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El granjero y el predicador

Por Josué I. Hernández

Cierto día, un predicador visitó a un granjero amigo suyo. El granjero estaba en su campo, sembrando la semilla. Los dos amigos conversaron:
“¿Qué estás haciendo?” – Preguntó el predicador al granjero.
“Estoy sembrando para obtener las futuras cosechas” – Contestó el granjero – “Espero cosechar sandías, tomates, cebollas, papas y maíz”.
“¡Qué!” – Exclamó el predicador – “¿Quieres decir que esperas obtener todos estos tipos de productos de la misma siembra, con la misma semilla? De seguro tienes diferentes semillas mezcladas en el saco”.
“No, te equivocas” – Respondió el granjero – “Sólo tengo semillas de tomate en el saco. Pero, todas estas plantas crecerán del mismo tipo de semilla si yo soy sincero al sembrar y trabajo duro para que crezcan”.
“Estas equivocado, amigo mío” – Dijo el predicador – “Génesis 1:11,12 enseña una de las leyes de Dios sobre la reproducción. Toda semilla producirá según su naturaleza y género. Por lo tanto, si siembras semilla de tomate, es i…

Vicios...

Por Josué I. Hernández

Todo tiempo festivo es un tiempo peligroso por el uso que de él hace el hombre carnal; se peca mucho en tales días de relajamiento moral (fin de año, vacaciones de verano, fiestas patrias, etc.).   Por lo general, en tales fechas hay más dinero, y mayores tentaciones para pecar. Y debido a los deseos desordenados del mal corazón, el dinero da la oportunidad de satisfacer los “vicios” más morbosos. Y aunque el dinero es amoral, es decir, no es malo en sí mismo, por lo general en los días festivos el dinero se usa para malos propósitos.
Vicio es la “Disposición habitual al mal. Costumbre o apetito morboso, pero que produce placer. Mala costumbre o hábito contrario a las normas de la buena educación” (Larousse).
Como cristianos y a la luz de las Escrituras podemos afirmar que vicio es toda práctica y hábito pecaminoso. La gente del mundo, reconoce ciertos hábitos como “vicios”, pero al no someterse a la autoridad de la Biblia, no tienen autoridad moral para restringir …

Ropa inmodesta

Por Josué I. Hernández

El hombre y la mujer fueron creados desnudos (Gen. 2:22-25), este hecho es admitido por todos los estudiantes de la Biblia, Adán y Eva no utilizaban ropa. Fue Dios quien impuso que ellos se vistieran. Luego de su pecado, Dios cubrió con “túnicas” lo que sería malo que ellos descubrieran (Túnica: Manto amplio y largo, que cubre como mínimo desde la zona del cuello hasta las rodillas). Adán y Eva habían intentado desesperadamente cubrirse, y no pudieron; los improvisados “delantales” (Gen. 3:7-11) que confeccionaron con hojas de higuera, aún descubrían su desnudez y ellos lo sabían (Delantal: Faja que cubre la sección media del cuerpo). Dios cubrió en Adán y Eva la desnudez de sus cuerpos, y de ahí en adelante, la desnudez tendría una connotación sexual (cf. Lev. 18).   Entonces, la razón por la cual Dios los vistió se debe a que ellos entendieron la naturaleza sexual que Dios impuso a la desnudez. Comieron del “árbol de la ciencia del bien y del mal” (Gen. 2:15-17;…

“Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos”

Por Josué I. Hernández

         Jacobo y Juan fueron quienes pronunciaron estas palabras (Mar. 10:35). Ellos querían que el Señor les otorgara posiciones de poder en el reino venidero (Mar. 10:37; Mat. 20:21). Entonces, el Señor les preguntó si estaban dispuestos a seguirle y pagar el precio por ello, y ellos contestaron afirmativamente (Mar. 10:39). Luego de la amonestación pertinente, por su ambición carnal, el Señor les enseñó lo que es realmente la verdadera grandeza en el reino (Mar. 10:41-44). Si deseaban ser grandes en el reino, debían aprender a ser siervos “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (10:45).
         Hay una lección para todos nosotros en la petición de Jacobo y Juan. Motivados por la ambición de poder, ellos dijeron: “querríamos que nos hagas lo que pidiéremos”.   Es tan fácil se egocéntricos y preguntar, “¿qué hay para mí?”. Y no es fácil aquella disposición mansa y humilde, “Señor, ayúdame a…

