CRISTO NO REINARÁ POR 1000 AÑOS EN LA TIERRA





Rapto Secreto- Gran Tribulación- Anticristo- Armagedón

Introducción.
          Estos términos son usados por los que enseñan que cuando Cristo venga reinará en Jerusalén sobre el trono de David por mil años.
          Es doctrina falsa porque Cristo nunca reinará por mil años sobre un trono literal en la tierra. Su reino se estableció el día de Pentecostés (Hechos 2) y Él sigue reinando como Rey de reyes ahora y reinará hasta el fin del mundo (1 Cor. 15:24). Según este texto, al venir Cristo la segunda vez, en lugar de establecer su reino aquí en la tierra, lo entregará al Padre.

El llamado “rapto secreto”
          En cuanto al supuesto “rapto secreto” léase 1 Tesalonicenses 4:16, 17, “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.  Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”.
          Aquí está el verdadero arrebatamiento que será cuando Cristo venga otra vez y los vivos ¡seremos arrebatados juntamente con los santos resucitados no para estar con Cristo por siete años sino para estar con Cristo para siempre!
          Muchos enseñan que en su segunda venida Jesús vendrá “por” los santos y silenciosa y secretamente los arrebatará de la tierra para tenerlos consigo durante siete años de “Gran Tribulación” en la tierra. Entonces, después de los siete años, dicen que Cristo vendrá “con” sus santos para establecer su reino (trono) en Jerusalén para reinar mil años. (Véase Mateo 24:21, obviamente se refiere a la destrucción de Jerusalén. V. 16, Judea; v. 17, el que esté en la azotea, no descienda, etc.)
     Dicen que cuando ocurra el “rapto”, muchos hombres se despertarán diciendo, “¿Dónde está mi esposa?” (o hija o madre, etc.)  Dicen que las calles estarán llenas de gente, llorando, gritando porque sus seres queridos habían desaparecido; que allá en la carretera habrá carros sin choferes chocándose por todo lado; que en el juego de fútbol (americano) habrá gran suspenso porque de repente desaparece el “quarterback”; que en la clase sobre la filosofía de la religión, unos alumnos que siempre le daban guerra al profesor (citando textos bíblicos en la clase) desaparecieron de la clase. Algunos llevan placa en su auto que dice “En caso del rapto este automóvil estará sin chofer”.
     Según esta ficción fantástica cierto marido dirá, “¿Dónde está la Biblia? Voy a leer los textos que mi esposa subrayaba”.
     Sin embargo, no se trata simplemente de un supuesto “rapto secreto”; más bien, procede de un sistema de interpretación bíblica completamente diferente y falsa.
     ¿En qué se basa la doctrina del “rapto secreto”?  Luc. 17:34-36, “en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro dejado…”  Pero léase el v. 31, “En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás”. Se refiere a los judíos que vivían en Judea. En este texto Cristo predice la destrucción de Jerusalén (profecía que se cumplió en el año 70 del primer siglo). 

¿Tomado, dejado?
     Este es simplemente lenguaje de “separación”. Los preparados son llevados (salvos, seguros), los demás dejados (perdidos). No hay nada de “rapto secreto” en este texto. El único “rapto” (arrebatamiento) es aquel de 1 Tes. 4:16, 17, Cristo desciende y los vivos serán “arrebatados juntamente con” los resucitados “para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”.

Gran tribulación
          Mat.  24:15-22, La “gran tribulación” se refiere al sufrimiento de los judíos en Jerusalén en el año 70 d. de J.C., cuando la ciudad fue destruida por los romanos.
          Mateo 24:21 dice, “porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá”, pero ¿a qué se refiere? ¿A los siete años que supuestamente preceden la batalla de Armagedón? Claro que no, los que enseñen esto tuercen las Escrituras (2 Ped. 3:16) para enseñar fábulas (2 Tim. 4:4).
          Un niño de primeria simplemente leyendo Mateo 24:16-20, los versículos que preceden al v. 21, y texto paralelo en Lucas 21:20 (“cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos”) puede entender que Cristo habla de la destrucción de Jerusalén.

1 Tes. 5:1-3
     Cristo no vendrá durante una supuesta “Gran Tribulación”. Más bien, como Pablo explica, estarán diciendo, “paz y seguridad”. Eso no suena como “gran tribulación”. Recuérdese que la gran tribulación ocurrió el año 70 cuando los romanos destruyeron Jerusalén.

Estudiar todos estos textos paralelos
     Leer Mateo 24; Mar. 13; Luc. 17:31-36; Luc. 21. Jesús predice la destrucción de Jerusalén. Esta profecía se cumplió en el año 70 de ese mismo siglo.

Mateo 24:6, 14, “el fin”
     No se refiere al fin del mundo, sino al fin de Jerusalén. Véase el v. 16. Compárese Luc. 21, capítulo paralelo, v. 20, “Jerusalén rodeada de ejércitos” (romanos) que sitiaron la ciudad en el año 70 de esa época.

Señales
     Mat. 24:6-14,22, Estas señales se observarían poco antes de la destrucción de Jerusalén. (Y la historia confirma que por cierto ocurrieron).
     Mat. 24:34, “no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca”. Lo que Jesús profetiza en Mat.24 se cumplió durante esa misma generación (en el sentido literal de la palabra).

El Anticristo
          Muchos enseñan que  durante la “Gran Tribulación” se levantará el Anticristo, supuestamente un poderoso líder mundial que peleará con Cristo en la batalla de Armagedón. El apóstol Juan habla no solamente del anticristo sino de anticristos en 1 Juan 4:3, “todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo”; 1 Jn 2:18, “han surgido muchos anticristos”. ¡De veras!
          En la actualidad hay muchos anticristos.  Los más conocidos son los testigos contra Jehová que andan blasfemando a Cristo diciendo que Él es una mera “cosa”, una cosa creada (véase esta tontería en Colosenses 1:16 de su PERversión llamada Traducción del Nuevo Mundo). ¡Ay de todos los anticristos en el Gran Día!

Batalla del Armagedón.
Apocalipsis 16:16, “Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón”.
 Muchos pastores y evangelistas enseñan erróneamente que cuando Cristo venga, Él peleará con el Anticristo y vencerlo y entonces que Cristo establecerá su reino en Jerusalén para reinar mil años. Los que enseñen esto siempre hablan de las señales de los tiempos (Mateo 24: 6-14) y afirman que muy pronto Cristo vendrá. (Desde luego, los tales rehúsan leer los siguientes versículos, 16-20, que obviamente se refieren a lo que los discípulos deberían hacer durante la destrucción de Jerusalén, v. 2).

