¿Por qué estamos divididos?



Desde que se estableció la iglesia, ha habido quienes han tratado de cambiar las leyes que la rigen. La primera cuestión importante fue el judaísmo. Los judios creyeron que Jehová era un Dios judío, y trataron de hacer de la iglesia una institución de judios al exigir que los gentiles se circuncidaran y guardaran la ley de Moisés (Hech. 15:1,2). Los primeros predicadores, especialmente el apóstol Pablo, lucharon contra esta falsa doctrina con todo el poder de la verdad. Pablo dijo que en relación con los maestros judaizantes en Galacia, “a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros” (Gal. 2:5). Pero hasta el día de hoy el llamado mundo "cristiano" todavía se ve acosado por el judaísmo. Cada sombra de premilenarismo, se extiende sobre la idea errada de que Dios tiene algo especial para los judíos.
Hubo problemas en la iglesia de Corinto, al menos tres facciones, y tal vez cuatro, se formaron (1 Cor. 1:11-14). Pablo les dijo: “Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados” (1 Cor. 11:19). Incluso las herejías hacen algún bien, pues sirven al propósito de Dios para manifestar a los aprobados en la verdad.
Hay demasiadas personas sinceramente erradas que no se enfrentarán al hecho de que habrá división de vez en cuando. No puedo contar las veces que he oído a hermanos bien intencionadas decir “No debemos tener esta discusión, debemos amarnos más”. En semejante caso, la única manera de terminar una discusión sobre la verdad es por dejar de oponernos a las falsas enseñanzas y a los falsos maestros. Pero, ¿usted lo recomendaría? ¿Ha leído en la Biblia de alguna verdadera iglesia o cristiano fiel que para agradar al Señor se comprometió con el error para preservar “la paz”?

Hace más o menos cien años, algunos hermanos clarividentes pensaron que la iglesia no estaba creciendo lo suficientemente rápido, por lo que inventaron una maquinaria humana para ayudar a Dios. En primer lugar introdujeron la sociedad misionera; a continuación, el órgano. Había unos "Antis"  en aquellos años (“los no progresistas”) que pensaban que la iglesia local era la única organización que el Señor tenía para predicar el evangelio, y que el canto por corazones devotos sería agradable a Dios en lugar de un órgano caro, pero la iglesia se dividió. En este caso, como en todos los demás, los "no-progresistas" fueron acusados del cisma, pero el estudiante de la Biblia sabio y concienzudo sabe que Cristo dividió la iglesia, en el mismo sentido en que divide la familia (cf Mat. 10:34-39). 

Bueno, a nosotros los “no-progresistas” nos ha costado ser mirados con respeto por los ojos del mundo. Luego, algunos están intoxicados con “su” importancia; otros fueron engañados, y la iglesia nuevamente se ha dividido.
Hay muchas personas que no saben lo que está realmente involucrado en este problema. Ellos creen lo que su predicador ha dicho en contra de la oposición. El predicador consiguió su mensaje de la cátedra de alguna universidad o de un papel que permite que un solo lado de la discusión sea accesible. Como resultado directo de esto, muchos piensan realmente que hay unos malvados “Antis” que no creen en el cuidado de los niños huérfanos y en la cooperación bíblica. Ellos no dicen mucho de alguien que no crea en la ayuda y sostenimiento de los ancianitos. Más prejuicio se puede conseguir utilizando la imagen de los huérfanos. Además, tal vez esto se deba a que muchos de ellos han encerrado a sus ancianitos en algún “Hogar”, donde otra persona se molestará con ellos, y la iglesia y/o el gobierno pagará la factura. En un “Hogar” así, las personas de edad avanzada pasarán sus últimos días excusándose del abandono que sufren de parte de sus hijos por quienes sacrificaron sus mejores años; donde pueden mirar las paredes hasta que la muerte alivie su dolor y soledad.


Sin embargo, los “Hogares” para huérfanos, los “Hogares” para ancianitos, y los "Antis", no han dividido la iglesia. Dios dividió su iglesia al exigir que las cosas se hagan a su manera. Y para salvar a un remanente que permanezca fiel.


¿Por qué abandoné el institucionalismo?



“y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón" (Jer. 29:13).


1978 fue un año muy importante para mí. Varias cosas ocurrieron que afectaron mi futuro y mi presente. Cumplí 20 años de edad, conocí y me casé con mi primera esposa (Sharon) con quien estuve casado cuatro años hasta su muerte, y abandoné el institucionalismo. Siendo muy honesto, cuando abandoné el institucionalismo no era mi intención original el abandonar una iglesia de Cristo institucional, porque yo no sabía lo que era el institucionalismo.
Los problemas que se habían producido en la iglesia donde yo era miembro, me agotaron. Mi padre era uno de los diáconos y estaba empeñado en solucionar los problemas, pero yo simplemente me cansé de ellos. Mis padres me enseñaron a respetarlos y me involucraron en las cosas del Señor desde pequeño. Como resultado de esta influencia, yo obedecí el evangelio en 1976. Mis padres tomaron la decisión de hacerse miembros en la iglesia en Sand Street en Ravenswood. Entonces, uno de los retos más difíciles de mi vida me confrontó, cuando pensé que mis padres estaban equivocados. Ellos se hicieron miembros de una iglesia “anti”. Pero, ¿yo sabía en realidad lo significa ser “anti”? No, en absoluto, pero yo creía saber que estaban totalmente equivocados al irse a “ésa iglesia”. ¿Por qué "ésa iglesia”? 
En 1972, se produjo una división en la iglesia de Ravenswood, cuando treinta miembros comenzaron una congregación en el área. Supe que la razón de la separación fue la consideración de un nombramiento sin base bíblica de los ancianos de Kaiser y Douglas. Más tarde se hizo evidente que varias otras cuestiones doctrinales estaban en discusión, como la centralización, el evangelio social, Herald of Truth, etc.
Con un poco de rebelión en mi corazón, lo cual estaba mal, decidí a ir a otro lugar. Todavía no estaba contento con este tipo de arreglo. Empecé a notar cómo mis padres volvían a casa, de los servicios de la iglesia, felices y sin quejarse. Ellos estaban disfrutando de la comunión con los santos locales. Después de un par de semanas, la iglesia de Cristo en  Sand Street realizó una serie bíblica. Sabiendo de los problemas en la congregación de Kaiser y Douglas, el hermano Mike Willis predicó lecciones sobre el institucionalismo. Llevé conmigo a uno de mis amigos de la iglesia en Kaiser y Douglas a ésta serie bíblica. Nos recibieron bastante bien. Oímos al hermano Willis predicar sobre el tema de los orfanatos. En realidad me hizo pensar. Pero no sólo pensar, sino también estudiar. Tomé la decisión de retirarme de la iglesia de Kaiser y Douglas. ¿Por qué? ¿Qué pude contemplar en las Escrituras para tomar ésta decisión?
Empecé a ver que las cosas que se estaban practicando en Kaiser y Douglas, con el pretexto de ser “buenas obras”, no tenían autoridad bíblica (permiso de Dios). Incluso, un hermano dijo una vez, “Cuando algo es bueno, será bueno”, para justificar un trabajo que se realizaba. Un programa de transporte escolar, una Escuela Bíblica Vacacional, actividades sociales fuera y dentro del edificio de la iglesia. Salas de benevolencia, apoyo a orfanatos, y diversos trucos, artilugios y artefactos que se llamaban “buenas obras”, y todo esto usando la tesorería de la iglesia local. Yo necesitaba demostrar que Tito 1:16, Tito 3: 1 y Efesios 2:10 establecen como “buenas obras” los actos de obediencia a los mandamientos de Dios, y no las ideas de la sabiduría e inventiva humana. Yo había sido engañado al pensar que si tales cosas estaban sucediendo así, debían ser “buenas obras”.
¿Dónde leemos en la Biblia que los cristianos del Nuevo Testamento usaran otra cosa para animar a la gente a venir al Señor?