La mentira de “una señal exterior de una gracia interior”

Por Josué I. Hernández

         Muchas personas en el mundo denominacional están desinformadas respecto a la ley del perdón revelada en el evangelio de Cristo, y el lugar del bautismo en  ella. En general se predica que el bautismo no es esencial para alcanzar la salvación, porque se supone que la salvación se alcanza por la fe sola y sin actos adicionales de obediencia. Entonces, los líderes religiosos de estas comunidades afirman que el bautismo es un acto por el cual el creyente declara su salvación.          El problema con esta doctrina de salvación sin el bautismo, es que es una mentira, una mentira adherida al corazón de muchos como hiedra. Esta doctrina falsa es creída y perpetuada por celosos estudiantes de la Biblia, que están esclavizando a muchos a la perdición.
         Lo que Dios dice es muy fácil de comprender, y todo corazón noble lo podrá aceptar. Leamos el lugar del bautismo en la ley del perdón del evangelio no-denominacional de Cristo: “El que creyere y fuere bautizad…

Los niños no son una maldición

Por Josué I. Hernández

         Lamentablemente, son muchos los que no consideran a los niños como un regalo precioso de Dios (Sal. 127:3). En cambio, piensan que los niños son una carga, una molestia, e incluso, una maldición. Ciertamente, hay responsabilidades importantes en la crianza de los niños. Los padres deben estar dispuestos a sacrificar el ego, el dinero, el tiempo, etc. Sin embargo, la alegría que viene al ser bendecido con hijos debe superar cualquier dificultad por tales sacrificios.
         El ejemplo de Jesucristo nos proporciona un paralelo con nuestro estudio de la crianza de los hijos. El escritor a los hebreos dijo, “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (Heb. 12:2). Jesucristo estaba dispuesto a sacrificar su vida por el gozo puesto delante de él, para llevar a muchos hijos de Dios a la gloria (Heb. 2:10). Así como Jes…

¿Qué significa ser “masculino”?

Por Josué I. Hernández

         Varias son las mentiras de Satanás respecto a la sexualidad humana. Entre esas falsedades está la mentira sobre lo que se supone que sea la “masculinidad”. Y a pesar del movimiento de nuestra cultura hacia una visión más nebulosa de género, el diablo presenta ideas sumamente corrosivas sobre la “hombría”. Todo lo cual está opuesto al plan de Dios para los varones.          Si nuestra concepción de la virilidad se basa en las normas del mundo acerca de la masculinidad, la realización de lo que se supone sea un “hombre” será como buscar agua en el desierto. A la vez, el “macho” según los estándares de la actualidad, vivirá frustrado, y sufrirá las consecuencias de su proceder egoísta.
         Si queremos aprender cómo debe comportarse un hombre, no hay mejor estándar que Jesucristo. Jesús de Nazaret es la imagen perfecta de todo lo que Dios quiere para que cada varón sea “masculino” en el plan de Dios. Entonces, ¿qué rasgos, características, y valores, dem…

¿Evolucionó la palabra de Cristo?

Por Josué I. Hernández

Cuando hablamos de “evolución”, fácilmente nos viene a la mente el cambio o transformación gradual de algo. Por ejemplo, la evolución general orgánica popularizada por Charles Darwin. De esta filosofía naturalista, nació la “evolución teísta”, la cual afirma que Dios usó de evolución para crear los cielos y la tierra, y todo lo que en ellos hay. Y a esto es a lo que algunos se refieren cuando hablan de una supuesta evolución de la palabra de Cristo. Ellos ven el evangelio evolucionando en el Nuevo Testamento. Lo ven transformándose de una etapa primaria a una compleja. Los que afirman la evolución de la doctrina del Nuevo Testamento, asumen que la palabra de Cristo no fue dada tal y como la conocemos hoy, sino que al principio fue más simple, y que evolucionó a la complejidad que ahora observamos en el Nuevo Testamento. Por lo tanto, lo que leemos en los primeros capítulos de Hechos, y en las primeras epístolas, no sería un patrón doctrinal para nosotros, porque t…

