Jesucristo, el unigénito Hijo de Dios


Por Josué I. Hernández


“¿Qué pensáis del Cristo?” (Mat. 22:42). Con esta pregunta, Jesús confundió a los líderes fariseos de su época y sigue confundiendo a los incrédulos de hoy. Tarde o temprano todos deben responder la pregunta: “¿Qué pensáis del Cristo?” Estamos moralmente obligados a tomar una posición acerca de Jesús de Nazaret, ya que las afirmaciones extraordinarias que proclamó acerca de sí mismo nos obligan a tomar una decisión respecto a su persona [vea “¿Quién crees que es Jesús?”].
Las afirmaciones que Jesucristo hizo de sí mismo lo distinguen de todos los líderes religiosos que han existido. Cristo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Jn. 14:6). Cristo también dijo que Él y el Padre son Dios: “Yo y el Padre uno somos” (Jn. 10:30). Jesús es el único que ha declarado ser Dios en la carne. Ningún otro líder religioso del mundo, afirmó ser la Deidad misma. Mahoma no pretendió ser Dios, Buda tampoco. Sócrates no pretendió ser Zeus, ni Moisés pretendió ser Jehová. Sólo Cristo afirmó ser divino. Cristo comparte la misma naturaleza Divina con el Padre y el Espíritu Santo (Mat. 28:19), ellos tres son Dios.
La afirmación más audaz de Jesucristo, acerca de su propia Divinidad, fue la siguiente: “Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó. Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy” (Jn. 8:56-59). Los judíos estaban asociados con la designación “yo soy” (Gr. ego eimi), este era el título especial reservado solamente a Dios, el único auto existente y jamás afectado con el paso del tiempo. El que envió a Moisés fue el gran “YO SOY” (Ex. 3:14) y Cristo se identificó con Él. Al utilizar este título para sí mismo, Jesús pronunció el reclamo más fuerte, para la mente judía, de la Divinidad. No era de extrañar que tomaran piedras para arrojárselas (v. 59). Más tarde, el día de su crucifixión, los judíos gritaban: “Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios” (Jn. 19:7).

Durante su ministerio el Señor Jesús cumplió todas las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento [lea “Profecías cumplidas por Cristo”]. En cierta ocasión, durante la lectura de un pasaje del libro del profeta Isaías, Cristo puso fin a la lectura, diciendo: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros” (Luc. 4:21). En otras palabras, Cristo dijo “Isaías estaba escribiendo de mí”. ¡Imagínese ver el cumplimiento de una profecía semejante delante de sus propios ojos! En otra ocasión, Cristo mencionó el significado histórico de su ministerio, diciendo: “…Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis; porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron” (Luc. 10:23-24). Cristo afirmó enfáticamente, que él cumplió todo lo escrito acerca del Mesías (Luc. 24:44). La Biblia es el único libro que tiene a un Mesías profetizado y que cumplió las profecías.

Además, Jesús asumió las funciones y prerrogativas que sólo Dios posee. El afirmó, por ejemplo, tener potestad para perdonar los pecados (Mar. 2:1-12), declarar la verdad celestial (Jn. 5:24), dar vida (Jn. 5:21) y juzgar al mundo (Mat. 25:31-46). Semejantes afirmaciones son, sin lugar a dudas, afirmaciones muy audaces. Si consideramos la dificultad para juzgar las motivaciones y desentrañar las razones confusas de la mente de todos los hombres, para luego dar un veredicto justo en el día final, entonces vemos la capacidad de Cristo como Juez del mundo. Ningún ser humano puede juzgar las motivaciones del corazón de otro, para luego pronunciar un juicio de ellas, esto sólo lo puede hacer Dios (cf. 1 Cor. 4:5), y Cristo es Dios. Lo anterior es sólo un ejemplo breve, Cristo hizo muchas afirmaciones de su persona durante su ministerio. Lo que debemos considerar, es que semejantes afirmaciones exigen la humillación de todo el mundo.

Al considerar detenidamente todo lo anterior, no es sorprendente que Cristo haya sido acusado de blasfemo (Jn. 5:18; 8:59; Mat. 26:63-54; Jn. 19:7) o de arrogante estafador. La acusación de “arrogancia”, sin embargo, se vuelve irrelevante al considerar que Cristo no se limitó a pronunciar declaraciones audaces. Él hizo varios milagros que confirmaron sus palabras (cf. Jn. 14:11). Sobre todo, su propia resurrección, el más grande de sus milagros, el cual estableció para siempre su filiación divina (Rom. 1:4). No es arrogancia cuando un hombre afirma la verdad. Por supuesto, si Cristo es todo lo que dijo ser, entonces la etiqueta de “arrogancia” no viene al caso. La base de la cuestión es ¿presentó Cristo evidencia suficiente para respaldar sus afirmaciones? Yo creo que sí, y admito lo mismo que afirmó Nicodemo, cuando dijo a Cristo: “Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él” (Jn. 3:2).


Opciones posibles acerca de Jesús

Una persona honesta, que se enfrenta a las demandas de Cristo en toda su magnitud, sólo tiene tres opciones posibles acerca de Jesús de Nazaret:

1. Se podría afirmar que el “Jesús histórico” jamás hizo las afirmaciones que se le atribuyen en los cuatro relatos del evangelio, y que tales palabras fueron puestas en la boca de Cristo cientos de años después por sus admiradores y simpatizantes.  
Esta posición fue muy popular entre los críticos liberales del siglo pasado, y sin duda, es la conclusión más conveniente y cómoda para la conciencia corrompida. Sin embargo, esta postura es imposible de mantener, ya que los descubrimientos de los últimos siglos han conectado los “cuatro relatos del evangelio” con el mundo del primer siglo. Todas las “marcas” internas de los relatos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan indican que son libros antiguos, del siglo primero. Esto es evidencia elocuente de que la imagen de Cristo, presentada en estos libros, no es un mito [vea “Historia y arqueología de la crucifixión” y también “¿Existe evidencia histórica de la resurrección de Jesús?”].
Una imagen mitológica de Cristo no pudo desarrollarse en unas pocas décadas, a la vista y paciencia de los enemigos de la fe de aquellos días. Debido a lo anterior, la mayoría de los estudiosos del tema, admiten que Jesús hizo las afirmaciones que se le atribuyen en los “evangelios”.

2. Se podría afirmar que Cristo hizo las afirmaciones que se le atribuyen en los cuatro relatos del evangelio, pero que eran afirmaciones fraudulentas.
Para todos los que toman esta posición, debemos indicar la consecuencia lógica de sus afirmaciones. Porque entonces, Jesús entonces fue el más grande mentiroso, o el demente más carismático de la historia. No podríamos concluir otra cosa con semejante posición.
Si las afirmaciones de Cristo eran falsas, él fue el más grande embustero y charlatán que el mundo ha producido, y por lo tanto, hoy en día millones de personas están creyendo las “travesuras” del Jesús de los evangelios.
Pero, si Cristo hizo reclamaciones falsas, creyendo él mismo que eran reales, entonces él fue un fanático religioso con una grave enfermedad cerebral. Pero, lo anterior no encaja con el resultado de la religión de Cristo, la cual proporcionó al mundo la doctrina más pura y profunda, y la más grande y admirable religión de la historia. Porque, sin duda, no hay otro mensaje que libre al hombre de la culpa del pecado y del temor a la muerte, y que a la vez nos proporcione el significado, el propósito y la esperanza que tanto necesitamos.