Al persistir en el estudio, se hizo más claro por qué se utilizaba la palabra "Anti" con tanta libertad. La etiqueta de "Anti" se utilizó como cortina de humo frente al problema real. Se solía decir "tal iglesia" se opone a que ayudemos a los huérfanos, "tal iglesia" se opone a la cooperación, "tal iglesia" se opone a la evangelización por radio y televisión, "tal iglesia" se opone a las universidades. Pero, esta no era la verdad en absoluto, en realidad “tal iglesia” estaba simplemente esforzándose para usar como autorización “libro, capítulo y versículo” (hablando donde la Biblia habla y calando donde ella guarda silencio), con un saludable respeto por el silencio de las Escrituras como algo prohibitivo. Por lo tanto, después de un examen más profundo, pude ver como "tal iglesia" se oponía al error de clasificar la ayuda a los huérfanos en Santiago 1:27 como una responsabilidad congregacional. En Kaiser y Douglas nunca se nos enseñó la distinción entre la responsabilidad individual y responsabilidad congregacional, a pesar de que la Biblia es sumamente clara en estos asuntos. 1 Timoteo 5:16 es muy claro, “Si algún creyente o alguna creyente tiene viudas, que las mantenga, y no sea gravada la iglesia, a fin de que haya lo suficiente para las que en verdad son viudas”. No fue tan difícil para mí ver a que se nos había enseñado el mismo argumento erróneo con Juan 15 (sobre la vid y los sarmientos), pues las ramas no son DENOMINACIONES o CONGREGACIONES sino INDIVIDUOS. (Consulte también Gálatas 6:10). Los llamados “Anti” no tenían una falta de amor a los huérfanos.
Tampoco “esa iglesia” se opone a la cooperación. Los llamados “Anti” simplemente se guían por el patrón bíblico del Nuevo Testamento para la benevolencia, cuando una iglesia fue incapaz de cuidar de sus propios santos necesitados, otras congregaciones autónomas enviaron directamente un subsidio a ella, ya que la iglesia que lo requería era una iglesia necesitada. Jamás en el Nuevo Testamento hubo centralización de fondos a una iglesia patrocinadora. En aquel entonces, no pude encontrar ejemplo bíblico de centralización e institucionalismo, y todavía no encuentro autorización bíblica para ello (consulte los siguientes pasajes: Hech. 11:27-30; Rom. 15:24-28; 2 Cor 8 y II Cor 9..).
En cuanto a la evangelización, en Kaiser y Douglas, se hizo hincapié en la importancia de apoyar al “Herald of Truth”, un programa de televisión y radio mundial supervisado en aquel momento por hermanos de Texas, y con el apoyo de hermanos de muchos lugares de los Estados Unidos. ¿Hay algo malo en la predicación por radio o televisión? No, respondí (Mat. 28:19,20). Entonces, ¿qué podría estar mal con esto? Respuesta: ¿Dónde está la autorización bíblica para que una iglesia asuma una obra que no está en condiciones de apoyar plenamente por sí misma? ¿Dónde está la autorización bíblica para que una iglesia establezca y apoye una institución con mesa directiva propia, con el disfraz de la supervisión de los ancianos? Esto era lo que estaba mal con el “Herald of Truth”.
El Nuevo Testamento muestra que cuando los predicadores fueron apoyados para el evangelismo, el dinero fue enviado directamente a ellos, no a alguna sociedad misionera o alguna organización intermediaria o iglesia local central, el dinero se envió directamente al evangelista. Este es el modelo que debemos seguir en la evangelización. Este es el patrón de la bendita palabra de Dios (2 Cor. 11:8; Fil. 4:15,16).  ¿Dónde está la autoridad para colegios y universidades de la iglesia de Cristo? Dios espera que su iglesia capacite a los predicadores y maestros de hoy y mañana. ¿Cómo? 2 Timoteo 2:2 nos responde. Cuando dejamos que la iglesia sea lo que Dios diseñó que fuera (Ef. 3:10) entonces se cumplirá todo lo que Dios quiere en el ámbito de la enseñanza, la edificación y la benevolencia (Ef. 4:11,12).
Los llamados “Anti” no proporcionan entretenimiento o diversión con el dinero de la tesorería, pues tal cosa es una cuestión del individuo en la familia, pero esto no quiere decir que se opongan a la diversión sana y el esparcimiento del individuo cristiano.
El apóstol Pablo, por ejemplo, trazó una clara línea divisora entre el lugar adecuado para el desarrollo de toda actividad social, y el lugar para lo espiritual. En 1 Corintios 11:34 dijo, “Si alguno tuviere hambre, coma en su casa, para que no os reunáis para juicio”; y en Romanos 14:17 dijo, “porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”.
Yo solía escuchar a predicadores que nos enseñaban que nosotros seguíamos la Biblia en todo lo que practicábamos. Yo supuse que estábamos haciendo lo correcto en Kaiser y Douglas pero mi suposición fue errada, y esto a pesar que en el ámbito de nuestra salvación se me enseñó la importancia de hacer todo lo que dice la Biblia, y seguir completamente el patrón que Dios ha dado para la salvación. Me dijeron que debo seguir el modelo que Dios ha dado para la adoración aceptable. Esto es verdad, pero no había consecuencia.

