en día. Esta cumplió su propósito y fue quitada. La ley Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente… (Gal. 3:19). Ahora bien, ¿quién es identificado como “la simiente” en este contexto (Gal. 3:16)?
anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz (Col. 2:14).

Lea con detención Gálatas 3:22-25, Efesios 2:15, y Hebreos 8:7-9.
Esta es la razón por la cual los verdaderos cristianos no guardamos el día de reposo (sábado), no quemamos incienso, no ofrecemos sacrificios de animales, ni hacemos otras varias cosas que se realizaron bajo la ley de Moisés. Fue la muerte de Cristo la que quitó la ley de Moisés y puso en vigencia el Nuevo Testamento (Heb. 9:16,17).

En el Antiguo Testamento hay mucho beneficio para todos nosotros hoy en día. Aprendemos cómo Dios trata con las personas y recibimos muchas lecciones morales de la lectura del Antiguo Testamento (Rom. 15:4; 1 Cor. 10:11). Es inspirado por Dios y creemos lo que dice. Simplemente no vivimos bajo las mismas leyes especificadas en el Antiguo Testamento, ahora vivimos bajo la ley de Cristo, no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo (1 Cor. 9:21); cumplid así la ley de Cristo (Gal. 6:2).


Los falsos estándares de autoridad impiden que la gente entienda la voluntad de Dios para nosotros hoy en día. El estándar verdadero de autoridad para hoy en día es la voluntad de Cristo, es decir, el Nuevo Testamento. En el juicio venidero, seremos juzgados por el evangelio de Cristo, El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero (Jn. 12:48; Rom. 2:16).

Conozca su Biblia


Por Josué I. Hernández


Muchos creen que la Biblia es tan difícil que no puede ser entendida. Pero Dios nos ha dado la Biblia para que la entendamos. “Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor” (Ef. 5:17). Aún los niños pueden entender algo de la Palabra de Dios: “Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Tim. 3:15).
El hecho de que usted ha recibido este tratado demuestra el deseo de conocer más acerca de la Biblia la cual es la Palabra de Dios. Lo felicitamos por tal deseo y lo animamos a que siga adelante en el estudio de las sagradas Escrituras. Su recompensa será un conocimiento más grande de la voluntad de Dios. En vista de que la Biblia es la que nos juzgará en el último día, necesitamos saber tanto de ella como podamos (Jn. 12:48; Rom. 2:16).


FAMILIARIZÁNDOSE CON LA BIBLIA

Empecemos  nuestro estudio en una forma simple por medio de notar las dos partes principales de la Biblia: 1) El Antiguo Testamento. 2) El Nuevo Testamento.
Una consideración de estas divisiones y de las diferencias que existen entre ellas es el propósito principal de este tratado.

La Biblia es una biblioteca que consiste de 66 libros; 39 de estos son encontrados en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo Testamento.

Los libros del Antiguo Testamento podrían ser divididos en cuatro partes: Ley, 5 Libros; Historia, 12 Libros; Literatura de Sabiduría, 5 Libros; Profetas, 17 Libros.

Generalmente hablando, los libros de Génesis hasta Deuteronomio contienen la ley de Dios a Su pueblo del antiguo pacto, Israel (el temprano comienzo de la humanidad está también registrado en Génesis). De Josué a Ester se nos dice de la historia de la nación Judía. Job - Cantares contienen las instrucciones inspiradas relativas a los problemas diarios del hombre; por tanto, es literatura de sabiduría. Isaías - Malaquías contienen las profecías del futuro: con respecto al pueblo Judío, las naciones Gentiles, y la venida del Mesías. ¡Los profetas son una maravillosa prueba de la inspiración de la Biblia!

Los 27 libros del Nuevo Testamento también pueden ser divididos en cuatro partes: Biografía, 4 Libros; Historia, 1 Libro; Cartas, 21 Libros; Profecía, 1 Libro.
Desde Mateo a Juan tenemos cuatro relatos del evangelio que indican la vida de Cristo, Su misión y sufrimientos. Estas biografías inspiradas nos dicen acerca de todo lo que sabemos con respecto a la vida y enseñanzas de Jesús. Hechos, es la historia de la temprana iglesia. Este libro nos dice cómo las personas se convierten en Cristianos y cómo empezó la iglesia de Cristo, fue organizada y se divulgó. Desde Romanos a Judas tenemos las cartas para los Cristianos dando instrucciones de cómo vivir y servir a Dios. Apocalipsis, el libro de profecía del Nuevo Testamento, nos dice de los eventos que Juan dijo “deben suceder pronto”. En el Apocalipsis, vemos el triunfo del pueblo de Dios sobre el mal, ¡aún sobre Satanás mismo!