El verdadero significado de la batalla del Armagedón.
          ¿Qué significa “Armagedón”?  Significa monte o montaña de Meguido. Jueces 5:19, es el sitio de la batalla en la que Débora y Barac vencieron a Sísara. 1 Samuel 31:1-3, aquí cayeron Saúl y Jonatán en la batalla con los filisteos. 2 Reyes 23:29, aquí Faraón Necao mató a Josías. Era pues un muy famoso campo de batalla; por eso, el Espíritu Santo lo escogió como figura del conflicto supremo entre Cristo y Satanás. Este conflicto tenía que ver con Roma como agente de Satanás.
          A fines del primer siglo, durante el tiempo de Juan, los cristianos sufrieron mucha persecución porque rehusaron rendir culto al emperador. Las consecuencias eran terribles. Fueron desterrados (como Juan), azotados, encarcelados, robados de sus posesiones, había falta de empleo para ellos, no podían vender ni comprar, etc.
          En todo esto ¿dónde estaba el Señor? Apocalipsis fue escrito para decirles en lenguaje figurado que en realidad la lucha era entre Dios y Satanás, que Satanás usaba Roma como herramienta, pero que la victoria pertenecía al Señor. El capítulo 17:14 es versículo clave: “Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles”.
          La batalla de Armagedón no era, pues, una sola batalla, mucho menos una batalla en el Monte Meguido, sino que este texto (Apoc. 16:16) presenta el resumen, el clímax, del conflicto entre Cristo y sus enemigos, sean gobiernos perseguidores, falsos profetas o la carnalidad en general.
          Si el texto hablara de una batalla literal, una batalla militar, entonces los versículos 13-14 serían literales también: “Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; 14 pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso”. Si la batalla es literal, también las ranas son literales.
          El sistema de “interpretar” la Biblia de los milenarios es pura incredulidad. Hace burla de lo que Biblia enseña sobre el reino de Cristo, su segunda venida y los eventos finales.
          La Biblia enseña de la manera más clara y enfática que Cristo estableció su reino el día de Pentecostés, que Cristo está reinando ahora a la diestra de Dios (Hechos 2:30-34) como Rey de reyes y Señor de señores, que reinará hasta el fin y luego entregará el reino al Padre (1 Cor. 15:24). Cuando Cristo venga, todos los muertos serán resucitados (Juan 5:28, 29), los vivos serán transformados (1 Cor. 15:50-57), la tierra será destruida (2 Pedro 3:10) y todos serán juzgados por Cristo, los fieles entrarán en la vida eterna y los condenados irán al castigo eterno (Mateo 25:46). 

¿Reino terrenal de Cristo por 1000 años?
          En cuanto al reino de mil años los falsos maestros tuercen Apocalipsis 20:4, “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años”.
          Este texto no dice nada acerca de la segunda venida de Cristo; ni de la resurrección física; ni de un reino terrenal; ni de un trono terrenal; ni de Jerusalén; ni de nosotros. El texto habla de las almas de los decapitados. Apoc. 6.9 dice que estaban bajo el altar clamando, “¿Hasta cuándo no juzgas y vengas nuestra sangre? Y Apoc. 20:4 da la respuesta: ahora las almas no están bajo el altar sino sobre tronos.

¿Cristo no estableció su reino en su primera venida?
          Los falsos maestros enseñan que Cristo pensó establecer su reino pero que no lo hizo porque los judíos lo rechazaron. Según esto Cristo vino al mundo la primera vez para establecer su reino pero que no lo hizo porque los judíos lo rechazaron.Según esto Dios quiso hacer algo pero falló.  
          Pero léase Jn. 6:15, los judíos querían hacerle rey y Cristo no aceptó porque dijo que su reino no es de este mundo (Jn. 18:36).
          ¿Por qué lo rechazaron los judíos? Lo rechazaron, en parte, porque NO estableció un reino como el de David y Salomón, para conquistar a los romanos.
          ¿Qué tienen en común los milenaristas con los judíos? Esperan la misma clase de reino que los judíos querían, un reino terrenal, basado en Jerusalén.

¿La iglesia es substituto?
          Los que enseñan esta doctrina falsa dicen que por no establecer su reino Jesús estableció su iglesia como substituto, como arreglo provisional y que estamos en “la etapa de la iglesia”.

Pero el reino sí fue establecido en el primer siglo
          Mat. 3:2, predicó Juan el bautista que “el reino se ha acercado”.
          Marcos 9:1, Jesús dijo que algunos de los vivos serían testigos de la llegada del reino: “hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder”.
          Los apóstoles habían de recibir poder.  Luc. 24:49, Jesús dijo a los apóstoles: “quedaos en Jerusalén hasta que seáis investidos de poder desde lo alto” y el reino vendría con poder.
          Qué era el “poder”?  Hech. 1:5,  Jesús dijo a los apóstoles, “seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días… 8  recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”.
          El “poder” (Espíritu Santo) vino. Hech. 2:4 “fueron todos llenos del Espíritu Santo”. El “poder” (el Espíritu Santo) vino el día de Pentecostés. ¡En ese día el reino quedó establecido!

Predicaron el reino
     Hech. 8:12, Felipe predicó el reino… Hech. 20:25; 28:23, 28, Pablo predicó el reino. Ya estaba en existencia el reino. Los apóstoles y otros cristianos no seguían orando, “venga tu reino” porque ya vino y ellos estuvieron en ese reino. Apoc. 1:9.
     Nos trasladó al reino. Col. 1:13, “nos ha trasladado al reino”. Esto significa la misma cosa que Hech. 2:47, los que obedecieron al evangelio (arrepentirse, bautizarse) fueron “añadidos a la iglesia” (o trasladados al reino). También 1 Cor. 12:13, bautizados en el un cuerpo que es la iglesia de Cristo (Efes. 1:22, 23).

El reino es la iglesia
     El reino de Cristo es la iglesia de Cristo. Mat. 16:18, 19, los dos términos usados alternativamente. Cristo es Rey de su reino y Cabeza de su iglesia. Los que están en la iglesia están en el reino.