Salí del institucionalismo a causa de mi amor por la verdad, pues no quería siquiera pensar más de lo que está escrito (1 Cor. 4:6). Cuando me aparté del institucionalismo fui rechazado por los hermanos de Kaiser y Douglas, pero deseaba seguir la verdad y apartarme de los errores de los hombres.


Amigo mío, no asuma que tiene la razón, escudriñe las Escrituras (Hechos 17:10,11). Tenga un corazón bueno y honesto, y cerciórese con qué autorización usted está haciendo la obra. Si está obrando con autorización celestial, aférrese a ella; si está obrando con autorización humana, procure cambiarlo, y si no se puede, sálgase para adorar con los que en realidad hablan donde la Biblia habla y callan donde la Biblia calla. Hay muchos cristianos fieles en el mundo, y yo estoy gozoso de ser miembro de la única y verdadera iglesia de nuestro Señor Jesucristo.


¿Por qué abandoné la Iglesia Cristiana?



“y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jer. 29:13).

Nací y crecí en el sur de Indiana, en un buen hogar, aunque mis padres nunca asistieron a ninguna Iglesia después de mis 6 años. En verano me gustaba ir a la Iglesia Metodista, a la escuela dominical, con algunos compañeros de colegio. Esta exposición esporádica a la religión cesó a mis 11 años, pues no asistí a ninguna Iglesia hasta la edad adulta. Lo mejor que que hice fue reconocer la existencia de un "Ser Supremo", y eso fue todo. Era “un buen momento”, y yo jugaba softball y estaba interesado en una hermana de un compañero de equipo. Empezamos a salir, e hicimos planes de matrimonio. Estando sin trabajo en marzo-junio de 1976, debido a una cirugía en mi rodilla (lesión de béisbol), Martha, mi novia, me llevó a una Iglesia, la Iglesia Cristiana en Shoals, Indiana. Una Iglesia Cristiana muy conservadora, nos pareció, cuya asistencia dominical era de unos 200, en un pueblo de 800 habitantes. Asistí con ella casi todos los domingos por la mañana. Nos casamos en noviembre de 1976. Fui bautizado en diciembre de 1977. Martha estaba esperando nuestro primer hijo en 1978. Al tiempo, enseñé la clase bíblica para adultos, sustituí al predicador, fuí presidente de varones, y diácono.

Me consideraba un “conocedor de la Biblia”. Entonces, pensé que algunos libros de Gospel Advocate Bookstore serían mejores que los de Christian Standard. Leí de cosas que nunca había considerado, y luego estudiaba la Biblia como si mi vida dependiera de ello. Comencé a cuestionar al predicador y a los ancianos por diferentes cosas. No sé cuántas veces me dijeron "No importa". Creo que aquella actitud de "No importa" me empujó a abandonar la Iglesia Cristiana. La actitud de ellos no se dirigía solamente a las opiniones, sino también a las Escrituras. "¿Qué de la música instrumental en la adoración (cf. Ef. 5:19; Col. 3:16)?” "No importa". "¿Qué de las comidas sociales (1 Cor. 11:22,34)? "No importa". "¿Qué de la comunión con las denominaciones (2 Jn. 9)? "No importa". Muchos asuntos eran considerados de esta manera. Esta actitud me angustió. Ahí estaba yo, cada vez más y más involucrado en la palabra de Dios, pero descubriendo que mis entonces “hermanos” la usaban poco y mal (cf. 2 Tim. 2:15). El 11 de noviembre de 1980 renuncié a la Iglesia Cristiana.

Había estado conversando con un primo, quien era miembro de la iglesia de Cristo en Loogootee, Indiana. Él me dio un tratado que contenía el material escrito en 1944 por el difunto Floyd Decker “¿Por qué abandoné la Iglesia Cristiana". Pude contemplar, a la luz de las Escrituras, tantas similitudes entre mi experiencia y lo que el hermano Decker escribió. Este tratado tuvo una profunda influencia en mí. Mi primo y yo asistimos a una serie bíblica en Mt. Unión, donde oí a los cristianos cantar a capella en un servicio de adoración por primera vez. El predicador, John Paul Edwards, predicó sobre “la mente de Cristo”, y citó varios pasajes de las sagradas Escrituras durante su exposición.

El citar tantos pasajes bíblicos fue muy alentador para mí, pero había algo más que escuché esa noche. Cuando se citaba la Biblia, supe que los miembros reunidos se habían convertido al Señor por leer las Escrituras. ¿Cómo logré saber esto? Porque podía oír pasajes que me rechazaban. Sí, el mensaje de Dios fue a mi alma abrumadoramente audible en ese pequeño edificio. Por decir lo menos, me impresionó la gran diferencia con la Iglesia Cristiana.

Seguí asistiendo a los servicios de reunion en Loogootee, y oí la exposición de las Escrituras en los estudios y sermones. Recuerdo la primera vez que escuché una lección sobre "Cómo establecer la autoridad de las Escrituras", ese mensaje bíblico me invadió. Era lo correcto. Casi lloré, nunca había oído algo parecido, y aquella predicación era para mi beneficio eterno. Cuando pregunté, las respuestas no fueron "no importa", sino "la Biblia dice" y “escrito está”.

Como ya tenía algún fundamento bíblico sobre el cual construir, estudié muchas cosas. Fue como si escalinatas se habían levantado ante mis ojos. Así, pues, pasé todo mi tiempo libre leyendo y estudiando, y pronto el tema de mi propia salvación invadió mis pensamientos. ¿Por qué fui bautizado? ¿Cuáles fueron mis razones? Mis respuestas honestas fueron: 1) Para complacer a mi esposa. 2) Para lograr el respaldo del predicador", porque él me presionaba para ser bautizado (supuestamente, yo había pecado en la clase de ceremonia de bodas entre Martha y yo, y este pecado podría ser aliviado en el bautismo). Ninguna de estas "razones" eran cercanas a las razones de la Biblia. Yo no había cumplido con Hechos 2:38. Decidí hacerlo, y fui bautizado “para perdón de los pecados” el 4 de enero de 1981.