LA DIFERENCIA ENTRE EL ANTIGUO Y EL NUEVO TESTAMENTO

Hasta aquí hemos notado que nuestra Biblia consiste de un Antiguo y un Nuevo Testamento. Nótese también que la ley del Antiguo Testamento fue dada a los judíos, mientras que los mandamientos del Nuevo Testamento fueron dados a todas las naciones. Otra diferencia importante para ser notada es que el Nuevo Testamento sigue al Antiguo Testamento. El pueblo de Dios hoy día no está bajo el Antiguo Testamento sino bajo el Nuevo.
Entendamos claramente esto: Dios nos ha dado la Biblia entera, ambos Testamentos, pero el primero con la intención de ser temporal, el segundo permanente. Como ejemplo, considere al hombre que tiene una esposa e hijo y decide hacer un testamento. El deja todos sus bienes a ellos. Como pasan varios años otros hijos nacen en la familia. Siendo un buen padre, ha planeado proveer para estos hijos también. Por tanto, escribe un nuevo testamento, cambiándolo en algunos aspectos, e incluye beneficios para todos los de su familia. Finalmente, él muere. ¿Cuál piensa usted que entrará en vigor? El último. Así, Dios había tenido dos testamentos; uno por parte de sus hijos, un último para todos los de su familia.
Cuando Cristo vino a la tierra el primer testamento estaba aún en vigor. El vino para traer un mejor testamento, el Nuevo Testamento. Cuando murió en la cruz, el primero fue quitado para que el segundo pudiera entrar en vigor. Nótese que esto es exactamente lo que el Libro de Hebreos nos enseña en el capítulo 9:15-17 (léalo por favor). Ahora consideremos algunos otros pasajes que tienen que ver con el mismo tema.

HEBREOS 8:6-13
En este pasaje, nos es dicho que Cristo había obtenido un ministerio más excelente que el sacerdocio Levítico antes de él a causa de que estaba trayendo un mejor pacto, basado sobre mejores promesas. Dios encontró fallas con el primer pacto y decidió hacer uno nuevo con Israel y Judá. Este nuevo pacto sería diferente al anterior: Sería una ley espiritual, colocada en las mentes de las personas; sería personal, porque todos conocerían al Señor; sería misericordioso, a medida que Dios no recordaría más sus pecados. A causa de que un nuevo pacto estaba viniendo a ser, el antiguo pacto estaba envejeciendo, decayendo y listo para desaparecer.

ROMANOS 7:14
En este pasaje somos enseñados nuevamente que el pueblo de Dios no está ya más bajo la ley de Moisés. Esto lo hace el apóstol Pablo, por medio de mencionar las bien conocidas leyes del matrimonio. ¿Cuántos maridos puede tener una esposa? Claramente, “sólo uno”. Si su marido muere, solamente entonces puede ser encontrada inocente al casarse con otro. En el versículo cuatro es entonces hecha la aplicación: “Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo”.

¿Qué podría ser más claro que la ilustración de Pablo? Uno no puede estar más “casado” con la ley de Moisés y con Cristo al mismo tiempo, que la que tiene dos maridos al mismo tiempo. ¡Tal cosa sería adulterio espiritual! Los cristianos están muertos a Moisés y a la ley; están “casados” con Cristo quien murió por ellos. Lea también: 2 Corintios 3; Colosenses 2:13-17.


EL PROPOSITO DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Solamente una pregunta se presenta a sí misma para nosotros ahora: En vista de que la ley ha sido abolida, ¿hay algo de valor en el estudio del Antiguo Testamento? Sí.
En Romanos 15:4 leemos: “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza”.
Nuevamente, 1 Corintios 10:11 dice: “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos”.
A medida que leamos de Noé, Abraham y David, tomemos nota de sus vidas fieles y cómo Dios los recompensó. A medida que leamos de Caín, Esaú y Jezabel notemos su infidelidad y el castigo de Dios por sus pecados. Aunque las leyes de Dios son diferentes para nosotros hoy día, Su actitud hacia la obediencia y desobediencia permanece igual.