3. Si admitimos que Cristo fue todo lo que él dijo ser, se nos aclara un montón de confusión religiosa y existencial.  
En general, cuanto mayor es el hombre, más se da cuenta de propias limitaciones, y menos arrogancia manifiesta acerca de sí mismo. Sin embargo, los hombres más corruptos son los más arrogantes y pretenciosos.
Cristo no encaja en la clase de hombres comunes, él no encaja en ninguna categoría. Él no fue un “hombre común”. Si lo comparamos con Sócrates, Gandhi o Buda, sin duda Cristo fue mucho más sobresaliente que ellos. Pero, luego nos topamos con sus afirmaciones de divinidad y prexistencia eterna, cosa que ningún líder religioso antes había pronunciado. Sólo los malos hombres, como Nerón o Calígula, afirmaron arrogantemente afirmaciones parecidas a las de Cristo, pero a la vez, las palabras y hechos de ellos no se equiparan con los de Jesús.


Conclusión

La paradoja acerca de Cristo, se disuelve sólo si estamos de acuerdo en que todas las afirmaciones de él eran ciertas. Si Cristo era todo lo que dijo ser, entonces nuestra actitud hacia él es la cuestión más importante de nuestra vida. Ningún otro asunto es más importante que las afirmaciones de Cristo y nuestra reacción hacia ellas.

Yo estoy convencido de que Cristo puede hacernos “nuevas criaturas” por su poder. Él puede darnos la capacidad y la sabiduría para enfrentar todos los problemas existenciales de nuestra vida. Sin duda alguna, la pregunta de Cristo resuena en nuestro siglo XXI: “¿Qué pensáis del Cristo?” (Mat. 22:42).

¿“MOVIMIENTO DE RESTAURACIÓN”? ¿SE PUEDE RESTAURAR LO QUE NO DEJÓ DE EXISTIR?

“SI ALGUNO HABLA, HABLE CONFORME A LAS PALABRAS DE DIOS”

Por Wayne Partain


I. NUESTRA SÚPLICA.
   A. Isaías 55:8, 9, “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”.
   B. El mundo religioso – Católicos, Protestantes, Evangélicos, otros – no hacen caso a este texto porque piensan que sus pensamientos y caminos (enseñanzas y prácticas religiosas) son mejores que los de Dios Mismo.
   C. En este estudio estamos rogando a todos a abandonar tales ideas necias y aceptar y seguir la religión establecida por Cristo y los apóstoles inspirados por el Espíritu Santo.
   D. Es indispensable usar lenguaje bíblico y abandonar el lenguaje de Asdod (lenguaje sectario y humano).
     1. Abandonar iglesias humanas, iglesias que ni siquiera se mencionan en la Biblia. Abandonar evangelios falsos como “salvación por fe sola”, o salvación por medio de “orar la oración de pecador”, o por simplemente “recibir a Cristo en su corazón”.  
     2. Más bien, debemos hablar bíblicamente de obedecer al evangelio (la verdad, la fe). Hechos 6:7; 1 Pedro 4:17; 2 Tesalonicenses 1:7-8, Cristo viene “en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo”.
   E. Les ruego a abandonar las doctrinas de demonios del Catolicismo (sacerdocio falso y sacramentos totalmente ausentes de la Biblia) como también las del Calvinismo que acusan a Dios de ser la causa de todo pecado(depravación total, elección incondicional, expiación limitada, gracia irresistible, perseverancia de los santos). Estas doctrinas salen de Satanás y sus ministros (2 Corintios 11:15).

II. LA IGLESIA DE JERUSALÉN.
   A. Hechos 2:42, “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”, porque esa doctrina en realidad era la doctrina del Espíritu Santo. Cristo prometió que los apóstoles serían guiados a toda la verdad por Espíritu  Santo. Juan 16:13, “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad”. Por lo tanto, que todos tomen nota de esto: la doctrina de los apóstoles es la doctrina del Espíritu Santo.
   B. Este texto enfatiza que la iglesia de Jerusalén es ejemplo para nosotros. Todos perseveraban en la doctrina de los apóstoles. Hechos 4:32 agrega que “la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma”, indicando que estaban unidos en la práctica de la doctrina de los apóstoles.
   C. Después de establecer la iglesia en Jerusalén los apóstoles predicaron el evangelio y establecieron iglesias a través del Imperio Romano, predicando la misma doctrina en cada lugar. Sería en extremo absurdo enseñar diferentes doctrinas en cada ciudad. Si lo hubieran hecho habrían establecido iglesias sectarias como las que existen ahora.
   D. Esa misma doctrina de los apóstoles es la que se debe predicar ahora. Todos los que profesan ser cristianos en iglesias que profesan ser de la religión de Cristo, deben abandonar sus doctrinas y prácticas humanas y predicar solamente la doctrina de los apóstoles.

III.  LA IGLESIA DE ROMA.
   A. Romanos 6:17, “Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados…”
   B. Los de Roma obedecieron la misma “forma de doctrina” que los de Jerusalén obedecieron, la doctrina de los apóstoles inspirados por el Espíritu Santo (Hechos 2:1-4).
   C. Los líderes de las denominaciones enseñan que no hay “forma” o “patrón” de la doctrina de los apóstoles. Creen que pueden establecer iglesias conforme a sus propias ideas y preferencias, que para ellos son mejores que la forma de doctrina dejada por los apóstoles.
   D. Obsérvese que Romanos 16:17 dice, “Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos”. ¿Qué persona en su juicio cabal puede leer estos textos y seguir diciendo que no hay patrón apostólico y que no es necesario perseverar en la doctrina de los apóstoles?
   E. 2 Timoteo 1:13, “Retén la forma (el patrón) de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús”. ¿No hay “forma de sanas palabras”? Está bien que hombres y mujeres establezcan iglesias a su gusto, tener “culto” usando coros, instrumentos musicales y teatro para atraer a la gente? ¿Qué diría el apóstol Pablo a tales iglesias si todavía estuviera aquí en la tierra?

IV. LA IGLESIA DE CORINTO.
   A. 1 Corintios 1:10, “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer”. ¿Hablar todos una misma cosa? ¿Qué cosa? ¿El Catolicismo? ¿Doctrina Bautista? ¿Doctrina de los Mormones o Testigos? ¿Qué era la “una misma cosa” que los de Corinto habían de hablar? Era la doctrina de los apóstoles inspirados por el Espíritu Santo que está registrada en el Nuevo Testamento.
   B. 1 Corintios 4:6 da la respuesta: “Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito”. ¿No hay patrón? ¿Lo que está escrito no es guía para nosotros? ¿Está bien que todos tengan sus propios “credos”, sus propias iglesias, con culto humano, gobierno humano, propósito humano y proclamar que es la religión de Cristo?