Dirigí los cánticos al poco tiempo. Luego, ya estaba enseñando una clase  bíblica, y hermanos me animaron a predicar. La persona que más me animó en mi servicio al Señor fue la hermana Crim (fallecida en 1989). Algunos de nosotros en Loogootee decidimos iniciar una obra cerca. Después de un tiempo otras tres familias y algunos otros abandonaron la Iglesia Cristiana y estaban firmes en la verdad. Hoy esta iglesia prospera. Mi yerno, Sean Sullivan, predica para ellos. Prediqué a medio tiempo desde 1981 hasta 1990, tiempo en el cual dejé el empleo secular para predicar a tiempo completo.

Mientras escribo estas palabras, reflexiono sobre los últimos veinte años de mi vida. No me importa en gran manera el ser juzgado por los hombres (1 Cor. 4:3,4). Pero, sí importa lo que dicen las Escrituras (Jn. 12:48). La verdad liberta (Jn. 8:32). El evangelio de Cristo es aquella verdad (Jn. 6:68; 1 Ped. 1:22-25).

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En 1930, Floyd Decker oyó a J. Petty Ezell predicar sobre las diferencias entre la Iglesia Cristiana y la iglesia de la cual se puede leer en la Biblia. Movido por el amor a la verdad, Floyd Decker dejó la Iglesia Cristiana. En 1944, escribió un artículo titulado "¿Por qué abandoné la Iglesia Cristiana?", el cual fue publicado por primera vez en "UNITY FORUM". En un artículo adjunto, Decker mencionó trece razones para romper con la Iglesia Cristiana.
  1. La Iglesia Cristiana tiene a mujeres Consejeras, Directoras y Maestras; la iglesia de Cristo no (1 Tim. 2:11,12; 1 Cor. 14:34).
  2. La Iglesia Cristiana tiene Consejeros Educativos, Ministros y Directores Asociados de jóvenes; la iglesia de Cristo tiene ancianos, diáconos, evangelistas y maestros (Ef. 4:11; Fil. 1:1).
  3. La Iglesia Cristiana tiene Misioneros, Organizaciones Educativas y de Beneficencia, que ejecutan la obra; la iglesia de Cristo no (Ef. 4:4; 3:10,21).
  4. La Iglesia Cristiana celebra la Pascua, el Día de la Madre y la Navidad; la iglesia de Cristo no (cf. Gal. 4:10).
  5. La Iglesia Cristiana tiene comunión con distintas denominaciones en sus actividades, dejando la impresión de que todos son hermanos; la iglesia de Cristo no (2 Jn. 9-11; Gal. 1:6-10).
  6. La Iglesia Cristiana pretende conseguir más miembros con las reuniones nacionales de jóvenes, campañas y diversas promociones; la iglesia de Cristo no (Rom. 1:16; Apoc. 22:18-19).
  7. La Iglesia Cristiana enfatiza el hombre físico y la experiencia terrenal, con bandas, obras de teatro, dramatismo, cocinas y salones de comunión en sus edificios; la iglesia de Cristo no (1 Cor. 10:7; Rom. 14:17; 1 Cor. 11:22,34).
  8. La Iglesia Cristiana eleva a sus predicadores por encima del resto de los miembros mediante el uso de títulos religiosos como Pastor, Superintendente, Presidente y Doctor; la iglesia de Cristo no (Mat. 23:5-12).
  9. La Iglesia Cristiana usa mal el nombre "Cristiano", que es un sustantivo propio, al hablar de "Naciones Cristianas", "Escuelas Cristianas" e "Iglesias Cristianas". La iglesia de Cristo no (Hech. 11:26).
  10. La Iglesia Cristiana recauda fondos en servicios distintos el primer día de la semana, y utiliza medios no bíblicos tales como cenas, alquiler de propiedades y colectas especiales para recaudar dinero; la iglesia de Cristo no (1 Cor. 16:1,2).
  11. La Iglesia Cristiana contruye, mantiene y opera Editoriales, Emisoras de Radio, Hospitales, y Sociedades de Beneficencia; la iglesia de Cristo no (Ef. 3:21).
  12. La Iglesia Cristiana posee, sostiene y opera Escuelas de educación secular, a través Escuelas teológicas; la iglesia de Cristo no (1 Tim. 3:15).
  13. La Iglesia Cristiana tiene un espíritu comprometido con el mundo, no defiende sus propias doctrinas con las Escrituras, no es más que una denominación hecha por el hombre, no tiene consideración por la autoridad de la Biblia, basa su práctica en el silencio de las Escrituras, y evoca la tradición de sus ancianos en vez de ir al evangelio no adulterado y sencillo de Cristo. La Iglesia Cristiana no es la iglesia de la cual leemos en el Nuevo Testamento y no debe ser considerada sierva de Cristo ni de su verdad.


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A.W. Fortune, ministro de varias Iglesias Cristianas, en 1932 escribió The Disciples in Kentucky, donde hizo la siguiente observación:

Las controversias por las cuales han pasado los Discípulos desde el inicio hasta la actualidad son el resultado de dos interpretaciones diferentes de su misión. Hay quienes creen que debe ser restaurado el espíritu de la iglesia del Nuevo Testamento, y nuestro método de trabajo como iglesia debe adaptarse a las condiciones cambiantes. Y también, hay quienes consideran lo que leemos de la iglesia del Nuevo Testamento como un patrón fijo para todos los tiempos, y que nuestro negocio sería el mantener rígidamente ese patrón sin importar las consecuencias. Debido a estas dos actitudes, los conflictos son inevitables. (p. 383).

Amable lector, ¿es el Nuevo Testamento un patrón fijo para todos los tiempos? Por favor, lea los siguientes pasajes:

Mar. 16:15“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”.

Col. 1:23“si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído…”.

2 Tim. 1:13“Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús”.

1 Cor. 4:17“Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias”.

2 Jn. 9“Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo”.

Jn. 12:48“El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero”.




¿Por qué abandoné la Iglesia Bautista?



“y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón" (Jer. 29:13).