Varios términos
     Cristo es la Cabeza de la iglesia y, desde luego, el Rey sobre su reino. Fueron establecidos el mismo día. La misma gente que fue añadida a la iglesia fue trasladada al reino (Colosenses 1:13). También la iglesia se llama el cuerpo de Cristo (Efesios 1:22, 23), el rebaño de Cristo /(Hechos 20:28) y el templo del Espíritu Santo (1 Cor. 3:16, 17).

Fin del mundo
     Los eventos finales: Cristo vuelve y en ese mismo día (misma hora, Jn. 5:28) todos los muertos serán resucitados, los vivos serán transformados (1 Cor. 15:51-53), la tierra será quemada (2 Pedro 3:15). Será el Día Final, el día del juicio.

1 Cor. 15:24
     “Luego el fin (del mundo) cuando entregue el reino al Padre”. Ya no oramos “venga tu reino” porque ya vino el día de Pentecostés (Hechos 2) en el año 33.

Cristo volverá
     Jn. 14:3 – “vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”. Véase también Hechos 1:11.

Manifestación gloriosa
     Tito 2:13, “manifestación gloriosa de nuestro gran Dios.... Jesucristo”  
     Heb. 9:28, “aparecerá por segunda vez”.

No en secreto
     Hech 1:11, “así vendrá como le habéis visto ir al cielo”.
     Apoc. 1:7, “todo ojo le verá”.

No habrá rapto secreto
     1 Tes 4:17, “los que vivimos .. seremos arrebatados … así estaremos  (no por siete años sino) siempre con el Señor”.

Una sola Resurrección
     Jn. 5:28, 29, “vendrá hora cuando todos … saldrán a resurrección”.

1 Cor. 15:50-55
     1 Cor. 15:52, “en un momento…a la final trompeta (como 1 Tes. 4:16) muertos serán resucitados incorruptibles”.    
            
Vivos transformados
     1 Cor. 15:52 “y nosotros -- los vivos -- seremos transformados”.

Como Cristo
     Fil. 3:21, “transformará el cuerpo de la humillación nuestra. .. para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya”.      
           
Apoc. 20:1-6
    Apoc. 6:9, almas bajo el altar preguntando “¿Cuándo…?”
    Apoc. 20:1-6, estas almas vindicadas, como vencedores ocupan tronos con Cristo, para reinar con Él por mil años (un número simbólico, tiempo largo indefinido). No en la tierra (no en Jerusalén).
    Primera resurrección v. 5, no física sino figurada. Compárense 20:6 con 2:11, victoria sobre la segunda muerte.

Recuérdese que cuando venga Cristo, Él entregará el reino al Padre.
     1 Cor. 15:23, “en su venida. 24 Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre”. No para “establecer” su reino, sino para “entregar” su reino al Padre.

Tierra quemada
     La tierra no será “restaurada” para ser paraíso. Isa. 11:6-9, no literal. El v. 10 se refiere a la conversión de los gentiles (Rom. 15:12).
     2 Ped. 3:10, tierra será quemada. Esto sí es literal – como el diluvio fue literal. V. 6 (la misma tierra).

¿Reino terrenal – tierra renovada?
     Concepto de “tierra renovada” coincide con reino terrenal como el de David (el anhelo de los judíos).
     Pero Jesús dice “mi reino no es de este mundo” (Jn. 18:36).

Juicio Final
     Mat. 25:31, cuando Cristo venga, “se sentará en su trono” para juzgar. “Apartará, a su derecha.. izquierda”.

La sentencia final
     “venid a mí … apartaos de mí”, v. 34, 41
     “irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna” v. 46.

2 Cor. 5:10
     Todos ante el tribunal de Cristo - Cada uno reciba según los hechos
     Gál. 6:7, Segar lo que se sembró.

Cielo
     Jn. 14:2 “voy a preparar lugar para vosotros”. ¡Qué hermoso el cielo ha de ser! 
     Paraíso, hermoso parque, reposo. -  Reunión de todos los salvos.
     Los 144,000 son los redimidos (Apoc. 14:3).

Infierno
     Mat. 5:22, “infierno de fuego” v. 30; Apoc. 20:15, “lago de fuego”
     Mat. 10:28, “alma, cuerpo en infierno”. “Tribulación” sí, ¡pero en el infierno!
     Mat. 13:42, “horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes”.

Prepararse – Cristo viene como ladrón, no señales, no rapto secreto


MÚSICA INSTRUMENTAL EN EL CULTO DE LA IGLESIA




I. ¿CON QUÉ ARGUMENTOS SE DEFIENDE EL USO DE LA MÚSICA INSTRUMENTAL EN EL CULTO DE LA IGLESIA?

          1. “¿QUÉ HAY DE MALO EN LA MÚSICA INSTRUMENTAL? ¿EL DIABLO ESTÁ EN EL PIANO?”
          Los que hagan esta pregunta están pensando en “lo malo” como la borrachera y otros vicios. El uso de instrumentos de música en el culto de la iglesia no es pecado de esa clase, sino violación del plan de Dios para la iglesia. Es una práctica que no es conforme al patrón divino.
          La Biblia autoriza por medio del mandamiento, el ejemplo apostólico y la inferencia necesaria y la música instrumental en el culto de la iglesia no está autorizada por ninguna de las tres.
          Los que pregunten “¿qué hay de malo en el instrumento?” reconocen que la música instrumental no es autorizada por Cristo y los apóstoles y, por eso, hacen esta pregunta. Si algo es autorizado, no es necesario preguntar, “¿Qué hay de malo en ello?”
          ¿Qué había de malo en ofrecer “fuego extraño”? Fuego es fuego, ¿cuál es la diferencia? Véase  Lev. 10:1, 2. “Fuego extraño” era fuego no mandado (no autorizado) por Dios.