V. SI NO HUBO PATRÓN BÍBLICO PARA LA IGLESIA ¿CÓMO SERÍA POSIBLE LA “APOSTASÍA”?
   A. 1 Timoteo 4:1-4, “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demoniospor la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, 3 prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad”.
     1. ¿Saben de alguna iglesia o de iglesias que prohíben el matrimonio? ¿O que prohíben el comer ciertos alimentos? Si eran y son doctrinas de demonios, entonces se puede afirmar con toda confianza que no eran ni son “la doctrina de los apóstoles”.
     2. La verdad es que son doctrinas de los que se han apartado de la doctrina de los apóstoles.
   B. 2 Tesalonicenses 2:1-4, “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios”.
     1. Otra vez vemos que había cierta doctrina de los apóstoles, porque no es posible que haya apostasía de lo que no existió. Apostasía quiere decir apartarse y no es posible apartarse de algo que no existe.
     2. Este texto habla claramente de una religión que es una apostasía, o sea, que se ha apartado de la doctrina de los apóstoles. ¿Qué deben hacer para remediar la situación? Obviamente deben abandonar toda doctrina que sea de los hombres para aceptar y obedecer la doctrina de los apóstoles.
   C. 2 Timoteo 4:1-4, “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”.
     1. ¿Qué es “la sana doctrina”? Sin lugar a dudas es la doctrina de los apóstoles, la forma de sanas palabras, la doctrina en la que perseveraban los de Jerusalén, la forma de doctrina que los romanos habían obedecido. Esta es la doctrina y la única doctrina que debemos creer, aceptar y obedecer ahora.
     2. ¡Qué lástima que tanta gente prefiera fábulas en lugar de la sana doctrina de los apóstoles! Hay fábulas de toda clase del Catolicismo, del Calvinismo, y de otros “ismos”. El Libro de Mormón es pura fábula. Las enseñanzas de los falsos testigos de La Atalaya acerca del nuevo mundo son fábulas de principio a fin. El reino terrenal de Jesús de mil años es pura fábula. Todas estas fábulas dejarán a sus feligreses amargamente decepcionados en el Día Final.
   D. En fin, Cristo y los apóstoles entregaron advertencia tras advertencia acerca del peligro de apartarse, de caer de la gracia, de ser engañados por falsos maestros. ¿De qué se apartaron? Del “evangelio de la gracia de Dios” (Hechos 20:24). De “la forma de sanas palabras enseñadas por los apóstoles como embajadores de Cristo (2 Corintios 5:20).
   E. Para no apartarse es indispensable reconocer que la Biblia revela la doctrina de Cristo y los apóstoles (doctrina inspirada por el Espíritu Santo) y que nadie debe atreverse a cambiar ni apartarse de ella. Pablo dice “retén la forma de las sanas palabras” (2 Timoteo 1:13). “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Timoteo 2:2). “Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina”.
   F. Obviamente la Biblia revela una forma (un patrón) de doctrina, la doctrina de los apóstoles que los hombres no deben atreverse a abandonar o cambiar.
   G. El apóstol Juan dice enfáticamente que los que rehúsan perseverar en la doctrina de Cristo (que incluye la doctrina de los apóstoles) no tienen a Dios. “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. 10 Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! 11 Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras”.
   H. Por lo tanto, como dice Hebreos 8:5, “… se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte”. Si Moisés tenía que seguir el modelo revelado por Dios para construir el tabernáculo, ¡cuánto más debemos adherir al modelo de doctrina revelada por el Espíritu Santo a través de los apóstoles!

VI. EJEMPLOS DE ABANDONAR IGLESIAS ESTABLECIDAS POR HOMBRES PARA PREDICAR Y PRACTICAR LA DOCTRINA DE LOS APÓSTOLES.
   A. El llamado “Movimiento de Restauración” de los siglos 18 y 19.
     1. Han recibido mucha noticia ciertos predicadores que eran de varias denominaciones que poco a poco iban abandonando doctrinas y prácticas originadas por hombres para enseñar solamente la doctrina de los apóstoles.
     2. La verdadera iglesia de Cristo nunca dejó de existir; por lo tanto no sería posible “restaurarla”. Mateo 16:18, cuando Pedro confesó la Deidad de Cristo, Jesús dijo, “sobre esta roca (su Deidad que Pedro confesó)] edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. La iglesia es el reino del cual el profeta Daniel dijo, “el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido” (Daniel 2:44).
   B. Sin embargo, es muy importante estudiar la historia del llamado “Movimiento de Restauración” porque muchos predicadores de varias denominaciones renunciaron las doctrinas de los hombres para enseñar y practicar la doctrina de los apóstoles.
     1. James O’Kelley, en 1793 rechazó el credo de la Iglesia Metodista y estableció una iglesia en el estado de Virginia, insistiendo en que la Biblia sea nuestra única guía, que Cristo sea la única Cabeza de la iglesia, y que cada congregación tenga ancianos (obispos).
     2. A fines de ese mismo siglo Elias Smith, Abner Jones y otros predicadores Bautistas renunciaron el Calvinismo para practicar la doctrina de los apóstoles y establecieron iglesias en New England. Para el año 1809 esas iglesias comenzaron a tener comunión con las de Virginia.
     3. Barton W. Stone, otro nombre bien conocido, era Presbiteriano pero tuvo fuertes dudas acerca de la supuesta depravación total y la elección incondicional. Luchaba contra la obvia contradicción entre esas doctrinas y el esfuerzo de persuadir a los no elegidos a arrepentirse. Otro asunto que Stone y los demás tuvieron que tratar era el bautismo. No solamente tuvieron que rechazar el llamado “bautizo infantil” sino también el rociamiento/derramamiento en lugar de la inmersión. Estas prácticas tenían raíces profundas pero lentamente los predicadores que estaban resueltos a predicar solamente la doctrina de los apóstoles hicieron los cambios necesarios. Con toda diligencia Barton W. Stone predicó que todos deben aceptar la Biblia y solamente la Biblia como guía al cielo.
     4. Thomas Campbell dejó la Iglesia Presbiteriana en 1808, pero siguió predicando y los temas favoritos eran la suficiencia de las Escrituras como guía. Denunció el pecado de división. Es famoso por el lema “Hablamos donde la Biblia habla y callamos donde la Biblia calla”. Era muy opuesto a la división y enseñó que para tener unidad todos deben aceptar el Nuevo Testamento como su único credo, como “una constitución perfecta para la adoración, disciplina y gobierno de la iglesia del Nuevo Testamento y una regla práctica perfecta para sus miembros, de la misma manera que el Antiguo Testamento lo había sido para la comunidad del Antiguo Testamento”.
     5, A fines del siglo 18 y a principios del siglo 19 Robert y James Alexander Haldane de Escocia, se esforzaron diligentemente para eliminar toda práctica humana que las iglesias habían originado y apegarse a la doctrina pura de los apóstoles. Abandonaron el “bautizo infantil” y el rociamiento en lugar de la inmersión, enseñaron la autonomía de cada iglesia y participaron de la cena del Señor cada domingo.
     6. Alejandro Campbell, hijo de Thomas Campbell, vino a Estados Unidos en 1809. Había aprendido mucho de los Haldane y llegó a este país como hombre independiente, ya alejado de la Iglesia Presbiteriana.  Padre e hijo se regocijaron al darse cuenta que estaban de acuerdo en la necesidad de hablar donde la Biblia habla y callar donde la Biblia calla.
     -- Alejandro era hombre bien letrado y preparado, reconocido por todos como hombre de superior intelecto y habilidad de predicar, debatir y persuadir. Publicó sus convicciones en periódicos, estableció una escuela y tuvo debates con hombres de mucha influencia. Era reconocido como uno de los mejores debatistas de su tiempo.
     -- “Campbellistas”. De esa manera Alejandro Campbell ha sido erróneamente considerado como el fundador de las iglesias de Cristo pero tal “fama” es en extremo absurda. Él simple y sencillamente insistió en que todos acepten y obedezcan las enseñanzas de Cristo y sus apóstoles y que rechacen todos los credos, sínodos, concilios, etc. de los líderes de las iglesias populares y por medio de su escuela, sus periódicos y mayormente sus debates él convenció a mucha gente.
     -- Pero no somos en ningún sentido “Campbellistas” y tal acusación necia contra nosotros solamente exhibe la tontería de los acusadores. Los tales no pueden nombrar ni una sola doctrina que predicamos y practicamos que tuviera su origen con los Campbell.
   -- Si estos hermanos mencionados en este artículo hablaron como las Escrituras hablan (1 Pedro 4:11) y su doctrina era conforme al patrón original, entonces gracias a Dios por ello, pero esto no significa que ellos hayan “restaurado” la iglesia de Cristo porque la iglesia de Cristo nunca dejó de existir (Mateo 16:18; Daniel 2:44; Hebreos 12:28).
     1 Timoteo 4:1, “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán”, pero no dijo que la iglesia en su totalidad dejaría de existir y que tendría que ser restaurada. Los registros humanos trazaron el desarrollo de las iglesias falsas (catolicismo, calvinismo, pentecostalismo, mormonismo y docenas de otros “ismos”) pero sólo Dios conoce su verdadero pueblo (2 Timoteo 2:19), quiénes son, cuántos son, dónde viven, etc., y Cristo dice, “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:20).
     Los historiadores humanos no tienen interés en iglesias pequeñas, muchas de ellas reuniéndose en casas.