Crecí en los alrededores de Birmingham, Alabama. Mis abuelos a menudo necesitaron ayuda en la granja, en el condado de Pickens. La vida en este lugar, dio como resultado mi primera exposición a las diferencias religiosas.
Cuando estábamos en casa en Birmingham, asistíamos a una Iglesia Bautista grande y progresista del sur, con programas infantiles y un programa de actividades para cada día de la semana. Mis padres no estaban tan involucrados en todo esto debido a las muchas exigencias de una familia en crecimiento, pero se encargaron de que mis hermanas y yo sí lo estuviésemos.
Cuando nos quedamos con mis abuelos en la granja, asistimos con mis tías y tíos a una organización independiente, una Iglesia Bautista Misionera. El “pastor” había pertenecido a la Iglesia Bautista del Sur, pero la había dejado debido a sus radicales enseñanzas calvinistas acerca de la predestinación y la gracia salvadora. Cuando llegué a ser un adulto, recién supe de las creencias de los seguidores del teólogo Jacobo Arminio y las divisions posteriores.
A los ocho años, durante un “avivamiento” en mi Iglesia, comprendí que yo era un pecador, que sin Jesús estaba condenado a un infierno eterno, y que debía confesar mis pecados públicamente para el perdón y para heredar la vida eterna. Ni siquiera recuerdo como llegué tan rápidamente al frente, sólo recuerdo que le comuniqué al predicador mi decision de seguir a Cristo. Una semana más tarde, junto a otros que habían tomado decisiones similares, fui bautizado en la Iglesia Bautista.
Durante los próximos años, continué participando en la Iglesia. Jugué atletismo en Liga de la Iglesia para escapar de las tensiones raciales de la zona de Birmingham, también fui a la escuela e incluso tomé desde segundo a cuarto grado de estudios bíblicos. Nunca tuve dudas en cuanto a mi salvación.
Como estudiante de secundaria, debido a la influencia de una amiga de mi juventud, asistí a una Iglesia Presbiteriana por un año. Me sorprendió ver como el predicador bebía alcohol con los padres y amigos de ella, junto con el descubrimiento de la visión liberal que tenían de las sagradas Escrituras. Mi amiga incluso era una “diáconisa” y su madre una “anciana”. Traté de conciliar estas cosas con la Biblia, pero simplemente no encajaban ni con la Biblia, ni con mis convicciones.
Cuando crecí, y me casé, mi esposa y yo nos alejamos de la Iglesia. Lejos de casa y en la Universidad, nos permitimos preocupaciones mundanales y me dejé arrastrar. Mi esposa se había criado en un hogar de alcohólicos y había asistido a una Iglesia Bautista con sus amigos, pero no tuvo un apoyo familiar firme para su asistencia regular. Sin embargo, después del matrimonio, tuvimos la libertad de hacer lo que quisiéramos, y nos salimos de la Iglesia. 
Dios nos bendijo con cuatro hijos. Después del nacimiento de nuestro segundo hijo, comenzamos a asistir a una Iglesia Bautista con alguna regularidad, pero no estabamos muy involucrados.
Sólo después de un traslado al área de Cullman, Alabama, nos convertimos en activos miembros de la Iglesia Bautista.

Interés Espiritual Despertado:
A través de este aumento de participación, y la guía de un “pastor” fui madurando en diversas áreas, y llegué a sentir una gran necesidad de hablar públicamente la palabra de Dios. Fui ordenado diácono. Entonces, contesté positivamente “la llamada al ministerio” y llegué a licenciarme y ordenarme como “ministro” de la denominación Bautista. Pasé tres años como ministro de jóvenes, y catorce años como “pastor” Bautista, trabajando en dos congregaciones. Bauticé a 54 personas durante este tiempo, y estudié y preparé 3 lecciones semanales.
En mi servicio de ordenación, otros hombres ya ordenados me interrogaron, y uno de ellos me preguntó, “¿Hay alguna circunstancia bajo la cual usted se retire de la Convención Bautista del Sur?”. Esta fue una pregunta difícil para mí, porque mi ordenación y la posterior capacidad de predicar en la denominación Bautista dependían de que estos hombres aceptaran mi llamado evidenciado por mis respuestas. Después de cierta consideración, les contesté, “Si la Convención Bautista del Sur se sale de la Biblia, entonces sí, me apartaría y daría lugar a todos los que quisieran acompañarme en la búsqueda de la verdad”. Aceptaron mi respuesta, y llegue a ser “ordenado”.

Un Desafío A Mis Creencias:
Durante este tiempo, nuestros dos hijos mayores crecieron y se casaron, y solo los menores se esforzaron por ser bautistas. Sin embargo, a través del estudio de solamente la Biblia, mis hijos mayores pronto entendieron la verdad del evangelio puro de Cristo llegando a ser bautizados “para perdón de los pecados” (Hech. 2:38), para pertenecer al cuerpo Cristo (1 Cor. 12:13). Esto causó mucha consternación de mi parte. Si mis hijos no siguieron mi enseñanza, ¿cómo podría esperar que los demás lo hicieran?
Fue también en esta época cuando empecé a ser muy consciente de la mucha mundanalidad en la iglesia Bautista. Las cifras de asistencia eran más importantes que la vida renovada (una contradicción de Mateo 7:13-24). Se enfatizaba la entretención y diversion en lugar de la autoridad bíblica para todo lo que se crea o se haga (una contradicción de Hebreos 5:11-14 y 2 Tim. 4:1-4). La Iglesia Bautista se había convertido para mí en un Club Religioso. Pero, eso no era fácil de admitir.
Como predicador bautista, tuve que soportar y apoyar a la Iglesia Bautista. Sin embargo, esto se hacía más difícil cada año. Mis hijos trataron de convencerme de ver la verdad en las “sendas antiguas” (Jer 6:16), ya que consideraban que yo estaba equivocado. No obstante, obstinadamente yo no admitía estar en el error. Después de todo, si me equivoque tanto, ¿a cuántos tenía engañados como pastor? Discutía con ellos de las Escrituras en lugar de estudiarlas, pues me sentía seguro de mi correcta interpretación.
Sin embargo, mi esposa y yo asistimos a un servicio de una iglesia de Cristo cercana, y vimos algo que nos faltaba. Mi esposa ya estaba más cerca de una verdadera comprensión que yo, pero al ser sumisa a mí, continuaba apoyándome en mi “ministerio”, mientras oraba que pudiera encontrar la verdad que estábamos buscando (Mat. 7:7,8) .
La pregunta formulada en mi ordenación resultó casi profética. Después de asistir a una serie de predicaciones en una iglesia local de Cristo, estuve expuesto a la idea de restaurar mi fe, de servir al Señor como los cristianos del primer siglo (cf. Hech. 2:42-47). Entonces, comencé a enseñar sobre la necesidad de ser una sencilla iglesia de Cristo, como las del Nuevo Testamento (cf. 1 Ped. 4:11; 1 Tim. 3:15; 2 Tim. 1:13). “Restauración” no era una idea completamente extraña, pero era totalmente diferente a nuestra dirección anterior.
Durante casi tres años traté, dentro de la denominación Bautista, de dirigir a una congregación Bautista a sujetarse solamente a la doctrina de Cristo (2 Jn. 10). Esto fue imposible, resultando en una gran angustia y agitación. Muchos estaban dispuestos a renunciar a su posición Bautista, pues ya era obvio que esto lo demandaban las Escrituras. Otros se aferraron a las tradiciones por sobre la verdad de la Palabra de Dios (2 Jn 9).