CONCLUSIÓN


Los cristianos viven bajo el Nuevo Testamento de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. Nada debería ser practicado en religión hoy día que no fuera practicado por la temprana iglesia, de la cual leemos en el Nuevo Testamento. Un fracaso en distinguir entre los dos pactos ha causado mucha división religiosa y la enseñanza de muchas prácticas “no autorizadas” en la ley de Cristo. Muchas denominaciones están haciendo lo que no deben, y han dejado de hacer lo que el Señor ha dicho que deberían hacer.

¿QUÉ PRACTICAMOS COMO IGLESIA DE CRISTO?


Por Josué I. Hernández


Nosotros aquí en La Serena (Chile), y como una iglesia local de Cristo, somos un grupo de personas que voluntariamente nos hemos organizado bajo la autoridad del Señor Jesús en una relación en la que nos esforzamos por cumplir los deberes hacia Dios, tal como son revelados en el Nuevo Testamento. Estamos enfocados en Cristo. 
Si bien, reconocemos que varias de nuestras prioridades se cumplen de forma individual (Jn. 15:1-8, Ef. 2:10; Fil. 2:12-16; Mat. 5:13-16) también sabemos que los cristianos verdaderos, tal como los del siglo primero, han de ser miembros de iglesias en las que luchan organizados por cumplir una misión común (Fil. 1:1; 4:15-16), y que cada iglesia local pueda ser una columna y baluarte de la verdad (1 Tim. 3:15).

Nuestros servicios de reunión:
Nos reunimos regularmente con el fin de edificarnos unos a otros y adorar a Dios al cantar, orar y aprender de la palabra de Dios. Nuestras reuniones, se han programado para estos fines. 
Cada primer día de la semana participamos de la cena del Señor y recogemos los fondos necesarios para nuestro trabajo (misión) como iglesia (Hech. 20:7, 1 Cor. 11:17-34; 14:1-40; Ef. 5:19; 1 Cor. 16:1-3).

Edificación:
Nosotros, al igual que los primeros cristianos, nos edificamos unos a otros al reunirnos como iglesia (1 Cor. 14:3-5, 12, 17, 26, 31), y este es también el propósito de las clases bíblicas que desarrollamos en los hogares de los miembros. 
Mientras que la formación espiritual de los jóvenes y niños es el deber de los padres en el hogar, ofrecemos clases para todas las edades, pero éstas clases no tienen la intención de tomar el lugar del estudio privado de la Biblia sobre una base cotidiana y familiar.

Evangelismo:
Nosotros también, al igual que las iglesias del primer siglo, contribuimos según nuestra fuerza para predicar el evangelio (Fil. 4:15-16; 1 Cor. 9:1-14; 2 Cor. 11:8-9) y hacer esto tanto a nivel local como en otros lugares. Sabemos que la evangelización es nuestra principal misión como iglesia local del Señor (1 Tes. 1:8), por tanto procuramos hacer esto lo mejor posible.

Benevolencia:
Nosotros, al igual que las iglesias del primer siglo, proporcionamos asistencia material a los santos e iglesias de Cristo en necesidad (2 Co 8-9; 1 Cor. 16:1-3; Hech. 4:32-35). Cuando ha surgido alguna necesidad similar hoy en día, siempre tratamos de seguir el mismo patrón revelado en el Nuevo Testamento.

Organización:
Nosotros no estamos afiliados a ninguna otra iglesia o iglesias de Cristo. Somos una congregación independiente y autónoma, no formamos parte de ninguna estructura denominacional. Sabemos que las iglesias del primer siglo (de quienes leemos en el Nuevo Testamento) fueron organizadas por Cristo siendo autónomas y sin relación estructural o comunión orgánica entre ellas.
Así mismo, sabemos que Cristo dejó aprobada una organización para cada iglesia local, el tener ancianos (Fil. 1:1) que permiten el liderazgo espiritual (1 Tim. 3:1-7; Tit. 1:5-9; 1 Tes. 5:12-13) en la iglesia local. 
Según el apóstol Pablo, estos ancianos (Hech. 20:17) también son obispos (20:28) y pastores (“apacentar” 20:28) de la congregación. El apóstol Pedro, también entendía que los ancianos (1 Ped. 5:1) son también los pastores (“Apacentad” 5:2) y obispos (“cuidando” 5:2) de la congregación. Jamás se hizo distinción clerical entre los términos de uso intercambiable ya mencionados (pastor, anciano, obispo). En la iglesia que Cristo estableció no existen los títulos religiosos.
La labor del presbiterio (1 Tim. 4:14) o ancianato, quedó establecida por el Señor mismo (Ef. 4:11) y sabemos que ninguna organización clerical de la sabiduría humana la sustituirá. El hombre no puede mejorar lo que Dios ha revelado.