El miedo a ser menospreciados

Por Josué I. Hernández

¿Alguna vez ha sido menospreciado? ¿Ha procurado la estima de alguien sólo para recibir el rechazo? Por ejemplo, aquel marido que rehúsa presentar a su mujer en un evento público, y procura que los asistentes no sepan que están casados. Ser menospreciados puede ser muy doloroso, ya sea por nuestro cónyuge, por nuestros amigos, o por nuestros compañeros de trabajo. Sufrir el menosprecio es un golpe íntimo y profundo. Jesucristo abordó este punto, diciendo: “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mat. 10:32,33).
¿Qué se sentirá estar delante del Todopoderoso y se rechazado por él? En tal caso, las palabras del Señor serán: “Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mat. 7:23). Esta negación no podrá ser superada. No habrá reconciliación. No habrá más …

Ganar, vencer, triunfar

Por Josué I. Hernández


“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Rom. 8:37). “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13).
         Queremos ser ganadores, y no perdedores. Fácilmente nos abrumamos por ganar, vencer, triunfar. Sin embargo, tal cosa no siempre ocurre en todas las empresas en las que nos involucramos. Algunas veces perdemos. Por otro lado, muchas veces podemos sacar grandes lecciones de la pérdida. El perder puede ayudarnos a construir nuestro carácter. No obstante, hay un área en la que ser un “perdedor” no es bueno, me refiero a lo concerniente a nuestra relación con Dios. Perder las bendiciones en Cristo es desaprovechar la vida (Col. 2:10), y perder el alma es la más grande pérdida que alguno pueda sufrir, y de la cual jamás podrá recuperarse. Cristo dijo: “¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Mat. 16:26).
En el día final habrá sólo …

¿Es todo bautismo “para perdón de pecados”, efectivamente “para perdón de pecados”?

Por Josué I. Hernández

         Si el inconverso no obedece la ley del perdón del evangelio de Cristo, revelado en el Nuevo Testamento, y sólo se somete a un bautismo “para perdón de pecados”, tal bautismo no resultará efectivamente en el perdón de sus pecados. Por ejemplo, el bautismo “para perdón de pecados” anunciado en la doctrina unitaria de los Sólo Jesús, es conforme a una doctrina desconocida en el Nuevo Testamento, enfocada en otro Jesús. Un evangelio diferente (Gal. 1:6). Tal bautismo “para perdón de pecados” no resulta efectivamente en el “perdón de pecados”, porque no pone a la persona en contacto con la sangre del verdadero Cristo (Apoc. 1:5; Hech. 22:16; Rom. 6:3-6). Algo similar podemos decir de los bautismos “para perdón de pecados” de grupos adventistas, e incluso, de algunos grupos pentecostales que no son unitarios, o del bautismo “para perdón de pecados” del catolicismo. Algunas denominaciones están predicando una ley del perdón similar, pero no están predicando la v…

La verdadera base de la unidad

Por Wayne Partain

          En el mismo texto donde Cristo pide la unidad, explica la base de la unidadJn. 17, “8  porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste … 14  Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo”. Antes de pedir la unidad, El dijo que había dado a sus apóstoles la Palabra de Dios, para que sobre esta base todos pudieran estar unidos. No hay otra base de unidad. 1 Cor. 1, “10  Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer”. Pablo no sólo enseña la unidad, sino que les dice cómo se puede efectuar: “que habléis todos una misma cosa”, y obviamente esa “una misma cosa” tiene que ser la Palabra de Dios. Según Juan (3 Jn 4), los hijos de D…