          2. “LA BIBLIA NO DICE QUE NO DEBEMOS HACERLO”.
          ¿Dónde prohíbe la Biblia el uso de instrumentos de música en la iglesia? Esta es la defensa de millones para sus prácticas religiosas.  La Biblia no prohíbe el besar el dedo del pie del” papa” de Roma; por eso, ¿es bíblico hacerlo? No hay texto que diga no quemar incienso en el culto, no rociar, no bautizar infantes, no usar hamburguesa y Pepsi Cola para la cena del Señor. Por eso ¿estas prácticas son aceptables (autorizadas)?
          Es imposible aprender la voluntad de Dios por lo que NO DICE. La aprendemos por lo que DICE, no por lo que NO DICE.
          Ilustración: ¿Qué escribe usted en el sobre? ¿“No envíen esta carta a Dallas, ni a Saltillo, ni a Matamoros”? O ¿simplemente pone la dirección del recipiente y ya? Es lo que usted autoriza.
          Otra ilustración: Usted da dinero al hijo, y le dice, “Anda, compra pan”. Él compra pan, dulces, chicle y juguete. “Usted no dijono compres dulces, chicle ni juguete”.
          No hay texto del NT que prohíba el quemar incienso en el culto de la iglesia. Por eso, ¿está bien hacerlo?
          Génesis 6:14, Dijo Dios a Noé: “Hazte un arca de madera de gofer”; no dijo “No lo hagas de pino”; por eso, ¿Noé pudo haber usado pino?
          Levítico 10:1, 2, Dios no había dicho a Nadab y Abihú, “No usen fuego extraño en su incensario”, pero “murieron delante de Jehová” por no obedecerle. “Ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó”. El silencio no autoriza, sino que más bien prohíbe.
          Hebreos 7:14, “nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés          tocante al sacerdocio”. No lo prohibió explícitamente, pero no lo autorizó. 1 Cor. 4:6, “aprendáis a no pensar más de lo que está escrito”. Lo que está escrito fija las fronteras. Lo que no está escrito no autoriza.
          Hechos 15:24, “a los cuales no dimos orden, mandando circuncidaros y guardar la ley”. Apóstoles no lo prohibieron explícitamente pero no lo autorizaron. No dimos orden.
|         Números 22:18, “Aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios para hacer cosa chica ni grande”.
          Deut. 4:2, “No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella”. 12:32, “Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás”.
          Apoc. 22:18, “Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro”. 
          Apoc. 22:19, “Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro”.
         
3. SE DICE QUE EL CANTAR “SALMOS” REQUIERE EL TOCAR INSTRUMENTOS. ¡Esto es error, no es cierto!
          Este es uno de los argumentos favoritos de los que defienden el uso de instrumentos musicales en el culto de la iglesia.
          Los léxicos griegos niegan esto. El Interlineal Griego-Español de Lacueva la traduce “entonando salmos”. La Versión Valera, La Biblia de las Américas y otras versiones competentes la traducen “cantar”. Ninguna dice “tocar”.
          Es cierto que el verbo psallo significa “primariamente, puntear o rasgar (la cuerda de un arco), y por ende, tocar (un instrumento de cuerdas con los dedos). En la LXX (Versión griega del AT), cantar salmos, denota, en el NT, cantar un himno, cantar alabanzas” (Diccionario Expositivo del Sr. W. E. Vine).
          Por eso, en el Nuevo Testamento esta palabra (psallo) no se traduce “tocar” sino “cantar”. Efesios 5:19 dice “hablando entre vosotros con salmos (psalmois), con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando (psallontes) al Señor en vuestros corazones”.
          El tocar no es inherente en el verbo psallo como muchos piensan. Al ver alguna forma depsallo o psalmois concluyen que hay que tocar instrumento de música, pero esto simple y sencillamente no es cierto. Es afirmación falsa.
          Ojo: Este es un punto sumamente importante: la palabra psallo no indica el instrumento. Siempre se agregaba el nombre de lo que se “tocaba” y el apóstol Pablo hace esto en Efesios 5:19. Él dice, “en vuestros corazones”.
          En ese aspecto el verbo psallo se puede comparar con el verbo baptizo (bautizar). El verbo mismo no dice en qué bautizar (¿en agua, en el Espíritu Santo, en fuego, en sufrimiento?) Tampoco dice el verbo psallo cuál instrumento.
          Otro punto muy importante sobre el verbo psallo  es que Efesios 5:19 requiere que cada persona lo haga; es decir, si se pudiera probar que el instrumento es inherente en el verbo psallo y que, por lo tanto, para obedecerlo hay que tocar instrumento de música, entonces CADA PERSONA TENDRÍA QUE LLEVAR SU INSTRUMENTO AL CULTO Y TOCARLO. No puede ser una sola persona tocando algún instrumento. No hay nada de eso en Efesios 5:19. Más bien, se dirige a cada cristiano en la congregación.
          Por lo tanto, la iglesia del NT no tocaba instrumentos de música en el culto sino que cantaban himnos. Los historiadores de la iglesia de varios años subsecuentes al tiempo apostólico testifican lo mismo. Es interesante saber que la Iglesia Griega (que seguramente entiende su propio idioma) no usa instrumentos de música en el culto.
          Muchos suponen que el libro de SALMOS pertenece al Nuevo Testamento. Más bien son el himnario del pueblo de Israel bajo la Ley de Moisés. y bajo la Ley de Moisés sí usaban instrumentos de música CUANDO OFRECIERON HOLOCAUSTOS A DIOS. 2 Crón. 29:25-28, “Puso también levitas en la casa de Jehová con címbalos, salterios y arpas, conforme al mandamiento de David, de Gad vidente del rey, y del profeta Natán, porque aquel mandamiento procedía de Jehová por medio de sus profetas. 26 Y los levitas estaban con los instrumentos de David, y los sacerdotes con trompetas. 27 Entonces mandó Ezequías sacrificar el holocausto en el altar; y cuando comenzó el holocausto, comenzó también el cántico de Jehová, con las trompetas y los instrumentos de David rey de Israel. 28 Y toda la multitud adoraba, y los cantores cantaban, y los trompeteros sonaban las trompetas; todo esto duró hasta consumirse el holocausto”.
          Pregunta importante: ¿Las iglesias que usan instrumentos de música ofrecen holocaustos a Dios mientras tocan los instrumentos?
          Obviamente la Ley de Moisés sí autorizó el uso de instrumentos de música en el culto,pero la ley de Cristo no lo hace.
          Muchos citan el Salmo 150:3-5, “Alabadle a son de bocina; Alabadle con salterio y arpa.Alabadle con pandero y danza; Alabadle con cuerdas y flautas. Alabadle con címbalos resonantes; Alabadle con címbalos de júbilo”. ¿Cuántas iglesias incluyen la “danza” en el culto? Algunas sí, pero la mayoría no. ¿Por qué no? La danza está en el mismo texto con los instrumentos de música.
          La palabra “salmos” se refiere a cierta clase de himno. Es cierto que algunos de los salmos del libro llamado “SALMOS” del Antiguo Testamento se incluyen entre los salmos que cantamos en la iglesia  (por ejemplo, Salmo 8, 19, 23, 90, 119, 121, 148). Sin embargo,muchos de ellos no se cantan  (por ejemplo, Salmo 66:15“te ofreceré holocaustos”; Salmo 56:7, “derriba en tu furor a los pueblos”; Salmo 10:15, “Quebranta tú el brazo del inicuo”. ¿Debe orar de esta manera la iglesia?
          No vivimos bajo el Antiguo Testamento (Ley de Moisés). Hebreos 7:11, 12, “Ahora bien, si la perfección era por medio del sacerdocio levítico (pues sobre esa base recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad había de que se levantara otro sacerdote según el orden de Melquisedec, y no designado según el orden de Aarón? 12 Porque cuando se cambia el sacerdocio, necesariamente ocurre también un cambio de la ley (LBLA).
          ¿Cuántas iglesias evangélicas tienen el sacerdocio levítico para administrar el culto? Si se acepta que el sacerdocio levítico fue cambiado (ya no existe), entonces la ley cambió también y nadie está bajo la Ley de Moisés.
          La Ley de Moisés fue dada solamente al pueblo de IsraelDeut. 5:1-3  “Llamó Moisés a todo Israel y les dijo: Oye, Israel, los estatutos y decretos que yo pronuncio hoy en vuestros oídos; aprendedlos, y guardadlos, para ponerlos por obra. Jehová nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb. No con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos”. V. 15, “Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo”.
          Ilustración: Supongamos que cierto hombre llega al culto de la iglesia cargando un cordero para ofrecerlo como holocausto. Lo van a parar en la puerta diciéndole, “No puedes hacer eso en la iglesia”. Otro llega con su incensario listo para prenderlo en el culto y le dicen lo mismo. Pero otro llega con su guitarra diciendo que quiere hacer lo mismo que el Rey David que cantaba y tocaba instrumentos para adorar a Dios y le dicen “Pase, hermano, bienvenido”.