Comunión:
La comunión con Dios es disfrutada por aquellos que sirven a Jesús como Señor en sincera obediencia a él (Gal. 3:26-27; Heb. 5:8-9). Estas personas son bienvenidos entre nosotros (Hech. 2:38, 41, 47).
Nuestra comunión no depende de un acuerdo completo sobre todos los temas bíblicos. Sabemos que hay temas de opinión (Rom. 14) que son amorales e indiferentes en sí. En estas áreas la conducta de los santos no entra en conflicto con la doctrina de Cristo.
Aun así, también sabemos que las Escrituras son suficientes (2 Tim. 3:16-17), por lo tanto respetamos, estudiamos y creemos todo lo que Dios ha revelado desde el Génesis al Apocalipsis. 

Nuestra invitación consiste en señalar a las Escrituras como la palabra definitiva de Dios y que todos los hombres nos volvamos a ella. Pues sabemos que sólo con la obediencia sincera a la palabra de Dios se logra la unidad (Ef. 4:1-6) por la cual Cristo oró (Jn. 17:20-23).
Nosotros mantenemos comunión con todos los que honran a Cristo como Señor y se esfuerzan por obedecerle. Por tanto, seguimos el mandato de Dios, revelado en el Nuevo Testamento, de retirar de nuestra comunión a los que se rebelan contra el Señor (1 Cor. 5:2; 2 Tes. 3:6,14).

Si usted busca un grupo ordenado de santos con quienes reunirse y trabajar con ellos, nosotros creemos que la palabra de Cristo en medio nuestro puede proporcionarle el estímulo para ser un cristiano fiel que camina a la vida eterna.

Si usted quiere aprender de Cristo (Mat. 11:28-30), ser discípulo de él (Mat. 28:19-20) y alcanzar las promesas que él ha declarado para aquellos que le aman (2 Ped. 3:13), entonces no dude en visitarnos y estudiar con nosotros la palabra de Dios.

¿“El que se haga discípulo de Cristo, será el candidato apropiado para ser bautizado”?


LA GRAN COMISIÓN PARA HACER DISCÍPULOS

Mateo 28:19,20


Por Josué I. Hernández


“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mat. 28:19,20).



Algunos enseñan, “El que se haga discípulo de Cristo, será el candidato apropiado para ser bautizado”. Pero, Jesucristo no dijo eso en Mateo 28:19,20.

Véalo usted mismo:
  • Luego de afirmar su total potestad (Mat. 28:18), Cristo la ejerció comisionando a sus apóstoles a predicar el evangelio a todas las naciones (cf. Mar. 16:15).
  • Cristo no habla aquí de tres acciones distintas, como predican algunos (primero, hacer discípulos; luego, bautizar a los discípulos; y por último, enseñar a los bautizados de ellos). Cristo comisionó a sus apóstoles a hacer algo (“haced”), y les dijo cómo hacerlo.
  • Si usted leyó bien, verá que Cristo no dijo: “haced discípulos, bautizad discípulos, y enseñad a los que se hayan bautizado”. Por esta razón, no hay discípulos de Cristo que no se hayan bautizado obedeciendo su evangelio no denominacional (cf. Hech. 11:26). Simplemente, no hay discípulos en las denominaciones del sectarismo moderno.
  • Ahora, fije su atención en el verbo principal, “haced”, y luego considere como los otros verbos subordinados (“bautizándolos” y “enseñándoles”) dependen de este. El verbo “haced” (gr. “matheteusate”) es un verbo que abarca todo el proceso identificado por Jesucristo en este texto. Éste es el único verbo usado en el texto griego, pues los otros son participios (“yendo”, “bautizando”, “enseñando”) que muestran cómo el mandamiento había de llevarse a cabo.
  • En nuestra versión española (RV 1960), por lo tanto, nos encontramos con dos frases subordinadas que dependen de otra principal, donde el verbo principal es “haced” (tal como en el texto griego). La frase principal es “id, y haced discípulos” y las subordinadas (que indican cómo hacer discípulos) son “bautizándolos…” y “enseñándoles…”
  • Además, en este contexto los verbos “bautizándoles” y “enseñándoles” son gerundios, demostrándose como dependientes de la acción del verbo principal, “haced”. Es decir, los verbos “bautizándoles” y “enseñándoles” explican cómo hacer discípulos.
  • No existe Biblia para afirmar: “El que se haga discípulo de Cristo, será el candidato apropiado para ser bautizado”. Lo que aprendemos de la sagrada Escritura es que el candidato apropiado para ser bautizado es aquel que se haya arrepentido por la fe en el evangelio puro de Cristo, confesando la deidad de Jesús de Nazaret (cf. Luc. 24:47; Hech. 2:38,41,47; Rom. 10:9).