VII. POR LO TANTO, NO “RESTAURACIÓN” SINO “SI ALGUNO HABLA, HABLE  CONFORME A LAS PALABRAS DE DIOS”
   A. El término “restaurar” significa (según el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española) “volver a poner algo en el estado o estimación que antes tenía”, pero las iglesias humanas no pueden volver al estado original de la iglesia del Nuevo Testamento porque nunca eran iglesias del Nuevo Testamento. Han sido fundadas por hombres y deben ser descartadas y abandonadas.
   B. Se habla mucho de la necesidad de “volver al Nuevo Testamento” pero no pueden “volver” a China los que nunca estuvieron en China. No es cuestión de “volver” sino que todos los miembros de iglesias humanas, iglesias que ni siquiera se mencionan en la Biblia, se arrepientan de aceptar religiones falsas y obedecer al evangelio para ser añadidos a la iglesia que Cristo estableció (Hechos 2:47).
   C. En cuanto a los hombres que hemos mencionado que hicieron precisamente eso, nosotros debemos reconocer que les somos deudores. En realidad a no ser por esos campeones de la verdad probablemente nosotros no seríamos cristianos porque la obra de ellos comenzó en los estados del este del país y lentamente se extendió a través de todos los Estados Unidos. Muchos de nosotros hemos oído de los principios de la obra en varios estados. Nos encanta saber de cómo su predicación llegó a nuestros abuelos (o bisabuelos). ¡DEUDORES SOMOS!
   D. Luego hermanos de Estados Unidos han llevado el mensaje a otros países incluyendo los países latinos. Por lo tanto, esta breve pero interesante historia que presento aquí debe ser de mucho interés a todos los hermanos hispanos.
   E. Pero repito: No predicamos “Restauración…” sino “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios.


Los días de Gén. 1


 Por Wayne Partain


            Quienes creen que los seis días de la creación eran más bien “días creadores” (períodos creadores), creen que Gén. 1:1 quiere decir que Dios creó todo, pero que lo hizo hace billones de años. Entonces creen que el v. 2 dice que lo que Dios creó “llegó a ser” desordenado, y que después de billones de años El comenzó la creación descrita en el resto del capítulo. Además se supone que había millones de años entre los días de la creación. No hay justificación alguna para traducir el verbo “estaba” (HAYETHAH), como “llegó a ser”; tampoco hay justificación para tratar de meter miles o millones de años entre los días de la creación.
            ¿Qué creyeron los israelitas y otros a través de los años? Desde luego, nadie creía en “períodos creadores” antes de existir la filosofía llamada “evolución” y la tabla geológica. Seguramente cuando Moisés escribió el Génesis y los israelitas lo leyeron, ellos entendían exactamente lo que Moisés escribió, que “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” y que lo hizo en seis días literales y consecutivos. Hay que haber motivo ajeno para “entender” este texto de otro modo. Los eruditos del idioma hebreo conceden que los días de Gén. 1 son días literales. Aun los eruditos modernistas conceden que fueron días literales. Desde luego, estos no creen en la creación (creen que es un mito), pero no juegan con la palabra “día”. Los “científicos” que aceptan la evolución tampoco creen que los días de Gén. 1 son figurados. Para ellos este argumento es absurdo. Por último, los que aceptamos la creación así como está revelada en el Génesis rechazamos tal concepto, porque lo vemos como lo es, el intento de modificar la verdad para armonizarla con la evolución.
            Si el hombre no puede entender esta revelación de Dios, ¿cómo puede entender el resto de la Biblia? Seguramente Dios quería y quiere que todos entiendan que El es el Creador y que creó todo en seis días.
            Éxodo 20:11, “Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”.
            Éxodo 31:16, “Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo.  17  Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó”.
            ¿Nos quería confundir o engañar? Si lo hubiera hecho por el proceso de la evolución a través de millones o billones de años, sin duda alguna lo habría explicado en Gén.1.
            La primera vez que aparece la palabra “día”. El significado de una palabra figurada se basa en el significado literal; por eso, lo figurado no puede ser primero. Desde luego, la palabra “día” se usa figuradamente en muchos textos, pero no es posible que se use figuradamente la primera vez que aparezca. Lo literal tiene que ser primero, y después el uso figurado. Por ejemplo, el cuerpo físico tiene muchos miembros y cada miembro tiene su función; por eso, cuando Pablo habla de la iglesia como el cuerpo de Cristo, es fácil entender su uso de esta figura. El significado de la palabra figurada se basa en el sentido de la palabra literal. Asimismo, la palabra “día” en Gén. 1 tiene que ser literal, pues es la primera vez que se usa.
            2 Ped. 3:8, “para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”. Pedro explica que Dios, siendo eterno, no está afectado o limitado por el tiempo. Este texto no viene al caso; no tiene nada que ver con los días de Gén. 1.
            El uso de un número con la palabra “día” (359 veces aparte de Gén. 1) siempre indica que es un día de 24 horas. P. ej., Gén. 30:36. Frecuentemente (162 veces) Dios dio mandamientos que el pueblo había de hacer o no hacer ciertas cosas en ciertos días. Si la palabra “día” con número siempre quiere decir día de 24 horas en los demás textos, entonces debe significar día de 24 horas en Gén. 1.
            La Biblia define la palabra la primera vez que aparece. Gén. 1:5, “Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y fue la mañana un día”. “La tarde y la mañana un día”. Cuando la frase “la tarde y la mañana” se conecta con un número y la palabra YOM (día) al final de cada fase de la creación, no hay manera más fuerte de especificar un día normal. En 38 textos estas dos palabras se encuentran juntas y en cada texto se refieren a un día normal.
            Éxodo 21:9, Dios mismo dice, “Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;  10  mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.  11  Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”. ¿Alguien quiere discutir con Dios? En este texto Dios mismo explica enfáticamente el significado de los siete días de la semana. ¿Los seis días que los israelitas habían de trabajar eran períodos de miles o millones de años? Si no, entonces los seis días que Dios trabajó no eran períodos largos. ¿Podían los israelitas entender cuánto tiempo habían de trabajar? ¿Podían entender cuándo no deberían trabajar? Dios mismo estableció el patrón para los israelitas
            Hierba verde sin sol. Si los días de Gén. 1 no fueron días literales, entonces la hierba verde (árboles, plantas, toda la vegetación) que fue creada el tercer día hubiera tenido que existir por miles o millones de años sin el sol, porque fue creado hasta el cuarto día.
            Adán fue creado el sexto día y vivió 930 años (Gén. 5:5), pero si cada uno de los días de la creación hubiera durado miles o millones de años, entonces Adán habría tenido miles o millones de años de edad.
            Marcos 10:6, “pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios”. Este texto es sumamente claro. Jesús mismo afirma que Dios hizo al hombre y a la mujer “al principio de la creación”, es decir, durante la semana de creación descrita en Gén. 1. Jesucristo es Dios y durante su vida terrenal mostraba constantemente su omnisciencia. Si el universo incluyendo la tierra hubiera sido creado billones de años antes de la creación del hombre, entonces Jesús lo habría sabido. Con tal conocimiento no habría dicho que “al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios”. Además, recuérdese que “Todas las cosas por El fueron hechas, y sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:3; véase también Col. 1:16). Por lo tanto, si el universo fue creado hace 15 billones de años, Cristo no solamente lo sabía, sino que El mismo lo hizo. ¿Por qué, pues, no dijo ‘15 billones de años después de la creación, varón y hembra los hizo Dios’?
            En conclusión, pues, tenga mucho cuidado con los que profesan ser “conservadores”. Esta palabra comenzó a usarse para identificar a los que se oponían al institucionalismo y toda forma de centralización. Pablo dice (2 Tim. 1:13), “Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús”. Retener (conservar) la forma (el patrón) de la sana doctrina. Es lo que se debe hacer. Sin embargo, hay otras cuestiones muy importantes aparte del institucionalismo: p. ej., errores sobre el divorcio y nuevas nupcias; errores sobre la Deidad de Cristo; errores sobre los días de la creación; y errores sobre la aplicación de Rom. 14 (tener comunión con los que enseñan y practican error porque éstos profesan ser “conservadores”).
            Aunque lo nieguen, los que afirman que los días de la creación no fueron literales quieren armonizar la Biblia con la evolución. Dicen que creen Gén. 1 y que rechazan la evolución, pero no creen lo que Gén. 1 dice, y sí creen en la evolución, no la evolución orgánica, sino la evolución de la creación inanimada (el universo incluyendo la tierra).
            La tabla o columna geológica y la evolución son gemelos. La tabla depende de la evolución y la evolución depende de la tabla. Nos dicen la edad de las tablas por los fósiles que se encuentran en ellas, y nos dicen la edad de los fósiles por las tablas donde se encuentran.
            Los actualistas (uniformitarians) no pueden explicar los estratos de la superficie de la tierra, pero un cataclismo (el diluvio de Noé) sí los puede explicar. Gén. 7:17-24 describe ampliamente la catástrofe que tuvo un impacto incalculable sobre los continentes, océanos y mares, montañas y valles, y toda la superficie de la tierra. Los que dicen que esto fue un diluvio local simplemente niegan la Biblia (Gén. 7:19,20). El apóstol Pedro se refiere a este cataclismo (2 Ped. 3:4-6), diciendo que “el mundo de entonces pereció anegado en agua”. La palabra “perecer” (APOLLUMI) quiere decir “destruir” (no aniquilar, sino arruinar). El diluvio hizo cambios radicales en toda la superficie de la tierra. La turbulencia drástica de tanta agua azotaba toda la tierra por meses. Hemos visto la fuerza de inundaciones locales, lo que hace no sólo con edificios sino también con árboles y rocas. La erosión es tremenda. Cambian el curso de los ríos. Excavan cañones. Imagínese, pues, el efecto del diluvio de Noé sobre la tierra.
            Si aceptamos esta verdad, rechazaremos las teorías con respecto a la tabla geológica y no habrá razón alguna para no aceptar la sencilla verdad de la creación de todo en seis días literales como la Biblia afirma. “Sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus palabras,  Y venzas cuando fueres juzgado” (Rom. 3:4).