4. “HABRÁ MÚSICA INSTRUMENTAL EN EL CIELO”
          A. Apocalipsis 5:8  “Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos”. 
          ¿Habrá cosas físicas, materiales como arpas en el cielo? ¿Habrá fábricas para hacer tales cosas?
          ¿Cuántas iglesias evangélicas queman incienso durante el culto?
          Apocalipsis 14:2, “Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas”.  
          Explicación: Como las copas de oro llenas de incienso representan las oraciones de los santos, así también las arpas representan sus alabanzas a Dios.
         
5. “EL USO DE INSTRUMENTOS DE MÚSICA ES UNA AYUDA”
          Un buen ejemplo de una “ayuda” es el bastón que ayuda a caminar. Esto indica que uno es algo cojo. Según esto este argumento (que el instrumento es una “ayuda”) significa que el mandamiento de Dios de “cantar” es mandamiento cojo, que los caminos de Dios son inferiores a los caminos del hombre (Isaías 55:8, 9).
          El instrumento de música en el culto no es una ayuda sino una adición. Es otra clase de música. Hay música instrumental y hay música vocal. El NT no autoriza la música instrumental en el culto de la iglesia. Solamente autoriza la música vocal (el cantar).
          Antes de poder nombrar algo como “ayuda”, primero hay que probar que es autorizado, y no hay texto alguno que autorice el uso de instrumentos de música en el culto de la iglesia.
          Algunos quieren comparar el instrumento de música con el himnario como una ayuda pero el himnario es una ayuda autorizada. Es muy obvio que el mandamiento de cantar en Efesios 5:19 y Colosenses 3:16 es congregacional porque dice “enseñándoos y exhortándoos unos a otros”. Para obedecer este mandamiento tenemos que cantar unidos, todos cantando la misma cosa (la misma letra, la misma melodía, el mismo ritmo). Por lo tanto, hay autoridad genérica para usar el himnario; es decir, es autorizado lo que sea necesario para obedecer el mandamiento. Por ejemplo, Cristo dice “Id, y haced discípulos a todas las naciones”; entonces es autorizado el uso del automóvil u otro medio de transportación.
          Pero no es necesario el instrumento para poder cantar himnos. No es ayuda. Más bien, es otra clase de música. Es ADICIÓN  y no ayuda.
          Repito: El himnario no es otra clase de música, pero el instrumento sí es otra clase de música. El himnario no canta ni toca. Se usa himnario para que cantemos juntos de una manera ordenada (1 Corintios 14:40).
          El apóstol Pablo dice explícitamente que al cantar no solamente alabamos a Dios, sino que también enseñamos y exhortamos los unos a los otros. El único arreglo que cumple con estas instrucciones es el cantar congregacional, cada miembro enseñando y exhortando a los demás y a la vez siendo enseñado y exhortado por los demás. Pero el instrumento no enseña ni exhorta y no ayuda en enseñar y exhortar.
          Colosenses 3:16 dice, “enseñándoos y exhortándoos unos a otros … cantando…”, obviamente en la asamblea (“unos a otros”). Es cantar congregacionalmente y para esto se requiere que todos canten la misma letra y la misma música. El himnario  es una ayuda muy necesaria para que todos canten unidos y de ninguna manera es otra clase de música. Simplemente ayuda la música vocal de la congregación.
          El diapasón es otra ayuda autorizada. No es instrumento de música, sino que solamente da el tono.  No es instrumento de música porque la música es una sucesión de tonos con ritmo. Nadie puede tocar una canción con el diapasón. Si el director puede dirigir el himno con el tono correcto, bien, pero si lo dirige con un tono demasiado alto o bajo esto produce desorden. Si el director empieza el himno con un tono muy alto o muy bajo, alguien o algunos en la congregación cambiará(n) el tono y algunos seguirán al director y otros seguirán con el otro tono y hay puro desorden. 1 Corintios 14:40 prohíbe esto.