El Papado


Por Josué I. Hernández


Millones de personas vieron con gran euforia y entusiasmo el proceso de elección de su nuevo Papa. Jorge Bergoglio, argentino, Jesuita y futbolero.  Este nuevo Papa será conocido como “Papa Francisco I” quien asume el cargo luego de la sorpresiva renuncia de Benedicto XVI, quien argumentó por su renuncia un problema de salud.  

Por supuesto, quienes creemos en la autoridad de Cristo y de su palabra, tenemos una perspectiva diferente de lo que significa el “Papado”:
  • Rechazamos la idea errada de que la iglesia de Dios, el cuerpo de Cristo, necesite de una cabeza humana. El apóstol Pablo dijo Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador(Ef. 5:23). El apóstol Pedro, dijo que Cristo es el “Príncipe de los pastores” (1 Ped. 5:4) y que no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos (Hech. 4:12). No hay autorización bíblica para tener líderes humanos sobre la iglesia universal. Cristo dijo Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra (Mat. 28:18), él jamás autorizó a algún vicario de su potestad, Cristo no necesita tal cosa.
  • La iglesia universal según el plan de Dios, no tiene organización universal. No puede existir ningún centro de gobierno terrenal, porque la iglesia en su sentido universal no tiene ninguna obra colectiva que hacer, por lo tanto la organización universal de la iglesia no es de Dios sino de los hombres. El único nivel de organización autorizado en el Nuevo Testamento, es la organización de cada iglesia local. Ancianos (también llamados “pastores” y “obispos”) debían ser nombrados en cada iglesia local (cf. Hech. 14:23; Tito 1:5). Por tanto, no es extraño ver a cada una de las iglesias de Judea con un cuerpo de ancianos que dirigía a cada una de manera independiente de las demás (cf. Hech. 11:30; Fil. 1:1). Por ejemplo, en la iglesia de Éfeso había un cuerpo de ancianos (presbiterio) que la presidía (Hech. 20:17, 28, 32) al igual que en Filipos (Fil. 1:1). No es extraño, entonces, que el apóstol Pedro se dirigió a los ancianos de las diversas iglesias en “Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia” para darles instrucciones en su obispado (1 Ped. 1:1; 5:1-4). El Papado nunca se menciona en la Biblia. Ninguna jerarquía de liderazgo humano para la iglesia universal está autorizado por Dios.
  • Los católicos afirman que el apóstol Pedro fue su primer Papa. Sin embargo, Pedro no satisface la definición de la inventiva católica, él estaba casado (Mat. 8:8:14; 1 Cor. 9:5), y nunca repudió a su esposa (Mat. 19:6). Y, como ya señalamos, el apóstol Pedro enseñó a los “ancianos” (plural) el comportamiento acorde a su obispado en las congregaciones locales dentro de las cuales ellos tenían el cargo (la grey de Dios que está entre vosotros, 1 Ped. 5:2).  Pedro jamás autorizó el concepto de la supremacía papal sobre la iglesia universal. Incluso, él mismo dijo que Cristo es la única autoridad bajo el cielo dada a los hombres (Hech. 4:12) y la roca sobre la cual se construyó la iglesia (1 Ped. 2:4-8).
  • Jesús prohibió explícitamente el uso de los títulos religiosos, y dijo claramente: Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos (Mat. 23:9). Por supuesto, podemos llamar “padre” a nuestro propio “papá” (Ef. 6:2).  Obviamente, Jesús condenó el uso de los títulos religiosos en base a que éstos sirven para erigir distinciones religiosas donde no deben existir. Y es más, el uso de títulos religiosos jamás fue una marca del cristianismo primitivo, donde no había distinciones entre aquellos que tenían un Maestro en común y que participaban de una herencia común en los cielos.  El invento de “clero” y “laicos” es de la sabiduría humana, no de la Biblia.
  • Los católicos reconocen al Papa como su autoridad espiritual. Pero los apóstoles de Cristo nos han enseñado que en las Sagradas Escrituras está investida a autoridad de Cristo (2 Tim. 3:16-17; Jn. 12:48). Por lo tanto, toda fuente de autoridad ajena a la Biblia debe ser rechazada, esto incluye a los Papas y sus credos humanos (Gal. 1:8-9).