El actualismo

(Actualismo: El concepto de que lo que sucede en la actualidad explica todos los procesos geológicos del pasado; en inglés se le llama “uniformitarianism”).



Por Wayne Partain


            Esta es la doctrina de que todos los cambios geológicos como la erosión, la deposición, acción volcánica, etc., pueden ser explicados por los procesos físicos y químicos que se observan en la actualidad, que estos procesos han funcionado básicamente de la misma manera (uniformemente) a través del tiempo geológico. Según esta filosofía, el presente es la clave del pasado, que lo que está pasando ahora es lo que ha pasado siempre. Sin embargo, muchos fósiles presentan una dificultad insuperable para los actualistas que abogan por una geología muy lenta y gradual.
            Por ejemplo, el fenómeno del árbol parado y extendiendo a través de varios estratos de la tierra, ¿fue el resultado del actualismo (uniformitarianism) o es el resultado de un cataclismo como el diluvio? ¿Cuál es más lógico y razonable?
            2 Ped. 3:3-6 trata de esta filosofía: “en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, 4  y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.  5  Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, 6  por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; 7  pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos”. Hoy en día hay muchísimos burladores “intelectuales” que voluntariamente ignoran el diluvio y el impacto que tuvo sobre la tierra. Los que intentan armonizar Gén. 1 con la tabla geológica cometen el mismo error, pues no toman en cuenta el diluvio. Aun dicen que fue una inundación local en el país de Mesopotamia.
            Por lo tanto, en cuanto a los cambios de la superficie de la tierra, al juzgar el pasado por el presente, se calcula que la tierra fue creada hace billones de años.

            Ahora bien, tengamos presente que hablamos de los que afirman su creencia en la creación de Gén. 1, pero tratan de armonizar la Biblia con la tabla geológica, la cual en turno fue inventada para confirmar la evolución. La inconsistencia de los tales se ve en que dicen que rechazan la evolución orgánica, pero aceptan la evolución de la creación inanimada; es decir, afirman que Dios es el Creador del universo, pero que lo hizo a través de billones de años.

El diluvio que Dios envió en los días de Noé


Por Wayne Partain

 