6. NOS AGRADA LA MÚSICA INSTRUMENTAL EN EL CULTO; POR ESO, DEBE SER AGRADABLE A DIOS.
          1 Corintios 2:11-13, “Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. 12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, 13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual”.
          ¿Qué sabe usted de alguien, por ejemplo, la comida que le gusta, si no le dice? ¿Puede usted concluir correctamente que a alguien le gusta cierta comida simplemente porque a usted le gusta? Aun en la familia o entre esposos hay diferencias. No siempre prefieren la misma cosa, sea comida, o automóvil u otra cosa.


II. ARGUMENTOS EN CONTRA DEL USO DE INSTRUMENTOS DE MÚSICA EN EL CULTO DE LA IGLESIA

          1. PRIMERO QUE TODO, EL NUEVO TESTAMENTO NO LO AUTORIZA.
          El Nuevo Testamento revela claramente la música que Dios desea en el culto de la iglesia y esa música es vocal (“cantar”, Efesios 5:19; Colosenses 3:16; Hebreos 13:15, “fruto de labios”). No hay texto alguno que enseñe el uso de instrumentos de música en la iglesia. Por eso, no está autorizado. ¿Quién diría que el instrumento de música tiene “labios”?
          Origen del uso de instrumentos de música en el culto de la iglesia. “El Papa Vitaliano introdujo instrumentos en las iglesias de Europa en el año 670 d. de JC” y todas las iglesias de origen humano han seguido el ejemplo católico, menos la Iglesia Griega.
         
          2. EL CULTO NO AUTORIZADO ES CULTO VANO.  
          Mateo 15:9,  “Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” y puesto que el NT no autoriza el uso de instrumentos de música en el culto entonces esta práctica es doctrina y mandamiento de los hombres.
          Colosenses 2:22, 23, hablando Pablo de doctrinas y mandamientos de los hombres dice que “Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario”. El uso de instrumentos de música en el culto es precisamente esto: CULTO VOLUNTARIO, culto originado en la voluntad humana.
          CAMBIAR EL CONTRATO. El Nuevo Pacto de Cristo fue sellado con su sangre (Hebreos 9:17) y nadie puede cambiarlo, ni añadirle ni quitarle. El Nuevo Pacto (el Nuevo Testamento) claramente enseña que en cuanto a alabar a Dios con música, debemos cantar himnos (Efesios 5:19; Colosenses 3:16),  pero  muchos siglos después los hombres cambiaron el Pacto o Testamento de Cristo para incluir instrumentos de música en el culto. 2 Juan 9, “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo”.

3. EL USO DE INSTRUMENTOS DE MÚSICA ES ENTRETENIMIENTO. ATRAE A LA GENTE.
          Es culto sensual, palabra que se dice de los gustos y deleites de los sentidos físicos, de las cosas que los incitan y satisfacen.
          Muchos admiten que asisten a los servicios “por la música”.
          Iglesias que usan instrumentos musicales también tienen coros, solos, duetos, cuartetos, etc. Todo esto es entretenimiento y atrae a la gente.
          En fin, el uso de instrumentos de música en el culto de la iglesia es para secularizar la iglesia. Esta práctica presenta la iglesia como  INSTITUCIÓN SECULAR Y NO ESPIRITUAL.
          Otros ejemplos de secularizar la iglesia: Muchas iglesias compiten con los teatros, presentando dramas, etc.
          También muchas iglesias son como restaurantes y los miembros pasan mucho tiempo en sus comedores.  Uno entra al sitio de reunión para adorar a Dios y huele a café y hamburguesa.
          Tales iglesias tienen toda clase de actividades sociales, deportes, juegos, diversiones de toda clase y son netamente mundanas en lugar de ser espirituales.
          Todo esto indica que no tienen interés ni confianza en el evangelio como el poder de Dios para salvar (Romanos 1:15). Más bien, dependen de prácticas seculares para lograr sus propósitos.

          4. CADA CRISTIANO (COMO SACERDOTE) OFRECE CULTO A DIOS.
          1 Pedro 2:5, 9, “vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo …  Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”.
          Hebreos 13:15, “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre”.
          Por lo tanto, cada cristiano debe cantar himnos para alabar al Señor en su corazón (Efes. 5:19), pero no hay la más mínima inferencia de que debiera tocar instrumentos para alabar al Señor.
          Al cantar cada cristiano no sólo alaba al Señor sino que también enseña y exhorta a los demás hermanos (Col. 3:16), pero el instrumento no enseña ni exhorta a nadie.

          5. HAY MUCHA FUERZA EN EL CANTAR.
          Es un medio eficaz de enseñar, de exhortar, de animar, de consolar, de hacer peticiones a Dios, de dar gracias a Dios, de invitar a los pecadores a obedecer al evangelio. 
          Pero recordemos que es indispensable que adoremos “en espíritu y en verdad” (Jn. 4:24), porque si no adoramos de esta manera ¿por qué no usar instrumentos? De todos modos nuestra adoración no será aceptable ante los ojos de Dios.
          Pero el instrumento musical no hace nada de esto. Es simple y sencillamente para el entretenimiento de la gente. Es un medio eficaz de atraer a la gente a los servicios. Por eso, las iglesias denominacionales usan toda clase de instrumentos populares.


          CONCLUSIÓN
         
          ¡Qué gozo será el cantar alrededor del trono de Dios con todos los redimidos!
          Apocalipsis 14:1-4, “Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente. Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra. Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero”.


¿Está alguno enfermo entre vosotros?




La enfermedad es un acontecimiento desagradable, que algunas veces se podrá prevenir o evitar, pero que a la vez es común y natural en la vida humana. Una de las razones por las cuales el cielo es tan atractivo, es porque es un lugar donde ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron (Apoc. 21:4), mientras que aquí en la tierra, nuestro cuerpo se va desmoronando, es decir este nuestro hombre exterior se va desgastando (2 Cor. 4:16).
Ya hemos estudiado algo sobre este punto, sobre todo en la obra “¿A Dios o a los médicos?”. Sin embargo, ¿cómo reaccionaremos cuando se presente la enfermedad? ¿ Qué haremos? Las Escrituras nos ayudan a responder a estas preguntas.