Aprender La Verdad:
Me desanimé luchando por seguir el modelo del Nuevo Testamento. Sin embargo, me animaban las series bíblicas a las cuales mis hijos nos invitaban, donde podíamos oír el evangelio puro de Cristo, simple, no-denominacional. Por fin nos fuimos dando cuenta de que podíamos confiar en los caminos de Dios, llegando a ser cristianos sin pertenecer a ninguna denominación.
Finalmente, llegué a un punto muerto. Después de diecisiete años como “ministro bautista”, me di cuenta de que seguir en mi camino errado me obligaría a aceptar responsabilidades por acciones incorrectas y doctrinas erróneas enseñadas y practicadas. Entonces, renuncié a mi posición como pastor, con todas las intenciones de servir al Señor en alguna “otra iglesia”.
Mi esposa me indicó que visitáramos una iglesia de Cristo cercana. Entonces fuimos, y disfrutamos el servicio de reunion. Todos nos dieron una cálida bienvenida, y nos invitaron a volver. Uno de los ancianos era un antiguo amigo del trabajo, y él tomó un interés especial en darnos la bienvenida. Sin embargo, yo todavía era un “predicador bautista”, en busca de un lugar acogedor de servicio, alguna “otra iglesia”.

El Punto De Inflexión:
Una noche, durante una serie de predicaciones en una iglesia de Cristo, mi hija aceptó la verdad y obedeció el evangelio del Señor (1 Ped. 1:22-25; 3:21). Yo estaba feliz por ella, pero preocupado en mi corazón. Decidí hablar con el predicador de la congregación, y me reuní con él y los ancianos.
Estaba seguro que ellos podrían ser más objetivos como observadores externos. Quería comentarles las razones por las cuales había renunciado como ministro. Pero, yo solo quería que me dijeran que estaba bien, y que podia servir al Señor en la iglesia de Cristo como un Bautista. Yo no creía que necesitara ser salvo. Mientras hablábamos, les expliqué mi experiencia y mi comprensión de las Escrituras, y mi seguridad de ser un salvo.
Ellos nunca me dijeron de una vez que yo estaba tan equivocado. Sino que simplemente me hicieron algunas preguntas para tener mayor claridad de mi comprensión. Luego, el predicador hizo algo que nadie había hecho antes conmigo, citó el pasaje de la conversion del eunuco etíope (Hechos 8:26-39). El etíope religioso estaba perdido, había ido a Jerusalén para adorar, estaba leyendo las Escrituras, pero no podia entender a menos que alguno le enseñara. Así, Felipe comenzó desde el punto de conocimiento del etíope y le enseñó el evangelio de Jesús. Y esto fue lo mismo que el predicador hizo por mi. Comenzó desde donde yo estaba, y me enseñó la plena verdad de Jesús. Él me mostró que yo había aprendido de las Escrituras varias cosas correctas, pero nunca había obedecido plenamente la verdad para alcanzar la salvación en Cristo.

Obedeciendo La Verdad:
No me avergüenzo de decir que lloré cuando entendí la necesidad de mi alma y mi falta de obediencia al Señor. En aquella misma hora (Hech. 16:33) fui bautizado en Cristo (Gal. 3:27; Rom. 6:3-5). El próximo domingo, tuve la bendición de bautizar para salvación a mi esposa (Mar. 16:16). Dentro del mes, mi hijo menor también fue bautizado. Mi hogar llegó a creer a través del poder de Dios (Rom. 1:16; 6:17). Todo esto sucedió gracias a la providencia de Dios en mis hijos, y aquel predicador del evangelio que en lugar de condenarme me enseñó la verdad desde el punto de conocimiento donde yo me encontraba.
En Hechos 18:24-28, leemos acerca de Apolos, un orador elocuente, instruido en el camino del Señor, y de espíritu fervoroso, que enseñaba diligentemente las cosas del Señor. Pero, él sólo conocía en parte la verdad, pues solamente conocía el bautismo de Juan. Entonces, Aquila y Priscila cuando le oyeron, le instruyeron más exactamente en el camino de Dios, lo cual le permitió convertirse en un verdadero siervo de Cristo. Sinceramente, me identifico con él, Aquila tenía un fuerte deseo de hablar la Palabra de Dios con precisión y ser usado antes de la plena comprensión de la verdad.
El arrepentimiento no es el lamento mundanal, como el de Judas. Él estaba tan molesto por sus malas acciones, que en lugar de enfrentarlas eligió el suicidio. Aquellos que viven lamentándose por lo que han hecho, un día se enfrentarán a una muerte mucho más grave que la física.
En 2 Corintios 7:10, leemos que la tristeza que es según Dios obra arrepentimiento para vida. Este es el verdadero arrepentimiento que ocasiona un cambio en la vida y que agrada a Dios. La palabra griega para este arrepentimiento es metanoeo, de la cual por transliteración tenemos “metamorphosis”, un cambio completo. La Escritura nos dice que aquellos que experimentan esto son los obedientes al evangelio, yendo en sumisión completa a las aguas del bautismo para participar en la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo, y recibir así el perdón que él ha hecho posible (Mat. 11:28-30; Rom. 6:3-5). A través de la fe y la obediencia penitente, se concede éste perdón para ser una nueva criatura en Cristo (2 Cor. 5:17). A través de esta obediencia de corazón, podemos ser edificados sobre el fundamento verdadero que es Jesús (1 Cor. 3:11).

Me tomó años encontrar la verdad, cuarenta en total. Tuve que admitir humildemente mis insuficiencias, mis defectos, y el límite de mi comprensión. Requirió aceptar plenamente a Jesús como Señor (Hech. 2:36), y estar totalmente dispuesto a obedecerlo a él para ser salvo (Heb. 5:9; Hech. 2:38,41,47).