            Gén. 7:19, “todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos.  20  Quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes”. Algunos hermanos “conservadores” nos dicen que esto fue un diluvio local, pero al leer Gén. 7:19 es obvio que el diluvio descrito aquí fue un diluvio universal, pues “las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos”, y no sólo eso, sino que “quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes”. ¿Diluvio local que subió quince codos más alto aun después de cubrir todos los montes que había debajo de todos los cielos? El texto no dice que las aguas del diluvio cubrieron algunas montañas, sino que “todos” los montes altos que había debajo de “todos los cielos”. Obsérvese cómo se repite la palabra “todos”. ¿Qué nos está diciendo Moisés? Que el diluvio fue universal. Esto es confirmado por el apóstol Pedro: 2 Ped. 3:6, “por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua”.
            ¿Qué efecto tuvo el diluvio sobre la superficie de la tierra? Gén. 7:11, “El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas, 12  y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches”. “Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días ¼ Y se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue detenidas” (Gén. 7:24-8:2). Las lluvias torrenciales duraron por 40 días y las aguas prevalecieron sobre la tierra, azotándola fuertemente, por cinco meses. Imagínese la fuerza, la presión y el impacto general de tanta agua, desde abajo y desde arriba. La lluvia torrencial de 40 días y noches, golpeando la tierra incesantemente, sería causa de toda clase de erosión, llevando con el terreno animales, árboles, plantas y rocas para depositarlos muy lejos de donde estaban antes. Aun las inundaciones locales que conocemos hacen cambios significativos en la superficie de la tierra, y estas no se pueden comparar con el diluvio de Noé. La evidencia de la sedimentación rápida después de inundaciones se ha observado. No es difícil, pues, aceptar que todos los estratos de la corteza de la tierra se acumularon como consecuencia del  cataclismo descrito en la Biblia en los días de Noé. Es en extremo absurdo negar que tal cataclismo tuviera un efecto tremendo sobre la corteza de la tierra.
            Los fósiles. En cuanto a los fósiles, es lógico que éstos se han encontrado y todavía se encuentran todos mezclados sin orden alguno en los diversos estratos. El fenómeno de la muerte simultánea de centenares de miles de animales desafía la comprensión de geólogos y evolucionistas. Todos han oído de los mamuts, mastodontes, etc. que se han encontrado congelados en Alaska y Siberia. Este fenómeno simplemente no se puede explicar excepto como resultado de un cataclismo o catástrofe de alguna forma. Estos animales no murieron por causas normales, pues normalmente cuando muere un animal, de una vez es devorado por otros animales o aves de rapiña; más bien estos murieron ahogados o asfixiados por ser sepultados bajo toneladas de agua, lodo y escombros. (Si se pregunta acerca de la extinción de estos animales, recuérdese que Noé metió “dos de cada especie” en el arca, pero dentro de cada especie había y hay gran variedad; p. ej., metió elefantes en el arca, pero no necesariamente de toda clase de elefante como los mamuts y mastodontes). Además los fósiles de muchos animales y otras criaturas se encuentran lejos de donde se encuentran ahora; por ejemplo, fósiles de peces se han encontrado en las montañas. Sin duda alguna el diluvio afectó la temperatura de la tierra y muchísimos animales se congelaron donde antes había vegetación. La prueba de esto se ve en el contenido de los estómagos de los animales congelados. La supuesta “edad glacial” no explica el fenómeno, porque tal cambio hubiera llegado paulatinamente y los animales habrían salido en busca de la vegetación que acostumbraban comer. La extinción en masa de tantos animales se puede explicar solamente por algún evento catastrófico. Los científicos no pueden explicar este fenómeno, pero se sienten obligados a admitir que refleja cambios atmosféricos incalculables que ocurrieron súbitamente.
            Árboles fosilizados. Uno de los más interesantes fenómenos entre los fósiles es la presencia de árboles fosilizados parados en su postura normal a través de varios estratos de piedra. ¿Un árbol habría durado por millones de años mientras estrato tras estrado de sedimentos se depositaran alrededor de él?


El diluvio que Dios envió en los días de Noé

            Gén. 7:19, “todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos.  20  Quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes”. Algunos hermanos “conservadores” nos dicen que esto fue un diluvio local, pero al leer Gén. 7:19 es obvio que el diluvio descrito aquí fue un diluvio universal, pues “las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos”, y no sólo eso, sino que “quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes”. ¿Diluvio local que subió quince codos más alto aun después de cubrir todos los montes que había debajo de todos los cielos? El texto no dice que las aguas del diluvio cubrieron algunas montañas, sino que “todos” los montes altos que había debajo de “todos los cielos”. Obsérvese cómo se repite la palabra “todos”. ¿Qué nos está diciendo Moisés? Que el diluvio fue universal. Esto es confirmado por el apóstol Pedro: 2 Ped. 3:6, “por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua”.
            ¿Qué efecto tuvo el diluvio sobre la superficie de la tierra? Gén. 7:11, “El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas, 12  y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches”. “Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días ¼ Y se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue detenidas” (Gén. 7:24-8:2). Las lluvias torrenciales duraron por 40 días y las aguas prevalecieron sobre la tierra, azotándola fuertemente, por cinco meses. Imagínese la fuerza, la presión y el impacto general de tanta agua, desde abajo y desde arriba. La lluvia torrencial de 40 días y noches, golpeando la tierra incesantemente, sería causa de toda clase de erosión, llevando con el terreno animales, árboles, plantas y rocas para depositarlos muy lejos de donde estaban antes. Aun las inundaciones locales que conocemos hacen cambios significativos en la superficie de la tierra, y estas no se pueden comparar con el diluvio de Noé. La evidencia de la sedimentación rápida después de inundaciones se ha observado. No es difícil, pues, aceptar que todos los estratos de la corteza de la tierra se acumularon como consecuencia del  cataclismo descrito en la Biblia en los días de Noé. Es en extremo absurdo negar que tal cataclismo tuviera un efecto tremendo sobre la corteza de la tierra.
            Los fósiles. En cuanto a los fósiles, es lógico que éstos se han encontrado y todavía se encuentran todos mezclados sin orden alguno en los diversos estratos. El fenómeno de la muerte simultánea de centenares de miles de animales desafía la comprensión de geólogos y evolucionistas. Todos han oído de los mamuts, mastodontes, etc. que se han encontrado congelados en Alaska y Siberia. Este fenómeno simplemente no se puede explicar excepto como resultado de un cataclismo o catástrofe de alguna forma. Estos animales no murieron por causas normales, pues normalmente cuando muere un animal, de una vez es devorado por otros animales o aves de rapiña; más bien estos murieron ahogados o asfixiados por ser sepultados bajo toneladas de agua, lodo y escombros. (Si se pregunta acerca de la extinción de estos animales, recuérdese que Noé metió “dos de cada especie” en el arca, pero dentro de cada especie había y hay gran variedad; p. ej., metió elefantes en el arca, pero no necesariamente de toda clase de elefante como los mamuts y mastodontes). Además los fósiles de muchos animales y otras criaturas se encuentran lejos de donde se encuentran ahora; por ejemplo, fósiles de peces se han encontrado en las montañas. Sin duda alguna el diluvio afectó la temperatura de la tierra y muchísimos animales se congelaron donde antes había vegetación. La prueba de esto se ve en el contenido de los estómagos de los animales congelados. La supuesta “edad glacial” no explica el fenómeno, porque tal cambio hubiera llegado paulatinamente y los animales habrían salido en busca de la vegetación que acostumbraban comer. La extinción en masa de tantos animales se puede explicar solamente por algún evento catastrófico. Los científicos no pueden explicar este fenómeno, pero se sienten obligados a admitir que refleja cambios atmosféricos incalculables que ocurrieron súbitamente.

            Árboles fosilizados. Uno de los más interesantes fenómenos entre los fósiles es la presencia de árboles fosilizados parados en su postura normal a través de varios estratos de piedra. ¿Un árbol habría durado por millones de años mientras estrato tras estrado de sedimentos se depositaran alrededor de él?

Los seis días de la creación, Génesis 1


Por Wayne Partain


            Algunos dicen que creen Gén. 1, pero también dicen que el universo tiene unos 15 billones de años de edad y que la tierra tiene unos 4.5 billones años de edad.
            Estos dicen que rechazan la evolución y que tampoco son evolucionistas teístas (los que tratan de armonizar la creación con la evolución), pero aunque renuncian a la evolución orgánica (evolución de la creación animada), sí aceptan la evolución de la creación inanimada (el universo, la tierra). Es muy importante observar y recordar este punto, porque a pesar de lo que profesen éstos, en realidad son evolucionistas teístas, pues quieren armonizar la Biblia con los conceptos de evolución.
            Advertencia seria. Es muy importante recordar que muchos de los que comenzaron dudando de lo que la Biblia dice claramente en Gén. 1, terminan dudando de los milagros registrados en la Biblia, la Deidad de Jesús, el nacimiento virginal y resurrección corporal de Jesús, la inspiración de las Escrituras, etc.