Ninguna autorización bíblica existe para el Papado, por lo que su práctica debe ser abandonada. Ningún hombre debe recibir la gloria que ahora mismo se le da al Papa. Incluso, el propio apóstol Pedro rehusó recibir la adoración que el equivocado Cornelio le daba, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre (Hech. 10:26). Como dijo el ángel a Juan: “…yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios (Apoc. 22:8-9).

Dios ha expresado su voluntad por medio de su palabra infalible y todo-suficiente. En cambio el Papado y sus decretos son falibles y no sirven para vida eterna (Mat. 15:14). Pongamos nuestra confianza en la perfecta ley, la de la libertad (Stgo. 1:25).

Iglesias, políticos y matrimonio gay


Por Josué I. Hernández


Presión para el matrimonio gay

El debate en torno al matrimonio entre parejas homosexuales se ha instalado con fuerza en distintos países, y Chile no es la excepción. Organizaciones como el Movilh ha comenzado a exigir con audacia una legislación al respecto.  
Hace pocos días, el abogado Hunter Carter, aseguró que existe una denuncia contra del Estado de Chile en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por parte del Movimiento de Liberación Homosexual (Movilh), en favor de tres parejas homosexuales que intentaron contraer el vínculo matrimonial en el país y no les fue permitido.  Carter afirmó: “Esperamos una sentencia de la Corte Interamericana y un resultado en la Comisión Interamericana para que las parejas del mismo sexo gocen del mismo derecho que todos los chilenos”. Así mismo, Hunter Carter señaló que ésta denuncia pretende no sólo una sentencia, sino que también “un reconocimiento igualitario”.   

Cabe mencionar también, el disgusto dentro del Movilh, por el nuevo Papa recientemente electo, Jorge Mario Bergoglio. Esto, a raíz del rechazo público que el nuevo Papa ha manifestado en relación al matrimonio homosexual y a las iniciativas relacionadas. El Movilh aseguró que la Iglesia “pone a la cabeza del Vaticano a un promotor del odio hacia la diversidad social”, describiendo a Bergoglio como “un referente de la homofobia y del desprecio a las minorías sexuales”.

Sin embargo, y para nuestro asombro, son muchos los así llamados “católicos” que desechan la postura de su Papa. Por ejemplo, la mayoría de los católicos estadounidenses aprueba el matrimonio entre personas del mismo sexo, así lo indicó un sondeo de la universidad de Quinnipiac recientemente publicada.
El resultado del sondeo es el siguiente: El 54% de los católicos aprueba el matrimonio homosexual, frente al 38% que lo rechaza. Del total de la población estadounidense, el 47% están a favor del matrimonio homosexual, en especial los jóvenes, contra 43% que se opone. En julio de 2008, 55% estaba en contra, frente a 36% que se mostraba favorable, destaca el sondeo. El 52% de los católicos considera que las posiciones de la Iglesia no están acordes con la vida moderna estadounidense, contra el 40% que piensa lo contrario. Para el 55% de los católicos, el próximo Papa debe conducir a la Iglesia hacia una nueva dirección (contra el 38%). Un 62% (contra 30%) estima que debería autorizar el matrimonio de los curas y 64% (contra 28%) cree que debe poner fin a la prohibición de la contracepción. Un 81% estima que el nuevo papa debe fortalecer la lucha contra los curas pedófilos.