Mi oración es que, a través de mi experiencia, alguien que está engañado religiosamente pueda ver honestamente la verdad antes de desperdiciar su tiempo en el error. Dios es misericordioso y permite oportunidades para que seamos perdonados. Pero no se nos promete el mañana (Prov. 27:1). Hoy es el día de salvación (2 Cor. 6:2). Debemos prepararnos para el tribunal de Cristo (2 Cor. 5:10). La única manera de hacer esto es a través de la obediencia completa y amorosa al Señor Jesús (Jn. 14:15).

“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn. 8:31,32).


“SIEMPRE PREPARADOS PARA PRESENTAR DEFENSA”



INTRODUCCIÓN.
          A. Santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15).
          B. Ejemplo de Jesús: Pasó mucho tiempo en controversia con los líderes de los judíos. Discutió varios temas con ellos. Mateo 22:29, dijo a los saduceos, “Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios”. Acusó a los fariseos y escribas de ser hipócritas.
          B. “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos”. (Judas 3).
          C. “… estoy puesto para la defensa del evangelio” (Filipenses 1:17). Pablo “discutía en la sinagoga todos los días de reposo,[a] y persuadía a judíos y a griegos” (Hechos 18:4).
          D. “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. (2 Timoteo 3:16-17). Este texto nos asegura que las Escrituras son adecuadas para prepararnos o equiparnos para la obra de defender la fe.
          E. El miembro de la iglesia que diga que no le gusta la controversia y no cree que sea necesario discutir y defender la verdad en realidad piensa que el error es tan bueno como la verdad.
          F. Una idea muy popular entre muchos religiosos es que “no importa lo que uno crea”, pero si no importa lo que uno crea, entonces no importa si cree o no cree.

I. PARA PRODUCIR FE EN DIOS Y FE EN SU PALABRA.
          A. Hebreos 11:6, “Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que Él existe, y que es galardonador (remunerador) de los que le buscan”.
                   1. La bondad de Dios es muy grande. Romanos 2:4, “¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?”
                   2.  Es el Creador de todo ser humano y le bendice más allá de toda comprensión. Por eso, todos deben honrar, adorar y obedecer a Dios.
                   2. El que no lo haga refleja su falta de fe en Dios y su plena ingratitud hacia Él. Da espaldas a su Creador.
          B. Hechos 14:15-17, Los de Listra querían adorar a Pablo y Bernabé cuando Pablo sanó a un cojo, pero Pablo les dijo, “Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay. 16 En las edades pasadas él ha dejado a todas las gentes andar en sus propios caminos; 17 si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones”. ¿Cómo sería el hombre si Dios no nos diera “lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones”? Es totalmente injusto e irrazonable que el hombre reciba todas estas bendiciones y recompensar a Dios con indiferencia y desobediencia.
          C. Hechos 17:24, 25, 28, El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, 25 ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas … en él vivimos y nos movemos, y somos…
                   1. Todo hombre VIVE cada momento porque Dios “da a todos vida y aliento y todas las cosas”, pero la mayoría de los hombres rehúsan creer en Él, persisten en dar espaldas a Dios, no le dan gracias, no obedecen al evangelio, Hechos 6:7; Romanos 10:16; 1 Pedro 4:17. ¡Cristo viene en llama de fuego para castigar a los que no obedecen al evangelio! 2 Tesalonicenses 1:8.
                   2. Recuérdese Romanos 2:4, “¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?” Esto es precisamente lo que hacen los que no obedecen al evangelio: MENOSPRECIAN las riquezas de la benignidad, paciencia y longanimidad de Dios.
          D. Romanos 1:20,   “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa”.
                   1. Este texto enseña que todos pueden y deben emplear la inteligencia que Dios da a todo ser humano para creer en Él. Las Escrituras revelan la voluntad de Dios, pero “las cosas hechas” demuestran su “poder y deidad”.
                   2. Por lo tanto, no tienen excusa los que vivan en los lugares más remotos o aislados si no creen en el único Dios vivo, el Creador y Sustentador.
                   3. Es cierto que después de creer en Dios “por medio de las cosas hechas” el hombre debe aprender la voluntad de Dios por medio de las Escrituras. Por lo tanto, por la providencia de Dios las Escrituras están disponibles in muchísimos idiomas y dialectos y Pablo dice que los que busquen a Dios lo pueden hallar (Hechos 17:27). También Jesús dice (Mateo 7:7), “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad y se os abrirá”.
          E. Creer en Dios significa creer, aceptar y obedecer su Palabra. Los que no obedezcan al evangelio no creen en Dios porque no creen su Palabra. No creen en la vida eterna con Dios ni en el infierno porque no hay ser humano bien convencido de la existencia del hogar celestial como también del lugar de castigo eterno en el infierno que no se prepare para el Día de Juicio.  Yo no digo “lo que uno profese creer,” sino lo que en verdad cree.
Todos somos movidos por lo que verdaderamente creemos.
          F. Algunos se atreven a “discutir” con Dios. Isaías 45:9, "¡Ay del que pleitea con su Hacedor! ... ¿Dirá  el barro al que lo labra: Qué haces?" Romanos 9:20, Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así?” Isaías 54:17, "condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio".

II. ALGUNOS DICEN QUE NO CREEN EN DIOS PORQUE DIOS ES INJUSTO, CRUEL E INCONSECUENTE.
       A. Dicen que Dios creó al hombre sabiendo que iba a pecar. Por eso, lo creó para castigarlo y destruirlo.
           1. Génesis 1:26, todo ser humano es creado en la imagen de Dios con inteligencia, emociones y voluntad (libre albedrío). No es máquina ni robot. El hombre podía haber comido del  árbol de la vida para vivir para siempre en el paraíso (Génesis 2:9).
            2. Pero ¿qué hizo el hombre con su libre albedrío? Génesis 6:5,  “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”.
        B. Por lo tanto, lo que Dios ha hecho con el hombre no fue decidido por Dios, sino por el hombre mismo.
          C. Nadie tiene que ser castigado. Juan 3:16, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Dios ha hecho amplia provisión para nuestra salvación del pecado y para que tengamos vida eterna.