“Las eras geológicas”

            Para poder entender el problema bajo consideración es necesario entender algo de las llamadas “eras geológicas”, porque el propósito de tales hermanos es tratar de armonizar la Biblia con ellas. La “geología” es la “ciencia que tiene por objeto el estudio de las materias que componen el globo terrestre, su naturaleza, su situación y las causas que lo han determinado”. Entre otras cosas el estudio de la geología tiene que ver con los estratos o capas de la superficie de la tierra. Según científicos geólogos, la naturaleza y situación de los varios estratos de la superficie de la tierra nos indican la edad de la tierra. La tabla o columna geológica se publica en diccionarios, enciclopedias y en muchos libros de texto a todo nivel de estudio. Los geólogos dan nombres a estas supuestas eras (arqueozoica, proterozoica, paleozoica, etc.), como también a los supuestos períodos dentro de aquellas eras (p. ej., el cámbrico dentro de la paleozoica, etc.), y se nos dice que la formación de estos varios estratos ocurrió durante muchos billones de años.
            En la tabla de las eras geológicas también se publican la vida característica de cada una; es decir, se nos dice que plantas y animales acuáticos primitivos surgieron durante la era proterozoica hace por lo menos un medio billón de años y que el surgimiento de plantas y animales y del hombre ocurrió hace 25,000 a 975,000 años. Los “científicos” hablan de millones y billones de años como si fueran decenas o centenares de años, y todo de acuerdo a su propia imaginación, porque no hay ciencia verdadera en las tablas geológicas ni mucho menos en los números de años que las supuestas eras hayan durado.
            Pero lo importante de esto es que hay una relación estrecha – inseparable – entre la tabla geológica y la evolución. Los que propagan esta “ciencia” argumentan en círculo. Se nos dice que la edad de los estratos de la superficie de la tierra se puede determinar por los fósiles que se encuentran en ellos. (“Fósil. Nombre que se da a los fragmentos de animales o plantas petrificados que se encuentran en diversos terrenos geológicos antiguos”). Pero, en turno, argumentan que la edad de los fósiles se puede determinar por el estrato de la tierra en el que se encuentre. Así pues, al reconocer que la evolución es una filosofía vana y hueca, también se reconocerá que la tabla geológica no tiene significado alguno.
            Aunque todo esto (la evolución y las eras geológicas) sea llamado “ciencia”, es necesario de una vez aclarar que no lo es. Los maestros de esta llamada “ciencia” (1 Tim. 6:20) quieren que los alumnos crean que el orden establecido en el dibujo de la columna geológica se encuentra en toda la superficie de la tierra, pero esto simplemente no es cierto. Siete de los diez estratos no se encuentran en un 77% de la superficie de la tierra y tres o más de los estratos no se encuentran en un 94% de la superficie de la tierra. De hecho, datos científicos indican que aproximadamente 0.4% del área de la superficie de la tierra tiene los diez estratos como se dibujan en la tabla geológica, y aun en estos algunos son incompletos. La completa columna geológica existe, pues, solamente en la imaginación de los que la dibujen.

            También es importante aclarar de una vez que los estratos verdaderos de la tierra (los que en verdad existen) no se han formado a través de millones de años. La explicación principal de la formación de los estratos de la superficie de la tierra y de los fósiles encontrados en ellos es que Dios sometió la tierra a un diluvio devastador. Léase el relato del diluvio en Génesis 7. El diluvio explica los estratos o capas de la superficie de la tierra, incluyendo la formación de continentes, océanos, ríos, montañas, valles, cañones, etc. Es interesante la definición que Larousse da a la palabra cataclismo: “Diluvio, terremoto, etc.: el hundimiento de la Atlántida (continente que se supone existió en el Atlántico) fue uno de los cataclismos más terribles de que habla la historia”. Desde luego, esto fue pura leyenda griega, pero ilustra el hecho de que diluvios y terremotos sí tienen impacto tremendo sobre la superficie de la tierra. Si hubiera mapa del mundo antediluviano y otro del mundo postdiluviano, habría contrastes increíbles.

Reuniones regionales, nacionales e internacionales de la iglesia de Cristo


Por Josué I. Hernández


Introducción

La iglesia de Cristo, en su sentido universal está compuesta de individuos salvos (Hech. 2:47) unidos por una relación espiritual (Ef. 2:19-22), pero sin organización a nivel de hermandad, porque no tienen alguna obra colectiva que realizar. Cristo no organizó a la iglesia universal, por lo tanto no tiene alguna obra que realizar como organización mundial.
Las “iglesias de Cristo” (cf. Rom. 16:16) no tienen una jefatura terrenal con alguna sede de gobierno como las denominaciones, pues no tienen alguna obra centralizada en común. En cambio, la iglesia en su sentido local, es una congregación de Cristo de determinada localidad o región, un grupo de individuos organizados para una obra común, como institución de Cristo para llevar adelante la obra, como vemos en el caso de la iglesia en Antioquía (Hech. 11:26-30; 13:1-3; 14:26-28; 15:30,31; 18:22,23).
A diferencia de la iglesia en su sentido universal, la iglesia local si tiene una organización dada por Cristo (cf. Hech. 14:23; Fil. 1:1), y se reúnen comúnmente (cf. Hech. 20:7; 1 Cor. 14:23; Heb. 10:25). Los ancianos apacientan la grey que está entre ellos, no a otras congregaciones (1 Ped. 5:2). La obra de la iglesia local, de acuerdo a la capacidad de ella, involucra según el patrón bíblico, la predicación a los perdidos (1 Tes. 1:8), la edificación de los santos locales (Ef. 4:12), la disciplina de sus miembros (1 Tes. 5:14; 2 Tes. 3:6,14), la adoración (1 Cor. 14:26; Hech. 20:7) y la benevolencia limitada (“para los santos”, 1 Cor. 16:1,2). Y todo esto ha de ser dirigido por los ancianos (Hech. 20:28; Fil. 1:1), y si no los hay, la iglesia ha de ser representada por los varones (cf. Hech. 13:1; 1 Tim. 2:11-15).


¿Quiénes son bautizados, individuos o congregaciones?

Todos sabemos que son bautizados “en Cristo” individuos y no congregaciones. De ahí aprendemos que todo aquel que es bautizado “en Cristo” (Gal. 3:27) y tiene lavados sus pecados (Hech. 22:16) en su sangre (Apoc. 1:5) es miembro de la iglesia juntamente con los demás salvos (1 Cor. 12:13). Por lo tanto, al pensar en la hermandad, no hemos de pensar en un cuerpo compuesto de congregaciones, sino en un cuerpo compuesto de individuos (Ef. 1:23; 5:23), porque la iglesia universal está compuesta de individuos salvos, no de congregaciones bautizadas (Ef. 1:7; 2:8). Sin embargo, si alguno insiste en que el cuerpo de Cristo está compuesto de congregaciones tendrá que bautizar a congregaciones y no a individuos, y luego organizar a las congregaciones como un cuerpo.