El gobierno del actual presidente estadounidense Barack Obama, apoyó oficialmente el matrimonio homosexual al interponer un documento ante la Suprema Corte de Justicia para oponerse a la intención del estado de California de prohibir el casamiento entre personas del mismo sexo. La Suprema Corte examinará el asunto el 26 de marzo (2013), cuando abordará la constitucionalidad de la “Proposición 8″ de California, una medida aprobada por referéndum en 2008 que prohíbe el matrimonio gay en ese estado del oeste del país.
Hillary Clinton hizo noticia cuando salió en apoyo del matrimonio gay. Esto sorprendió a muy pocos, porque Hillary es un demócrata liberal (entre ellos Bill Clinton, Barack Obama y Joe Biden).  Sin embargo, el apoyo del matrimonio gay ciertamente no se limita al Partido Demócrata.  Para nuestra sorpresa, nos hemos enterado que junto a Hillary Clinton, el senador Rob Portman (un republicano) se manifestó en apoyo del matrimonio gay.  Con esto, Portman se une a las filas de otros republicanos como Dick Cheney, Laura Bush y Cindy McCain. De hecho, un número creciente de personas están incentivando a los republicanos a detener su oposición al matrimonio gay.


Apoyo religioso al matrimonio gay

Ciertamente no estoy de acuerdo con el proceder de tantos políticos a favor de la homosexualidad. Sin embargo, entiendo perfectamente por qué los políticos apoyan el matrimonio gay, ellos simplemente desean capturar más votos.  Ellos quieren ser vistos como representantes de todas las personas, incluidas las que vinculan su identidad a sus elecciones sexuales. 
Son demasiados los políticos que están dispuestos a abandonar sus principios morales con el fin de obtener votos. Esto plantea la pregunta: ¿Cuánto tiempo pasará antes de un importante partido político adopte el apoyo de la pedofilia y la zoofilia, como parte de su plataforma política?  Sospecho que no pasará mucho tiempo antes de que alguien argumente que estas personas “también necesitan representación”.

A la vez que entendemos perfectamente el por qué los políticos apoyan ávidamente el matrimonio gay, admito que no puedo comprender cómo grupos religiosos diversos, que se hacen llamar “iglesias” junto a sus llamados “líderes religiosos” pueden apoyar el matrimonio gay.  ¿Acaso la Biblia no significan nada para ellos? ¿Creen que algunas partes de la Biblia son inspirados mientras que otras no lo son?  ¿Son tan arrogantes para permitirse el derecho de escoger qué partes de la Biblia se aplican y cuáles no?  Dos noticias recientes se destacan:
·         The Green Street United Methodist Church (Winston-Salem, Carolina del Norte) declaró recientemente que dejará de oficiar matrimonios hasta que los pastores metodistas estén autorizados para llevar a cabo ceremonias matrimoniales para parejas del mismo sexo.
  • Rob Bell, un popular “líder religioso”, dijo recientemente: “Sí, estoy a favor del matrimonio. Estoy a favor de la fidelidad. Yo estoy para el amor... si se trata de un hombre y una mujer, una mujer y una mujer, un hombre y un hombre”.

Es muy evidente que ni la Iglesia Metodista Unida ni Rob Bell creen lo que la Biblia afirma sobre el tema de la homosexualidad y el lesbianismo. Ambos Testamentos de la Biblia condenan explícitamente la homosexualidad.  Puesto que ya no nos se regimos por la Ley de Moisés, vamos a citar aquí la legislación divina ante la cual somos responsables, el evangelio de Cristo, su Nuevo Testamento. 

“Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (Rom. 1:26-27).

“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios” (1 Cor. 6:9-10).

“conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina” (1 Tim. 1:9-10).

como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno (Jud. 7).

Los pasajes anteriores pertenecen al Nuevo Testamento.  Sin embargo, la homosexualidad se clasificó como un delito que merecía la pena capital bajo la ley de Moisés en el Antiguo Testamento. Por ejemplo: Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre (Lev. 20:13).  En la época patriarcal ciudades enteras fueron incineradas debido a la práctica de la homosexualidad entre sus habitantes (Gen. 19; Jud. 7).  Por supuesto, no estamos bajo la ley de Moisés, nadie está afirmando eso.  No obstante, la homosexualidad sigue siendo un pecado que trae como mayor consecuencia el castigo eterno en el infierno (Rom. 6:23).