III. ALGUNOS DICEN QUE NO CREEN EN DIOS PORQUE MANDÓ AL REY SAÚL QUE MATARA A MUJERES Y NIÑOS, 1 Samuel 15:3, Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos”.
          A. Véase Génesis 15:13-16,  “Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años. 14 Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza. 15 Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez. 16 Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí”. Según este texto Dios les dio 400 años para arrepentirse.
        B. Deuteronomio 7:2,  “y Jehová tu Dios las haya entregado delante de ti, y las hayas derrotado, las destruirás del todo; no harás con ellas alianza, ni tendrás de ellas misericordia”. Compárese Génesis 6:5,  Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”.
          C. La destrucción de los cananeos era como la del diluvio y como la de Sodoma y Gomorra.
                   1. Lo que Dios hizo con Sodoma y Gomorra era justo. Deuteronomio 32:4, “Dios es justo y recto”.
                   2. Nehemías 9:31, aunque “eres Dios clemente y misericordioso”, v. 33, Pero tú eres justo en todo lo que ha venido sobre nosotros; porque rectamente has hecho, mas nosotros hemos hecho lo malo”. Nehemías reconocía que cuando Dios castigó la rebelión del pueblo de Israel, era perfectamente justo.
                   3. Asimismo dice Pablo con respecto al juicio final: 2 Tesalonicenses 1:6-8, “Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo”. Obedecer al evangelio está bien explicado e ilustrado en el Nuevo Testamento. Significa oír el evangelio (Romanos 10:17); creer (John 3:16); arrepentirse (Lucas 13:3, 5; Hechos 17:30); confesar que Cristo es el Hijo de Dios (es decir, que es Dios, Mateo 10:32, 33; Hechos 8:37; Juan 1:1; Romanos 9:5); ser bautizado (sepultado en agua, Romanos 6:4; Hechos 8:36; 10:48) en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo (Mateo 28:19) para el perdón de los pecados (Hechos 2:38; 22:16).
                   4. Muchos se atreven a altercar con Dios y enseñar que no será justo que los que no obedezcan al evangelio sean echados en el infierno de fuego, pero el apóstol Pablo dice que sí es justo (2 Tesalonicenses 1:6-8). Dicen algunos que no es justo que “gente buena” sea castigada de esa manera tan excesiva simplemente por no haber sido bautizada, pero ¿qué tan buena es la gente que da espaldas a Dios y desprecian el sacrificio de Cristo? Lo opuesto a obediencia es desobediencia: Juan 3:36, “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él” (La Biblia de las Américas).
                    5. Los que rehúsen, por cualquier motivo, obedecer al evangelio deben despertarse y tomar muy en cuenta lo que hacen: en realidad están pisoteando al Hijo de Dios, teniendo por inmunda la sangre que derramó para salvarnos, y hacen afrenta al Espíritu de gracia porque el evangelio es revelación inspirada, la verdadera palabra de Dios que el hombre debe obedecer. Dios dice “Mía es la venganza”. “¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!” A los que no obedezcan al evangelio habrá “una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego” (Hebreos 10:27-31). Romanos 2:4-10 “¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? 5 Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, 6 el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: 7 vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, 8 pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia;9 tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, 10 pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno…”

IV. ALGUNOS SE ATREVEN A ALTERCAR CON DIOS PORQUE LES QUITÓ A LOS CANANEOS SU TIERRA PARA DÁRSELA A LOS ISRAELITAS. (Les gusta a los incrédulos comparar a Josué y los israelitas con Hitler).
          A. Pero recuérdese Génesis 15:13-16, llegó a su colmo la maldad de los cananeos y no solamente perdieron su tierra sino también su vida.         
          C. Léase Lev. 18La justicia de Dios demanda que el pecado sea castigado. Primero, dio la tierra de los cananeos depravados a Israel y después cuando Israel se corrompió, Dios dio su tierra a los paganos.

V. ACUSAN A DIOS DE PERMITIR GUERRAS.
          A. Pero ¿por qué culpar a Dios? Véase Santiago 4:1,   ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?”
          B. Recuérdese siempre que el hombre siendo hecho a la semejanza de Dios tiene libre albedrío. ¿Prefieren los incrédulos que el hombre sea robot o títere?

VI. OTRA ACUSACIÓN CONTRA DIOS ES QUE PERMITE SUFRIMIENTO.
          A. Todo efecto tiene su causa, y toda causa tiene su efecto. Gálatas 6:7, “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”.
          B. Este  es un principio de vida ineludible. El mundo está lleno de hombres deshonestos, crueles, injustos, borrachos, pleitistas, etc. y sus pecados causan sufrimiento.
          C. Pero no se puede afirmar que todo sufrimiento es causado por el pecado. Juan 9:1-3, Cristo dijo que en cuanto al hombre “ciego de nacimiento”, “No es que pecó éste, ni sus padres”. Timoteo, Trófimo y otros tuvieron enfermedades y no hay indicación que estuvieran relacionadas con pecados.
          D. También el uso del libre albedrío para inventar maquinaria, automóviles, aviones, armamentos, etc., causan accidentes, muertes y sufrimiento. Recuérdese Job 1:22, "En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno (no culpó a Dios)".
          E. Romanos 5:3-5, los beneficios espirituales del sufrimiento. Santiago 1:2-4, 12.
                   1 ¿Por qué permite que sus hijos sufran? Porque son hijos y necesitan disciplina, Hebreos 12:5-11.
                   2. Nos hace más compasivos, Hebreos 2:18.
                   3. Nos hace anhelar el hogar celestial, Hebreos 11:14-16
                  
VII. UNA ACUSACIÓN MUY POPULAR ES QUE DIOS ERA INJUSTO PORQUE ENDURECIÓ EL CORAZÓN DE FARAÓN Y LUEGO LO CASTIGÓ.
      A. Sí, la Biblia dice que Dios endureció su corazón, pero ¿cómo lo hizo?
          B. No como si fuera robot o marioneta, sino por su mandamiento. Dios le dio el mandamiento de dejar que su pueblo saliera al desierto para adorarle y este mandamiento provocó el endurecimiento del corazón de Faraón. No era en ningún sentido una intervención milagrosa para endurecer su corazón.
          C. Dios hizo lo que su mandamiento hizo. Compárese Hechos 16:14, “el Señor abrió el corazón” de Lidia, pero ¿cómo? Dice el versículo anterior que “hablamos a las mujeres que se habían reunido” y Lidia “estaba oyendo” y el Señor abrió su corazón. ¿Milagro? Claro que no. ¿Obra del Espíritu Santo? Sí, pero por medio de la palabra del Espíritu Santo predicada por Pablo y Silas.
          D. Véase Éxodo 8:13-15,  E hizo Jehová conforme a la palabra de Moisés, y murieron las ranas de las casas, de los cortijos y de los campos … 15 Pero viendo Faraón que le habían dado reposo, endureció su corazón y no los escuchó, como Jehová lo había dicho”.
          E. Esto indica que  primero, Faraón endureció su propio corazón.