El nacimiento, y el posterior crecimiento de un cristiano

Por Josué I. Hernández

         Hay varias teorías entre los integrantes de la llamada “cristiandad” denominacional, acerca de cómo se convierte alguien en Cristo y cómo continúa creciendo como hijo de Dios. Algunos creen que depende totalmente de Dios. Otros dicen que hay una parte de Dios, y una parte del hombre. Sin embargo, hay muchas cosas extrañas a la Biblia que se afirman respecto a esto. A pesar de todo esto, hay una manera sencilla, y segura, de solucionar la confusión: Ir a la palabra de Dios, dejando de lado todo prejuicio.
         El apóstol Pedro nos informa lo que se necesita para nacer de nuevo, y luego, crecer como cristiano.  Es realmente sencillo de comprender y aplicar. Leamos: “siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Ped. 1:23) “desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” (1 Ped. 2:2) “Antes bien, creced…” (2 Pe…

Confiar en el Señor

Por Josué I. Hernández

         ¿Cómo sabe usted si confía en alguien? ¿Cómo es que llega a confiar en otro? Pero, ¿qué es la confianza? Y, ¿cómo sabemos si estamos confiando en alguien?          Considere lo siguiente. Sabemos que confiamos en alguien cuando creemos lo que dice y aceptamos su ayuda. Por ejemplo, si corro a la casa de mi vecino y le digo que su casa está a punto de colapsar, si verdaderamente confía en mí, sacará a su familia. Sin embargo, si él duda de mí, o piensa que estoy loco, él se opondrá a mis palabras, cerrará la puerta, e incluso, exigirá que me vaya.
         La cuestión de la confianza se sigue aplicando en nuestra relación con el Señor Jesucristo. Si confiamos en Jesús como nuestro Salvador y creemos en él, haremos todo lo que él dice (Jn. 14:1). No objetaremos ni cuestionaremos su palabra. No cerraremos la puerta. No lo echaremos de nuestra vida. Pondremos suma atención a todo lo que él tiene que enseñarnos.
         Jesús nos dice que debemos creer  en su e…

Para esto he llegado a esta hora

Por Josué I. Hernández

“Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez” (Jn. 12:27,28; énfasis mío). Esta oración fue pronunciada por nuestro Señor el día domingo anterior a su muerte, la cual ocurrió el viernes. Sin duda alguna, éste fue el mayor juicio de la historia. El Santo Hijo de Dios fue juzgado y condenado. A pesar del sufrimiento, Jesús continuó con su misión de redimir al género humano de su pecado. Honró la voluntad del Padre, y se sometió a un juicio humillante y terrible, de abuso físico que culminó en su crucifixión (Mar. 14:53-15:37). Cristo lo hizo porque tal cosa era lo correcto, era el propósito de su venida al mundo (Jn. 3:14-16). Por esta razón él dijo, “para esto he llegado a esta hora”.

¿Cuál es el propósito de nuestra vida?
         Algunos creen que el propósito de la vida es acumular tantas posesio…

Definición del término "unidad"

Por Wayne Partain

“HEIS, uno … metafóricamente, se emplea de unión y concordia, p.e., Jn 10:30 … 17:21, 22” (Diccionario, W. E. Vine).
Juan 17:21, para que todos sean uno (Hech. 4:32, "de un corazón y un alma"; Efes. 4:3-6 en "una fe"); como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti -- El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo están perfectamente unidos en el mismo propósito en la misma obra. 8:19; 14:7 (los que conocen a Cristo conocen también al Padre); 12:45; 14:9 (los que vieron a Cristo vieron al Padre); 12:44 (los que creen en Cristo creen también en el Padre); 14:21-24 (los que aman a Cristo aman al Padre); 13:20 (los que reciben a Cristo reciben al Padre); 5:23 (los que honran a Cristo honran al Padre); 15:23 (los que rechazan a Cristo rechazan al Padre). -- que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. -- ¿Ruega Jesús solamente por la unidad de sus discípulos entre sí? No, sino que seamos uno en el Padre y en el Hijo. Muchos grupos está…