Al defender la homosexualidad y el matrimonio gay, las llamadas “iglesias” y “líderes religiosos” desafían a Dios negando su verdad moral revelada en las Escrituras.  Su “fe” no está basada en la Biblia, sino en el humanismo. 
La Biblia nos dice que Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas (Ef. 5:11). Hay dos clases de personas involucradas en la homosexualidad, los que la practican y los que se complacen con ellos y les animan a continuar así (no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican, Rom. 1:32).

 En general, la gente se enorgullece de su aceptación de la homosexualidad y el matrimonio gay. Sin embargo, no hay honor en la aceptación de una conducta pecaminosa tan degradante. La Biblia nos dice que somos culpables cuando tenemos comunión los que apoyan estas prácticas impías (2 Jn. 9-11).  Esto significa que las iglesias que avalan la homosexualidad deben ser rechazadas y apartadas de nuestra vida.  Desde luego, tales grupos no deben ser sostenidos económica o moralmente.

¡Es mi hijo, no de ustedes!


Por Stan Cox


Son varios los que afirman que el desarrollo exitoso de un niño, requiere de la asistencia e intervención de toda la sociedad.  En otras palabras, se necesita “todo un país” para criar a un niño, porque sin la ayuda de la colectividad nuestros hijos  no podrán desarrollarse plenamente. Sin embargo, aunque la postura antes indicada erosiona el conjunto de responsabilidades y derechos de los padres sobre sus hijos, tal ideología es aceptada y promovida con entusiasmo por profesionales y políticos liberales. Así mismo, muchos padres aplauden las medidas colectivistas que responsabilizan a la sociedad de la crianza de sus hijos.

Simple y llanamente, lo que se está afirmando es que nuestros hijos son propiedad de la sociedad, de la comunidad entera. Por lo tanto, es la sociedad en su conjunto la responsable de la crianza de nuestros hijos.

Los padres bien sabemos que semejante filosofía ya se está implementando en las diversas áreas de las actividades escolares desde hace varios años, aunque ahora se deja sentir con más fuerza. Por ejemplo, los padres ya no tienen que preocuparse por enseñar sobre la sexualidad, esto lo harán los profesionales escolares. Incluso, algún profesor se tomará atribuciones que no le corresponden al inculcar alguna tendencia liberal o filosofía moral, que interferirá con los valores más conservadores que los padres y tutores pretendan inculcar sobre los niños.
Es verdad que muchos niños de hogares destrozados necesitan de quienes les guíen. Sin embargo, la solución que se pretende sólo empeora el problema. No se ayuda a los encargados directos cuando se les quita la responsabilidad. Así, pues, muchos padres están dejando en manos de terceros la crianza de sus hijos, al aprovechar la crianza que la sociedad les promete para sus niños. Para ellos, la crianza colectiva es una maravilla que les permite despreocuparse y satisfacer su egoísmo.
Para nuestro asombro, se observa una tendencia similar en el pueblo de Dios. No son pocos los padres que creen que la iglesia local ha de criar a sus hijos. Ellos creen que la iglesia es su conjunto puede suplir la responsabilidad del individuo, tal cosa no es así. La iglesia local tiene una obra que hacer, pero no está prescrito para ella que críe los hijos de los irresponsables.

La Biblia deja sobre los hombros de los padres la responsabilidad de criar a sus hijos. El apóstol Pablo escribió: Y vosotros padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino educadlos en la disciplina y amonestación del Señor (Ef. 6:4, VM). Lo que Pablo mandó por el Espíritu, es lo que Dios espera de los padres. Son los padres quienes han de educar a sus hijos e inculcar en ellos los principios divinos para gobernar sus vidas. Como la ley también decía “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes” (Deut. 6:6-7, LBLA).

Mi hijo es mío, no pertenece a la comunidad. Ni el Estado, ni la iglesia, tienen la responsabilidad de criar a mi hijo. Yo tengo ese privilegio y esa responsabilidad. La noción de que nuestros hijos pertenecen a la comunidad es una filosofía impía, una doctrina de demonios. No es una exageración el alzar la voz en solemne protesta contra una idea que la mayoría está aceptando con creciente interés.
Está de más decir que por lo general los “valores” de la colectividad no son bíblicos, y no quiero que mi hijo abrace tales filosofías humanas. Por lo tanto, concluyo diciendo …si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis… pero yo y mi casa serviremos a Jehová(Jos. 24:15).