Rogar a Dios

Para los fieles cristianos, la oración es una práctica regular (1 Tes. 5:17), y esto es especialmente evidente cuando se presenta la enfermedad. Santiago dijo que los que sufren deben orar y pedir a otros que intercedan a su favor. En consideración de que la aflicción y la alegría representan las dos clases de circunstancias de la vida, aquí Santiago da la respuesta natural del cristiano enfermo: “¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados” (Sant. 5:13-15).
Está claro que la oración es imprescindible. Sin embargo, cuando Santiago escribió, “la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará” (Sant. 5:15) vemos que el enfermo referido siempre sería sanado con el poder de Dios. La razón de esto, es que el pasaje fue escrito en una época en que los dones sobrenaturales estaban en pleno ejercicio (Hech. 8:18), en este caso el poder de sanar enfermos (1 Cor. 12:9). Como afirma Bill H. Reeves en sus Notas sobre Santiago:  
Esta unción (no la oración) había de ser hecha "en el nombre del Señor", o sea, por la autoridad de Jesucristo. Ungir al enfermo "en el nombre del Señor" le indicaría que el milagro para seguir sería obra del Señor Jesucristo.
Sabemos que el don de sanidad existía en la iglesia primitiva (1 Corintios 12:9,28).  Era dado por la imposición de manos apostólicas (Hechos 8:14-19). Es muy probable que aquí se refiera a casos de tener los ancianos primitivos este don, y de ejercerlo en caso de enfermedad física.
El aceite era ungido en tiempos del Antiguo Testamento ceremonialmente. Véanse 1 Samuel 10:1; 16:13.  Era usado también para fines medicinales (Isaías 1:6; Jeremías 8:22; Lucas 10:34). Pero cabe mejor en este contexto el uso sim­bólico, como en Marcos 6:13.  Este uso llamaba la atención de todos al poder del milagro.
Si la sanidad de este versículo no era milagrosa, ¿por qué, pues, hacer ve­nir a los ancianos? La oración del enfermo mismo, o de otros hermanos, habría tenido la misma eficacia. Pero si los ancianos tenían el don de sanidad (¿y a quiénes más habrían dado los apóstoles este don en cada iglesia?), con razón se les llamaría a venir al enfermo.
Con la muerte de los apóstoles cesó el impartir de dones milagrosos, y con la muerte de los que tenían tales dones, cesaron los milagros para siempre. Ya habían cumplido su propósito (el de confirmar la palabra predicada, Marcos 16:20; Hebreos 2:3,4). Santiago 5:14,15 no se aplica directamente al tiempo ac­tual; de otra manera, ¡el cristiano nunca moriría, pues los ancianos seguirían levantándole de la enfermedad! Pero el hombre tiene que morir (Hebreos 9:27). Este pasaje sin duda es interpretado correctamente dentro del contexto de los milagros del primer siglo.
Seguramente el Señor oye las oraciones de sus hijos enfermos y bendice los  medios empleados para su restauración física, pero no lo hace milagrosamente co­mo en el tiempo de los milagros”.

Este pasaje, sin duda alguna, contiene varios principios que se aplican a nosotros hoy. Pero, no debemos concluir que si oramos con fervor, los que están enfermos siempre sanarán instantánea y completamente, porque tal cosa no sucederá.
Entonces, aunque no tenemos la misma promesa de una intervención divina milagrosa, como los primeros lectores de Santiago tuvieron, siempre debemos orar por los enfermos, así como el pueblo de Dios en el pasado también lo hizo (Hech. 28:8; cf. 1 Sam.  12:23). Para profundizar en este punto, considere la obra “El poder de la oración intercesora”.
Pablo dijo a los hermanos en Filipos, Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios (Fil. 4:6). No debemos dudar en ofrecer nuestras peticiones a Dios, incluyendo nuestra petición por sanidad y recuperación.
La oración es un acto de confiada dependencia. Jesús dijo: “Y al orar, no uséis repeticiones sin sentido, como los gentiles, porque ellos se imaginan que serán oídos por su palabrería. Por tanto, no os hagáis semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes que vosotros le pidáis” (Mat. 6:7-8; cf. Mat. 7:8-11). Nuestro Padre Dios sabe lo que necesitamos, él conoce nuestros pensamientos (Heb. 4:12,13). La oración no es para informarle de alguna necesidad de la cual él no esté consciente. Sin embargo, él quiere que oremos, que dependamos de su cuidado y protección paternal. Nuestras oraciones nos deben servir como un recordatorio constante de que no somos autosuficientes de Dios. Él es el dador de todas las cosas buenas y por lo tanto a él acudiremos (Sant. 1:17).
Por el ejercicio de la oración, podemos experimentar la paz de Dios: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Fil. 4:6,7).
Dios tiene el control. Esta es nuestra confianza. Su voluntad se cumplirá (1 Jn. 5:14,15). Por lo tanto, sabemos que todo saldrá bien si confiamos en él. Aunque El me mate, en El esperaré; pero defenderé mis caminos delante de Él (Job 13:15, LBLA). Incluso a través de la muerte, tendremos victoria en Cristo (1 Cor. 15:53-57).
A pesar de que los dones milagrosos de sanidad no están disponibles hoy, la oración de los fieles sigue siendo eficaz (Sant. 5:16). Algunos se recuperarán, otros no. Sin embargo, debemos permanecer orando a Dios.


Ayudar

         Acudir en ayuda de los enfermos, debe ser la reacción normal del individuo cristiano. La ley de Cristo lo demanda, Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Rom. 13:9). Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe (Gal. 6:10). La ayuda a los enfermos no se limita a la oración, incluye muchos otros actos de bondad, según nuestra oportunidad y capacidad que tengamos.
         Pero, ¿cómo podemos proporcionar ayuda a los enfermos? En primer lugar, será necesario que estemos conscientes del padecimiento del enfermo. Para esto, el enfermo mismo podrá solicitar la ayuda, ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él… (Sant. 5:14). No siempre todo caso de enfermedad será conocido en el momento oportuno y en la manera adecuada; por lo tanto, será prudente el enfermo que avisa de su padecimiento para solicitar ayuda en lugar de quedarse esperando a que la información se sepa. Esto no quiere decir que los cristianos no podrían saberlo por sí mismos y acudir a socorrer; sin embargo, la responsabilidad de la información recae siempre sobre los que saben del asunto, y el enfermo no debe presumir que su enfermedad deba ser conocida en la manera y momento que él piensa. Así como el doctor no sabe del paciente hasta que éste acude a la consulta, el enfermo no debe pretender la asistencia de algún cristiano si no avisa de su estado y pide socorro, cuando los otros no lo saben. Algunos preferirían morir antes de ser socorridos, semejante orgullo es una insensatez similar a la del enfermo  amargado que se molesta porque no se supo de su enfermedad en la manera que él quería. ¿Cómo es posible que alguno actúe así en lugar de acceder al socorro y oración de los santos?
         Todos los individuos cristianos debemos estar dispuestos a socorrer (Gal. 6:10) y ser socorridos (Sant. 5:14). Ambas son las caras de una misma moneda.