Las reuniones regionales, nacionales o internacionales de la iglesia de Cristo carecen de autorización bíblica

No hay autorización bíblica para que hermanos o hermanas organicen reuniones regionales, nacionales o internacionales a nivel de hermandad, porque el cuerpo de Cristo no está organizado por región o nación, ni tiene alguna obra colectiva común. Por ejemplo, la obra de la iglesia local no incluye alguna “Conferencia Nacional de Damas de la iglesia de Cristo”, “Reunión de Jóvenes de la iglesia de Cristo”, o “Reunión de Varones de la iglesia de Cristo”. No hay autorización bíblica para que la iglesia local haga esto, o para que otorgue a las hermanas, jóvenes, o varones cristianos, la posibilidad de organizar algo así, usando el nombre o los recursos de alguna congregación local, y/o simplemente usando terminología bíblica fuera de contexto.
Como ya mencionamos, a diferencia de la hermandad (1 Ped. 2:17), la iglesia local está organizada y tiene una labor (misión) que llevar adelante de acuerdo a su capacidad y oportunidad como lo vemos en el caso de los corintios (1 Cor. 16:1-4), los filipenses (Fil. 2:25; 4:18) y los tesalonicenses (1 Tes. 1:6-10). Ahora bien, una determinada iglesia local sí puede organizar alguna serie de predicaciones e invitar a hermanos de varias congregaciones a que asistan y aprovechen la oportunidad de ser edificados. Pero, la iglesia local no puede centralizar actividades regionales, nacionales o internacionales (para jóvenes, damas, varones, etc.) como parte de su obra. La iglesia local no actúa organizando distritos o regiones como segmentos del cuerpo de Cristo.
Siempre es bueno que los individuos cristianos oren, canten y lean las Escrituras (ej. Hech. 16:25) cuando tengan la oportunidad para hacerlo (Heb. 13:15), pero esta oportunidad no es una obra de “la iglesia de Cristo” a nivel de hermandad. Una cosa es que individuos se organicen y se reúnan según su oportunidad y capacidad. Otra cosa muy diferente es que determinados individuos sean organizados y congregados por distrito, región, nación y sexo, por algunos líderes o congregaciones influyentes. Todo buen estudiante de la Biblia sabe que no hay mandamiento o ejemplo bíblico aprobado, ni implicación divina, en el Nuevo Testamento, para realizar reuniones regionales, nacionales o internacionales de “las iglesias de Cristo” (cf. Rom. 16:16).
Los miembros del cuerpo de Cristo no tienen alguna obra que reportar, porque no tienen alguna sede de gobierno al cual hacerlo, ni alguna jefatura de líderes ante la cual presentar sus informes. Cada cristiano debe velar por ser fiel en la iglesia local, respondiendo directamente delante de Cristo (cf. Apoc. 2-3).


Las dos tesorerías

Así como hay diferencia entre las finanzas del individuo y las finanzas de la iglesia local, hay diferencia entre lo que la iglesia local debe hacer con sus recursos (lo cual ha sido designado por Dios) y lo que el individuo cristiano puede realizar con su capacidad y oportunidad.
Hay dos tesorerías que jamás se han de confundir, a saber, la tesorería del individuo cristiano y la tesorería de la iglesia local. El dinero de la tesorería del individuo cristiano es obtenido por medio del trabajo (Ef. 4:28), pero la iglesia local obtiene para su tesorería de la colecta hecha voluntariamente por los miembros que la componen (1 Cor. 16:1,2; 2 Cor. 9:6,7). El que supervisa y administra la tesorería del individuo cristiano es él mismo (Hech. 5:4), pero quien administra y supervisa la tesorería de la iglesia local son los ancianos locales (Tito 1:7; Hech. 11:30). El individuo cristiano con el dinero de su tesorería paga impuestos (Rom. 13:7) y hace buenas obras generales según su capacidad y oportunidad (Gal. 6:10; Ef. 4:28; Sant. 1:27), pero la iglesia local con el dinero de su tesorería financia la predicación eficaz del evangelio (Fil. 4:15,16; 2 Cor. 11:8) y socorre a los santos necesitados (Hech. 4:32,34; 1 Cor. 16:1,2).
La iglesia local no puede usar su dinero fuera del patrón de Cristo, aun cuando pretenda la llamada “buena obra” de organizar a varios hermanos para alguna actividad a nivel de hermandad. A su vez, el individuo cristiano no puede permanecer aprobado por Dios usando su dinero en una actividad ilícita a nivel de hermandad que es desconocida en el Nuevo Testamento, como lo son las reuniones y encuentros “regionales” y “nacionales” de “la iglesia de Cristo”


¿Una expresión de comunión?

El organizar a la hermandad no es una “expresión de comunión y unidad cristianas”, sino una violación del patrón de Cristo para la iglesia local, en el desconocimiento e incomprensión de su autonomía. Es un esfuerzo por activar a la iglesia universal. Es pensar de modo denominacional. Es pensar más de lo que está escrito (1 Cor. 4:6). Es tener un concepto muy pobre de la iglesia del Señor.
La noche en que fue entregado, el Señor Jesucristo oró por la unidad de su iglesia (Jn. 17:20,21) y mencionó claramente la base de la verdadera unidad, “tu palabra” (Jn. 17:6), “las palabras que me diste” (17:8), “tu palabra” (17:14), “tu verdad”, “tu palabra es verdad” (17:17).
Pero, el Señor no sólo oró por la unidad, sino que también describió la naturaleza de la unidad a la cual se refería, unidad que no está basada solamente en el compañerismo entre cristianos, sino en la participación con la deidad mediante la obediencia a la verdad del evangelio. Cristo dijo, “para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste” (Jn. 17:21, énfasis mío). Lo que aprendemos por la lectura de este pasaje en consideración del presente estudio, es que la verdadera unidad en Cristo no se logra por reuniones regionales o nacionales, ni siquiera por reuniones internacionales. La real unidad por la cual Cristo oró, consiste en que los creyentes sean “uno” en el Padre y en el Hijo en plena obediencia a la verdad. Cristo dijo, “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor” (Jn. 15:10).


Impresionantes reuniones

Sin duda alguna, las reuniones regionales, nacionales o internacionales, son arreglos de mayor asistencia, en los cuales hay gloria e impresión humanas. Pero, esto no impresiona a Dios. Dos siervos de Dios, cantando himnos, encadenados injustamente, y en “el calabozo de más adentro”, sí le impresionaron (Hech. 16:24). El hombre carnal es impresionado fácilmente por la apariencia exterior, “Saliendo Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios” (Mar. 13:1). Los enemigos de Pablo decían, “las cartas son duras y fuertes; mas la presencia corporal débil, y la palabra menospreciable” (2 Cor. 10:10). No obstante, recordemos la lección que aprendió Samuel, “No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Sam. 16:7).  


Conclusión

Las actividades de individuos de diferentes congregaciones de Cristo no dependen de la obra de alguna iglesia local, porque no hay autorización bíblica para que la iglesia local organice a individuos del cuerpo de Cristo según región, nación o sexo. La obra de individuos y el dinero de individuos no es la obra de la iglesia local con su tesorería.
Si determinados individuos cristianos se juntan en un parque y además quieren cantar alabanzas, hacer oraciones y leer las Escrituras, esto será loable. Siempre será bueno hacer tales cosas con el propósito correcto y la forma correcta. Lo malo es pretender organizar y activar al cuerpo de Cristo usando de actividades espirituales como palanca para ello.

La comunión de la hermandad no depende de reuniones y encuentros regionales o nacionales de individuos del cuerpo de Cristo, sino de la fidelidad a la palabra de verdad (Jn. 17:21; 15:10). Cristo dijo, “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos” (Jn. 8:31).