Cuidarse
        
Cuando estamos enfermos, no podemos llevar adelante nuestras actividades cotidianas como de costumbre, dependiendo de la naturaleza de la enfermedad. No siempre es fácil cuidarnos, pero siempre será necesario. La enfermedad en muchos casos será un momento para detenernos y descansar. Uno de los compañeros de Pablo, llamado Trófimo (Hech. 20:4), estuvo enfermo de gravedad, tanto así que tuvo que quedarse en Mileto (2 Tim. 4:20). A pesar de la bendición de acompañar al apóstol Pablo en sus viajes, Trófimo necesitaba quedarse atrás debido a su enfermedad. Lo mismo sucedió con la suegra de Pedro, a quien Jesús sanó de una gran fiebre (Mat. 8:14,15). Mientras ella estaba enferma, descansó. Una vez que estaba sana, volvió a su trabajo y sirvió a Jesús.
Muchas veces la enfermedad impedirá que cumplamos nuestros planes y deseos. Aunque debemos estar ocupados cuando somos capaces, debemos reducir la velocidad, e incluso detenernos, cuando nuestra salud así lo requiera. Lo contrario no será prudente. El cuerpo fue creado con propósitos espirituales, no podemos maltratar el cuerpo y a la vez gozar de la comunión con Dios (1 Cor. 6:20).
Hay otras cosas que podemos tomar en cuenta en la enfermedad. Es común en nuestra cultura el acceso a diversos medicamentos y el consumo indiscriminado de ellos, ya sea con enfermedades leves como graves. Así, pues, los enfermos habitualmente se lanzan con ciega confianza a medicarse, y muchas veces “auto medicarse”, aun cuando las drogas sean fuertes, con tal que haya un médico dispuesto a recetárselas. Sabemos de los tremendos avances médicos, y de las buenas medicinas y tratamientos que existen, pero no debemos olvidar los muchos remedios naturales que se encuentran en la creación de Dios, que no son narcóticos. Por ejemplo, en la Biblia leemos acerca del bálsamo de Galaad (Jer. 46:11), del aceite (Luc. 10:34) y del jugo de uva (1 Tim. 5:23).
Aunque los medicamentos modernos no son necesariamente malos, debemos reconocer la advertencia del apóstol Pablo acerca de la “hechicería” (Gal. 5:20, gr. “farmakeia”, cf. el término castellano, farmacia) que significaba primariamente la utilización de medicina, fármacos, encantamientos; después, envenenamiento; luego, hechicería. La hechicería tuvo sus raíces en el uso “de drogas, tanto si eran sencillas como si eran potentes, iba generalmente acompañada de encantamientos e invocaciones a poderes ocultos, de la aplicación de diversos amuletos, etc., todo ello con la pretensión de proteger al paciente de la atención y del poder de los demonios, pero en realidad para impresionar al paciente con los misteriosos recursos y poderes del hechicero” (Vine).
Nuestra fe no debe estar depositada en las drogas, y cuando éstas se utilicen, un médico serio las habrá prescrito, las tomaremos con cuidado, y como una manera de ayudar en lugar de dañar nuestro cuerpo. Cristo dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos (Mat. 9:12). Reconocemos que el punto de Cristo era una aplicación espiritual, pero estaba basada en una ilustración cotidiana que todos podían entender. El apóstol Pablo dijo: porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera (1 Tim. 4:8). A pesar de que Pablo estaba enfatizando la importancia de nuestra salud espiritual, ciertamente reconoció el beneficio del ejercicio para esta vida. Sin embargo, la exhortación a la oración ha de aplicarse (Sant. 5:13,14), este es imprescindible. Así como hemos de orar por el sustento de cada día (Mat. 6:11) y trabajaremos responsablemente (2 Tes. 3:10), al orar por salud tomaremos también todas las alternativas de recuperación que sean pertinentes.


Recuerde lo importante

         A menudo el enfermo se recupera. Sin embargo, también sabemos que en algunos casos la enfermedad progresará hasta que el paciente muera. La vida en este cuerpo es temporal, debemos recordarlo. Santiago dijo: Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece (Sant. 4:14). No obstante, la vida en el cielo es eterna (Jn. 3:16; 2 Ped. 1:11). El sufrimiento nos ayuda a enfocarnos en el cielo. A los santos de Corinto el apóstol Pablo les dijo: Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día (2 Cor. 4:16). “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial” (2 Cor. 5:1,2).
         El propósito de la vida es espiritual (Mat. 6:33; Jn. 6:27). Debemos centrarnos en alcanzar la vida eterna en los cielos (Fil. 3:14; Col. 3:2), donde ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron (Apoc. 21:4).
         Debemos permanecer fieles, a pesar de la enfermedad. Cuando Ezequías enfermó gravemente, buscó a Dios en oración (2  Rey. 20:1-3). En contraste con él, cuando Asa se enfermó no buscó a Jehová, sino a los médicos (2 Cron. 16:12). La palabra de Cristo nos advierte que podemos caer de la gracia, que podemos alejarnos del Señor y perdernos (2 Cor. 6:1; Gal. 5:4; Heb. 3:12; 2 Ped. 3:17). La enfermedad no ha de ser una ocasión para perder la fe en Dios, Sé fiel hasta la muerte (Apoc. 2:10).
         Debemos hacer todo cambio que nos permita disfrutar de la paz con Dios, incluso si vamos a morir. Pablo dijo: “Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Tim. 4:6-8). Por supuesto, la confianza frente a la  muerte requiere de una buena relación con Dios. Debemos aprovechar el tiempo, para decir junto con Pablo, para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia (Fil. 1:21), y anhelar así el hogar celestial (Fil. 3:20). Podríamos sufrir una enfermedad terrible, pero con Dios esto sólo será una leve tribulación momentánea en comparación con el “eterno peso de gloria” (2 Cor. 4:17).